domingo, enero 29, 2012

Anecdotario de una Vida Inútil, pero Divertida, por Fulana de Tal (remembranza Parte II)

Siguiendo pues, lo de su libro de Anecdotario de una Vida Inútil... pero Divertida, llega un punto que alguien le dice a Fulana dentro de su narración que “¿por qué no cuenta su o sus historias de tal manera que lo que le ha pasado en la vida, le sirva a la gente”?

Y no dudo que algo similar a eso se han de haber dicho miles de personas a otras miles de personas que al oír extrañas historias, complicadas historias, misteriosas historias, divertidas historias.

Pero pocos, muy pocos hacen caso acerca del escribirlo, y no dudo que el mundo lo agradezca, pero en un grupo muy pequeño de personas sí surge una necesidad más allá de comentarlo.

(A mi me ha pasado mucho que la gente se me acerca y me dice, “eso no es nada, si quieres te puedo contar mi historia para que hagas una novela, porque mi vida sí parece de novela, y si te haces millonario, nos dividimos las regalías, ¿cómo ves?” Me lo cuentan como si fuera la más fascinante oferta que he oído en mi vida… y siempre me les quedo viendo y pensando ¿qué se les puede contestar? “A la siguiente, ¿qué te parece?” Se quedan contentos.)

Así fue como la persona detrás del seudónimo Fulana de Tal, decidió llevar a la práctica tal consejo, y si lo vemos fríamente, ella hizo lo que mucha gente no ha hecho, ni hará, escribió su libro, lo imprimió y lo vendió.

¿Cómo lo hizo? Bueno, creo que jamás lo hubiera yo sabido si ella misma no lo hubiera explicado claramente (creo) en los últimos capítulos de su libro.

Todo comenzó como dije, con el tema de que se puso a escribir su libro a máquina como ella creyó que debía ser. Al final ya que lo tenía, se le ocurrió que debía imprimirse en alguna editorial y fue así como…
…a través de desventuras, aventuras y milagros no sólo consiguió imprimirlo, sino que consiguió que el primer actor de entonces, Augusto Benedico, le escribiera una recomendación que viene en la parte de atrás del volumen, pero lo más extraordinario para la época, para todas las épocas, fue que consiguió que el mismo Jacobo Zabludowsky, a través de, al parecer, encuentros fortuitos, consiguiera que se lo leyera,  y no sólo eso, sino que lo recomendara a todo México por televisión, y aún más, que la entrevistara por la misma, oculta y todo.

Yo creo que esto equivale en estos días de audiencia hiperfraccionada, pulverizada y fuera de sincronía, a que te entreviste López Dóriga, Loret de Mola, Carmen Aristegui, Javiér Solórzano, Dennise Maerker, Yuriria Sierra y Sergio Sarmiento, ya no el mismo día, pero sí la misma semana.

Tan poderoso, enfocado, concentrado, amplio era el poder de la influencia ejercida sobre sus televidentes del señor Jacobo Zabludowsky.

Por cierto, esto es lo que escribió Benedico:

     "Escrito con una cautivante espontaneidad, sin ningún propósito de hacer "literatura", "ANECDOTARIO DE UNA VIDA INUTIL... PERO DIVERTIDA"  es un libro sorprendente en le que una mujer, una joven de hoy, de este instante, con aparente frivolidad y desenfado, pero, en el fondo, con una profunda visión crítica y agudo y certero humorismo al hablarnos de su vida, en realidad, nos hace el análisis despiadado de un medio, de un ambiente familiar y burocrático, en el que viven, sufren y gozan millares y millares de muchachas de nuestra clase media que trabajan,

FULANA DE TAL,  autora y progatonista (sic) de este libro valiente y apasionante, se nos descubre en sus páginas como una mujer excepcional que, como escritora, también va camino de serlo.

AUGUSTO BENEDICO.



Así, de esa forma tan fortuita, sucedió lo increíble, apareció un bestseller de la noche a la mañana que al menos en la 4ta edición se hicieron 15,000 ejemplares más sobrantes para reposición… así de sencillo, así de complicado.

Para dar una idea de cuantos son 15,000 ejemplares, bueno, sólo hay que contrastar que en estos días, un libro se considera editado sólo con 1,000 ejemplares, y después, a esperar que se venda para imprimir otras 1,000 y así. Puede tardarse meses. Si vendes 3,000 tu libro es considerado un bestseller.

Y la Fulana vendió y vendió, no sé cuantos, esto de los libros vendidos por alguien es muy difícil, más a la distancia, pero podría ser un buen cálculo decir desde 40,000 hasta, ¿por qué no? sus buenos 60,000 unidades.

Y lo hizo sin editorial. Sólo con el impresor. Claro, eso debió bastar para ser notable y el hecho que no encuentre yo algo en internet que la muestre a ella como autora relativamente importante, como por ejemplo en uno de los libros de sucesos más representativos que se conozca sobre México y sus últimos 75 años de historia, pues como el de José Agustín, Tragicomedia Mexicana 2, que cuando le dedica espacio a la cultura popular, a las artes populares, a los personajes incluso marginales, al menos una palabra o comentario, muestra el desprecio, o al menos indiferencia, al no mencionar siquiera la notable ocurrencia de la señora Fulana de Tal.

Eso es lo que me parece.

Así las cosas, pues, no me queda más que remediar un poco eso y hacer mención del libro en estas líneas, aquí en Internet, como muestra pequeña de lo que pasó en esos años con este libro de Anecdotario, etc.

¿Qué pasó con Fulana? ¿Se hizo millonaria? ¿Sacó muchos libros más?

No, no fue así, supongo. Lo del dinero ni idea, lo de sacar otros libros pues... sólo supe de dos, el de M.S.O. o “Mientras Sale Otro”, que un día lo podremos leer en Internet, si la Universidad de Texas y Google Books así lo deciden, mientras les comento que también se puede conseguir en lugares de libros de segunda mano.

¿Vale la pena leerlo, ese su segundo libro? No lo sé. Dicen que no fue tan bueno, quizá era repetición del otro, con los mismos garrafales errores, quizá ya no cayó tan simpática, quizá el público esperaba otra cosa, pero en honor a la verdad, creo que se puede leer posiblemente sólo para completar lo que escribió la señora. Sólo for the sake of it.

Luego, investigando un poquito más, en 1991 sacó otro libro llamado Santihago Polvo... no tengo ningún dato de él, por Internet hay varias personas que hacen referencia del mismo mencionándolo como libro favorito, pero no agregan nada más.

¿Qué sucedió entonces con ella?

Al parecer ya murió, no sé de qué, ni de qué edad, ni cuándo, sólo sé que murió, ¿cómo lo sé con cierta seguridad? Pues… por dos o tres pistas que he leído por ahí. Ahora tendría alrededor de 60-65 años, posiblemente...

Si alguien quiere saber el dato exacto no tiene más que seguir el hilo de lo que se puede deducir a lo ya visto. Repito, está al alcance de todos.

¿Por qué no lo hago yo mismo?

Porque le tengo respeto a Fulana.

Porque me gustó su libro, y de hecho este escrito es un homenaje a ella.

Porque se atrevió a escribir y más que eso, se atrevió a publicar algo así, imperfecto, lleno de errores de ortografía y demás, pero honorable, un esfuerzo siempre, a mi parecer, honesto, de querer mostrar su mundo, su entorno, su ser, su humanidad, y de paso, su mexicanidad, que sin ser Octavio Paz, o sin ser Rosario Castellanos (hey, ¿qué quieren?), también ella es mexicana y sabía lo que era ser parte de ese México setentero que ya va cumpliendo los 40 años y que sigue siendo incomprensible, así como lo vemos en la tv, o en los documentales, o en los libros de historia en los cuales se desliza y que nosotros mismos sin poder creerlo nos contenemos apenas de decir, sí, también vivimos en esos años.

Porque ella quiso ser anónima por temor a su entorno y a las posibles consecuencias, idea un poco fuera de lugar en estos tiempos de Wikileaks y de grabaciones privadas expuestas, Internet, ley S.O.P.A. y tanta y tanta cosa.

Se quedará anónima. A nadie le interesará saber quién era ella, nadie pide su foto, nadie clama por su identidad.

Su libro, todos sus lectores están conscientes, fue sólo eso, quizá un accidente en el ámbito de libros de esos años, un anecdotario de una vida inútil, pero divertida… que cumplió con sus lectores, que cumplió con su momento, que cumplió con ella misma…

¿Qué más se puede pedir?

Fulana de Tal, un saludo, donde quiera que estés…



Y este es el video que hice al respecto... por si quieren verlo...



viernes, enero 27, 2012

Anecdotario de una Vida Inútil, pero divertida, por Fulana de Tal (remembranza) Parte I

  
La nostalgia es una manera tramposa de recordar el pasado, de traerlo a la realidad por unos pocos instantes, de saborearlo, de capturarlo, de tenerlo entre nuestras manos.

Tramposa digo, porque jamás se podrá REALMENTE hacer eso, por supuesto, pero no por falta de ganas: no dejamos de intentarlo una y otra vez.

De pronto entramos a un supermercado de los antiguos, de los que todavía no son de cadena y nos llega de golpe su aroma ambiental natural, cuando olemos un olor característico que nos recuerda al ahora inexistente Choco Milk de canela, de súbito nos transportamos a los 8 años de edad.

 De pronto un perfume curioso del que su esencia vaga por un centro comercial nos recuerda a una maestra ya perdida en el tiempo, a la que pudimos acercarnos y a la que un amigo nuestro le robó un gis con su esencia que le duró más de dos meses.

Más allá vemos en televisión o en YouTube, la fuente de la eterna aleatoria gratitud a una caricatura en particular inesperada que nos trae de golpe la oleada del sentir de un sábado soleado en la mañana en casa de tu abuela; en otro instante, un comercial que juramos que lo vimos en alguna bolsa amniótica de algún patio de mi casa que es particular, en un verano de vacaciones que sólo se volvería a rememorar gracias a un documental en particular en el History Channel ; o de un programa de televisión que busca lo mismo: recrearte la nostalgia en tu misma cara, en tus mismos sentidos con carros de época, con efectos especiales, con actores que no pueden fingir que vivieron esa época.

Y así hay muchos elementos para esto: conforme pasan los años las experiencias se van acumulando, y no es evadir el presente o las dificultades o los obstáculos o los problemas cotidianos o los eternos problemas que  no podemos y que ni siquiera intentamos resolver.

Al grano: en casa de mi abuela materna, mi tía Mary traía al mundo doméstico en forma de libros recientes o actuales.

Tenía de muchos tipos, de hecho ya saben, los bestsellers del momento, por decir Preguntale a Alicia. No voy a quemarla innecesariamente con lo de que tenía dos o tres libros de Xaviera Hollander, famosísima hetaira urbana extra-activa de esos años, claro que no.

De hecho, el año al que hago referencia era más bien allá por 1976-1977, y he aquí que no puse atención a otros libros del librero de mi tía por verlos algo más densos, pero uno de los que recuerdo mucho es el de Anecdotario de una Vida Inútil pero Divertida por una tal Fulana de Tal.

Sólo recuerdo de aquél entonces su portada, anaranjada y con gente arriba de una carcachita, además de haberlo hojeado una que otra vez, leer algunos capítulos quizá y darme cuenta que el tal libro tenía un tono más bien desenfadado.

Lo poco que leí se me hizo amable, divertido, agradable, afable, cálido.

Y ya. Nunca lo leí. Tampoco que me acordara mucho de él.

Pasaron muchos años. Inviernos, primaveras, semestres, amores, desamores, impuestos, trabajos, cambios totales, más inviernos, más cambios climáticos-políticos-sociales-tecnológicos y ya no hay patios de tu casa que puedan ser particulares.

Ya no estás en tu bolsa amniótica.

Y que llega internet. Y que llega un amigo de Rodolfo quien me dice, “Luis, ¿no tendrás por ahí el libro de Anecdotario, etc, de Fulana de Tal?, es que me lo están pidiendo mucho, y dije, a lo mejor Luis lo tiene, para sacarle copia o que lo tenga en pdf, o algo así…”

Le respondí que no, que tenía todas las épocas del mundo de no ver el libro y que mi tía probablemente ya lo había perdido años ha.

Pero me agradan ciertos retos (soy selectivo, sí) y me puse a buscarlo por internet a ver si estaba en uno de esos lugares de donde se descargan libros. Nada, el libro, sencillo, no existe en internet. Eso sí, lo vi en dos lugares de tipo de esos de subastas y su precio.

Lo comenté y lo olvidé.

Y he aquí que aparece en FB un lugar o amigo-entidad llamado “La Aventura de Leer” que es un lugar en la Ciudad de México que ofrece libros de segunda mano y que hizo la pregunta en general: “Si se te ofrece un libro, dinos, te lo buscamos…”. 

En ese momento se me ocurre pedir el mencionado Anecdotario de una etc.

Al poco rato me dicen (o se me hizo poco rato): “sí, lo tenemos y vale tanto…”

Yo: “¿Donde están ubicados?”

Ellos: “Por Córdoba en la Colonia Roma Norte, cerca de Álvaro Obregón”.

Así quedó.

Así lo olvidé también.

Pasaron mas meses y un buen día, o buena tarde, que andaba con tiempo en la Gran Ciudad de México se me ocurre buscar algo en Google Earth relativo a una dirección cerca de donde estaba y me encontré con nombres de calles de Veracruz. Fue ahí donde me acordé que tenía una necesidad de ir a una parte y ahí me acordé, la calle Córdoba, ¿para qué la quería? Me acordé del dato de dónde quedaba exactamente, resultó que estaba a 10 cuadras de ahí y me dispuse a ir.

Fui, me lo vendió un señor muy simpático y me lo llevé.

Transcurrieron los días en medio de otras tantas lecturas dispersas que me suceden, me pasan y me ocurren, lo empecé a leer. (Sí, sé que habrá criticas de porqué perder mi tiempo en ese libro, pero la vida es muy dispersa, oh, sí).

Me encontré con un libro extraño, único, curioso. Digo extraño y único porque, tiene una estructura narrativa de biografía, eso no es lo extraño, sino el cómo estaba escrito.

Primero: La persona que la escribió, una joven que no da nunca su nombre o alguna pista de quién pudiera ser, tenía una necesidad extrema de contar su historia.

Como todas las biografías empieza por la juventud, sus pretendientes, sus novios, sus trabajos y cómo se va desenvolviendo en el mundo profesional, tan enrarecido para nosotros, luego se centra en sus relaciones con los hombres, cómo la buscan (al parecer era muy guapa de joven) cómo se defiende, como se siente, siempre mostrando sus emociones a través de su lenguaje, de su manera tan coloquial de decir las cosas, de expresar sus emociones, de evocar sus sensaciones.

Su estilo es gentil, amable como ya dije, esa mujer no puede evitar ser simpática, o dejar de ser ocurrente sin que tenga creatividad en lo que dice y cómo lo dice, para avanzar utiliza muchas iniciales, como por ejemplo:


“Mi M.V. es una combinación de VIAJES CON CONGRESOS. Si combinara VIEJOS CON PROGRESOS, O.G.M.C.         
Me llamó mi amiga B.B. (le dicen la B.B. porque es más puntual que el observatorio), que nos iban a dar trabajo en un congreso de Agencias de Viajes Latino Americanas en Acapulco, pero teníamos que ir a oír las instrucciones a casa de una de las coordinadoras, M.C., ella y M.M. eran las responsables.”

Y en la parte inferior de la página dice:

M.V. – Modus Vivendi
O.G.M.C. – Otro Gallo Me Cantara
B.B. – Big Ben
M.C. – Mátalas Callando
M.M. – Mosquita Muerta”

Así las cosas, ella va creando su propio mundo con sus propias reglas. Va deshilando lo que trae dentro, lo que desea contar a través de relatos espaciados que ella, lo que consideró soltar poco a poco sin al parecer quedarse nada, tanto lo bueno, lo divertido, como las Cosas Feas, como ella intituló así a uno de sus capítulos en los que narra la muerte de su madre.

Pero ella no pierde la fe nunca, va a través de su entorno avanzando en lo que quiere, resolviendo su vida excepto quizá, en la parte emocional.

A través de incontables anécdotas, hazañas, historias, descripciones de situaciones o de estampas, Fulana de Tal va mostrando el México de 1970 hasta quizá 1976. Un México en el que los  míticos sesenta ya sucedieron, que ya se vive otra circunstancia y que de algún modo la resaca política, el sopor inicial en los que nada emociona ya, va invadiéndolo todo después del encontronazo del 68 y del 71.

Fulana de Tal probablemente tenía entonces 20 o 22 años al principio de su historia, además, de manera un tanto natural ella no menciona mucho de política salvo en sus contactos o relaciones que tiene con varias personas específicas que pertenecen a varios ámbitos de por esos lares. Sale alguien de la Suprema Corte, alguien más que es asesor de la campaña de Lopez Portillo (quien se menciona por un débil apodo, Lotes Cortillo), y también sale mencionado alguien que está relacionado con alguna importante director de alguna paraestatal de las cientos que creó Echeverría por entonces en la ola de la economía mixta, a quien no se menciona en absoluto.

Bueno, hasta aquí he descrito un posible libro costumbrista urbano capitalino del último tercio del siglo veinte. Considero que tiene un valor el recordarlo así, como un libro que nos entretuvo, que nos agradó, que nos causa esa nostalgia de que al revivirlo casi podemos imaginar esos lugares por donde andaba Fulana de Tal y que no conocimos.

(Bueno, cuando camino cerca de la glorieta de Colón, cerca de donde hay hoy un Starbucks, hay una estructura así de esas modernista que hace marco a un esquina de un edificio, al parecer es de aquellos años, y es cuando me pregunto, “¿estos serían los rumbos de la agencia de viajes de Fulana?”.)





Fin de la primera parte, a esperar la segunda...  Saludos!






(Incluyo el video que hice al respecto... por si lo desean ver...)







sábado, diciembre 31, 2011

Otras doce reglas para tener éxito en los negocios.






La literatura de negocios está llena de reglas, de consejos, de aforismos, de axiomas, de recomendaciones, de mandamientos, de instrucciones de cómo hacer las cosas bien.

Estamos tan acostumbrados a esas listas que de tantas ya nos pasan de noche, y a veces uno piensa que se aprovechan que no tenemos nunca la atención puesta en ellas como para que nos digan los mismos mensajes pero con otras palabras para que digamos con máximo respeto y admiración: “sí, eso es cierto”.

No se trata de ser cínico, escéptico o derrotista, la esperanza muere al último.
El mundo de los negocios se basa en el mundo de los absolutos, en el mundo de los números negros y en el número que se tiene que vivir de algo para poder eso, vivir. Y que todos estamos pegados a los negocios, de un lado o de otro, o compramos o vendemos o intermediamos, o estamos en gobierno o somos becados o estamos en el seno materno o en el ataúd o en la urna hechos polvito negro.

El mundo de los negocios es frío. Punto, no hay más. No hay negocios humanistas, no hay empresarios humanistas. Aunque se digan humanistas. Al final todo mundo obedece, hay números negros o no hay más. (Y puedo equivocarme, creo).

Luego el mundo de los negocios y del éxito en los negocios. Aún los grandes pensadores se han equivocado y los hombres mejor informados de los negocios en un país determinado no son millonarios como debería ser. La fortuna dura después de un tiempo, pero este siempre gana y termina matando al hombre a pesar del dinero. Ajá.

A las enfermedades no les importa el color de tu American Express.

Así las cosas, aquí hay 12 Reglas para tener éxito en los negocios.

Me gustó sin razón alguna, la pongo en mi blog sin razón alguna. Nadie nos lo pidió y no nos importa. Lo que pienso es que valen la pena, como siempre algo de reflexión al respecto. Una lista más en el mar de listas, ¿qué importa?

1.- Jugar para ganar. Llegar en segundo es que otro tipo o tipa ganaron. En negocios, no hay  premio de consolación. Negocios es  una guerra, un juego cuya suma da cero, uno gana, el otro pierde. Sólo una compañía vende, sólo una persona consigue el empleo, solo una persona consigue la promoción.

Esta es la mera realidad y a los hijos y a los amigos siempre hay que comentársela y recordársela. Ni los hijos ni los amigos nos harán caso. Esperemos que los hijos al menos sí la recuerden de vez en vez. Les hará mucha falta. Sencillo, saliendo de la escuela, cuando buscas un trabajo y empiezas a ver a tus compañeros buscando el mismo puesto, se acabaron los amigos, la guerra de la supervivencia apenas comienza.

2.- Construye estrategias cambiantes de juego, que resuelvan problemas grandes y espinosos. Si no vas a hacer una modificación real en algo importante, no lo hagas. Construye una estrategia intrépida para ganar en grande. Estar lento o quieto no te hará ganar la carrera. Estar en un nicho está bien, mientras sea parte de una estrategia para poner un pie en esa puerta.

Ya quisiéramos que estemos en empresas que nos den oportunidad de hacer cosas diferentes, a veces puede suceder, ni modo, espera a que estés en la empresa correcta para cambiar las reglas. Lo que me gusta de esta regla es el hecho de poner un pie en esa puerta. Tienes que hacer lo que sea para poner un pie en esa puerta, no hay de otra. ¡Consigue esa atención a lo tuyo, ya!

3.- Rodéate con gente confiable, competente, que diga la verdad, y que los escuches. Salen muchos errores de fuentes subjetivas, información limitada y presunciones erróneas o inexactas. No te rodees de gente que a todo te diga que sí, o presuntuosos, o los que te doren la píldora, consigue la verdad clara de fuentes suficientes para tomar una decisión.

Ésta es tan complicada, ni modo la gente confiable no se consigue en la calle o por los avisos de ocasión. La información controlada y que fluye, ya por el hecho de fluir siempre se distorsiona. Siempre. Lo de la “gente-sí” es desastroso, pero se da tanto en este y en todos los países, lugares, empresas. La verdad no llega, o cuando llega sólo quieren matar al mensajero. Pero la verdad es la verdad. Punto. La gente confiable es oro puro.

4.- El éxito construye confianza, pero las lecciones de vida vienen de fallar. Eso significa que el crecimiento profesional y real viene primordialmente del fracaso y de perder. Pero nunca se entenderá eso realmente a menos que estés reservándote a ser golpeado por unos cuantos golpes de nocaut.

Es tan cierto eso, pero nosotros no quisiéramos que nuestra vida estuviera plagada de fallas o de fracasos o de errores, se tiene que aprender, caramba, y pronto, no dejes que tu conocimiento se de al final de tu carrera. Mejor los escenarios o panoramas fallidos antes que se den. Chance y se de la oportunidad de no fallar. Es mejor prevenir que corregir.

5.- Rebota rápido. Cuando te noqueen, y cree que lo harán una y otra vez, lo más pronto que te levantes, te cures los raspones, aprendas lo que quieras, levantes la cara, barbilla, mirada y regreses al negocio, mejor. No sólo para ti sino para que todos lo vean, incluso tu competencia.

Esto es de lo más recomendable, hay que rebotar rápido no para demostrarle a nadie nada, sino para que tú mismo, misma no pierdas el tiempo lamentando tu derrota porque equivale a perder dinero, momento, oportunidad.

6.- Desafía la sabiduría convencional. Las cosas cambian. Esto significa desafiar al status quo, a la autoridad, a las vacas sagradas, “a la manera de como las cosas se hacen desde siempre”, o sea, a cualquier cosa que suene remotamente a la generalización que tu instinto te diga que ya no aplique a la situación actual.

Esto es delicioso, pero también arriesgado, no siempre puedes inventar el Liquid Paper o el Cubo Rubik o el nuevo Post-It para resolver un problema que todo mundo ha resuelto de la misma manera siempre. Pero de repente se dan las cosas. Y todo hace sentido. Todo hace click.

7.-  Los resultados cuentan, las excusas y las intenciones no. Es impactante como los líderes experimentados y administradores pierden el tiempo explicando el porqué las cosas no funcionaron y haciendo excusas por el fracaso. A nadie le importa, excepto que tú te hagas cargo, pases a partir de ellos, la olvides y te muevas adelante.

Tan doloroso, tan básico. Pero tan común. Es nuestra decepción de ver a nuestros líderes de tanta falla generalizada, tanto fracaso por todos lados de programas, de campañas, de planes, proyectos, a todos niveles, ¿no que esa gente estudió y tiene altos grados académicos? ¿No que tiene grandes premios, reconocimientos, honores?

Veo esas grandes empresas de esta ciudad y en todas partes del mundo, que cometieron tantos fracasos que costaron tantos puestos de trabajo ¿y ellos, sus directores, sus staff, sus asesores, ¿cómo si nada? Pondría a leer a todos los aspirantes a puestos a que sean Magna Cum Laude en Sim City (el legendario juego de simulación) y a que todos, todos, todos los políticos que no saben leer, los que no quieren leer, los que no le interese leer, lean “Las Uvas de la Ira” para que sepan de segunda mano, claro, lo que es el hambre, la pobreza, la pérdida de la esperanza. Sí, ya me puse melancólico.

Volviendo, sí, una vez más, prevenir, prevenir, prevenir. No me vengas con predecir. Resuelve antes que la mina explote, que se acabe el puente, que llegues al abismo.

8.- Saber cuándo renunciar. Matar proyectos, renunciar a tu trabajo, quitar el financiamiento a malas inversiones, terminar sociedades, despedir personas, aún renunciar a clientes, sí, son cosas que a nadie le gusta hacer, y a pesar de eso, son tan críticas como empezar algo nuevo, si no eres bueno en detener o terminar cosas, ellas drenarán tus recursos, matarán tu productividad y limitarán tu oportunidad.

Uf, esto es tan triste cuando estás dentro de ese proyecto, cuando eres ese empleado, cuando estás en esa sociedad. Esto es pragmatismo puro. La vida no permite ensayos, no se puede el Game Over. Parece como el título de aquella película alemana: “Todo el mundo para sí mismo y Dios contra nosotros”. ¿Qué no tiene sentido? Qué importa, lo que importa es el pragmatismo. Los hechos fríos.

9:- Hay momentos para ser enfocados, hay momentos para ser flexibles, la clave es saber cambiar de un estado a otro.

Por más Eclesiastés que sea (ya saben: un momento para amar, un momento para cosechar y demás), la vida te indica que todo debe ser con medida, todo. La flexibilidad debe darse de manera natural, cuestión de ver la jugada, preverla una vez más.

10.- Confía en tu instinto y haz lo correcto. Cualquier brújula que estés usando, moral o lo que sea, confía en tus instintos y todo lo que has aprendido a lo largo de todo el camino y haz lo que tú creas que es correcto, no lo que cualquiera te quiera decir.

Llegamos a lo mismo, ¿qué es lo correcto? ¿Para quién es lo correcto? ¿Qué momento vives para que sepas que hacer? Decisiones decisiones, malditas decisiones.

11.- Haz lo que sea en lo que eres grande o lo que te apasiona, lo que sea que te haga feliz. De otra manera no tendrás éxito y cualquier cosa que logres no valdrá la pena.

Me veo obligado a decir “¡hey, es cierto! Hagamos lo que queremos, seremos felices… y sí, en ocasiones no es posible, pero hay que buscar que esto se dé a como de lugar y nunca rendirse, jamás rendirse… Busquemos siempre lo que nos apasiona. La pasaremos mejor. Estoy seguro de eso. Podremos vivir en eso siempre, lo divertido también es la búsqueda en sí.

12.-  Ponte algunos objetivos, haz un plan, ejecútalo y ver como lo hiciste, aprende de él, repítelo. Esto es como todo, todo, es hecho.

Sencillo, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, haz las cosas bien y repite, ¿alguna duda?

Al final de la lista sólo piensa, prevén, haz, échate un clavado, nada, goza. Vive.







viernes, diciembre 30, 2011

Partido de Cualquier Domingo Dado


No me importa que seas o no una cuerda en Futbol Americano, no se trata de poner mis conocimientos casi nulos contra los tuyos, que para esto, los respeto. Tampoco me importa que esto sea limitado, que no tenga el alma de un verdadero fan. No, no importa.

Se trata de mi punto de vista mínimo-no-completamente-objetivo-y-por-si-fuera-poco-corto-de-vista sobre como YO VEO AL FUTBOL AMERICANO. Si deseas discutir del tema, este no es un foro. Ve y busca uno. O sí estás pensando que tú lo podrías escribir mejor, sencillo, hazlo. Y no olvides avisarme.

Dicho ya lo anterior, pues…

Como ya lo había mencionado, el futbol americano tiene algo especial.

Muchos saben el desarrollo de un partido común y silvestre de este particular juego lleva cuatro cuartos, cuatro períodos de 15 minutos. Pero si uno se da cuenta y muchos y muchas lo han debido ver con claridad: es muy poco lo que de partido se lleva efectivo en jugadas, o sea, lo que llamaríamos el contacto real, las maniobras, las jugadas propiamente así llevadas, el golpeo, la escaramuza, la emboscada, el engaño.

Lo que sucede, sé que es muy obvio, pero olviden su familiaridad con el juego, es que las jugadas se llevan permitidas solo en segmentos de hasta 30 segundos cada una, y que en muchas ocasiones el equipo que va ganando usa hasta el último segundo permitido para iniciar la jugada. Es entendible, lo que desean es utilizar todo el tiempo otorgado para darle menos al otro.

En cambio, el equipo que va perdiendo, lo que más le interesa es utilizar todo el tiempo posible para acercarse a la meta del equipo contrario para acortar la ventaja, es sorprendente como el juego adquiere velocidad aterradora, y en ese caso, cada jugada se hace en 10 segundos y la que sigue, y hacia las bandas para poder evitar que el tiempo siga su curso ya que cuando el jugado con el balón sale por las laterales el reloj se para.

Todo entonces se reduce a un preciso y enfocado juego de estrategia de manejo de tiempos, que si es corrida, que si es pase, que si por tierra, que si etcétera. La concentración de todos debe ser absoluta, jugadores y entrenadores, de todos, física y mental.

Tal es la relatividad cómoda de la derrota y de la victoria. Los ceros y los unos de la existencia, los que no suman y los que sí, propiedades de este nuestro universo que nos tocó vivir.

Mientras tanto esos periodos de quince minutos son eternos momentos en que los equipos están reunidos, están acomodados en la línea de golpeo como le llaman algunos, mirándose, midiéndose, insultándose, observando todo movimiento, hasta el dónde pone la mirada el contrario, y en algunos casos, el darse cuenta de ver si el corredor trae protector en la boca podría significar para algunos de los defensas a que irá por tierra, o si no lo trae acomodado, podría significar que irá en búsqueda de atrapar su pase corre corre ciegamente hasta llegar al punto preciso, de entre todo el campo verde enrejado, listo para atraparlo, cosa que lo logra con sencillez inaudita.

(Tal y como lo hacía uno de mis compañeros en segundo de secundaria, en el Instituto Regiomontano en 1975, Valenciano, quien, maldita sea, atrapaba todos los pases que Escamilla le lanzaba con tal precisión, y nosotros, con los rostros de total descreimiento, admiración y envidia imposiblemente escondida). 

Aquí entran muchas preguntas, muchas. Y sucede que cuando las pregunto se me quedan mirando como para decirme “…otra pregunta así de obvia y verás…”, como si fueran papá regañón que no sabe la respuesta y que piensan que me estoy burlando de ellos al hacerlo como si mi intención fuera exhibirlos.

¿Por qué se llama touchdown? ¿scrimmage? ¿safety?, ¿cuántas de las reglas del deporte están hechas para que todo fluya en la televisión para los eternos comerciales? ¿Sólo la pausa de los dos minutos? lo ignoro, ignoro todo, no cuento con tanta información para poder llegar a saberlo, apenas uno de esos libros que debe haberlos a montones, como para dummies, como introducciones para no iniciados, pero que por circunstancias no cuentas con ellos en este momento y sinceramente me da flojera ética averiguarlo en wikipedia.


Y claro que se batalla para entender este deporte, hay decenas de reglas, decenas de ajustes, sólo el mirarlo continuamente puedes llegar a entenderlo. Esa es una de las razones por las que hay varios árbitros dentro del terreno de juego: para ver todo todo todo lo que es posible que suceda y que no se les escape absolutamente nada y aún así no sabes en ocasiones al final de la jugada y en medio de la montaña de tipos unos sobre otros ni idea tienes de en dónde quedó el balón, en otra si el jugador tenía los dos pies dentro de la zona de anotación, más allá si tuvo el completo control del balón en su momento, en otra más, si el contrario le agarró la barra protectora, o si aquél defensa provocó al contrario, y una más, si había intención o no del pasador de tirar hacia su receptor o si sólo lo quería tirar al suelo.

Sin embargo se ven estos juegos una y otra vez, y llega un momento en que no distingues un Aguilas de Filadelfia contra un Leones de Detroit, pareciendo de momento son indiferenciables, quizá los viste en 1978, en 1984, en 1990, en 2001 o la semana pasada… o un Green Bay contra Tampa Bay… o un Seattle contra un Washington y de eso dices, ¡son los mismos! Ahí nos veremos el siguiente domingo para ver a los Vikingos contra los Cafés de Cleveland… una vez más como cada tantos años, más si son de la misma liga o como sea.

Claro que es la misma situación en todos los deportes de tipo grupal, en las ligas de todos contra todos. Año con año lo mismo, lo mismo, lo mismo. Así se llegan a odiar Green Bay contra Chicago, Jets contra Gigantes. Dallas contra Denver. Acereros contra Cafés.

Agreguémosle a esto a la magia que un día éramos daltónicos blanquinegros y que de un  día a otro los vimos en toda su cromaticidad desde los primeros años 70s desde que Von Rossum los describía y hablo con familiaridad del Ingeniero Von Rossum porque lo veíamos narrar los partidos y todo era una delicia.

Esa ocasión y subsiguientes todo era un pasto intenso-verde, un intenso-rojo de los cascos de los Cardenales, un intenso-amarillo e intenso-verde del uniforme de los de Green Bay, un intenso-gris de los Vaqueros, un subido-morado atrevido de los Vikingos.

Así las cosas, veo el futbol americano como símbolo de mil batallas, guerras, de mis momentos en los que estuve sólo peleándome con los problemas de geometría analítica del profesor Estudillo las noches de los lunes de todo mi tercer semestre de prepa del Regio en otoño de 1978, de todavía disfrutar ver un partido en la nieve, en el hielo más pertinaz, o en el momento de sorprenderme por mirar una foto del equipo de los Potros de Denver saliendo al partido recortadas sus siluetas en la blanca nieve, o mirar la lucha en el lodo por un balón que puede quedar por un resbalón azaroso en poder del equipo contrario (que el texto de la foto de Life dice “desde que llegó el Astroturf o pasto sintético, y los estadios cubiertos de domos, todo lo que se perdió”).

Y nunca olvidar las leyendas como la de la inmaculada Recepción de Franco Harris con los Acereros o su gemela teológica, la jugada del Pase Ave María: el pasador que lanza el balón a una zona de campo estratégica mientras reza para que cualquiera de su equipo corra corra corra y sea el que se aparezca antes que algún contrario, de la nada lo atrape, lo haga suyo y continúen los avances hacia delante, porque todas las jugadas cuentan, segundo a segundo, minuto a minuto, hasta que el último segundo caiga, inexorablemente contando y cantando hasta el final.

Cada semana, cada encuentro, cada jugada, cada anotación, cada momento, cada balón en el aire, en las manos del corredor, en la mirada del defensa, cada emoción. Cada instancias de estas cuenta.

Y son tan descriptibles como indescriptibles. Hablar puntualmente de cada una de ellas quizá le restemos esa magia, esa sensación de inmortalidad cotidiana al conseguir tal o cual record, o como el salto impresionante de la jugada del día de hoy que acabo de ver.

Cómo explicarla sin que la gente diga, qué bonito, qué atlético, qué impresionante, qué bello, y como me frustro al ver cómo nos quedamos cortos los que tratamos de explicar la sensación de que esa jugada quedará siempre marcada en nuestras vidas, no por su significancia en su momento en un conjunto de anotaciones de un marcador veleidoso, sino en que nos fue posible atestiguar que ese jugador, del que desconocía su nombre y existencia hasta el día de hoy nos pudo transportar a la maravilla magnífica de lo que puede ser ese Futbol Americano que tal cómo nombre de película de Oliver Stone, de partido de cualquier domingo dado…




domingo, octubre 23, 2011

De Steve Jobs, consumismo, obsolescencia etc Parte I


La idea es ésta: No somos gadgets ni vivimos por ellos o para ellos, aunque la presión de grupo esté empujando hacia ese sentido.

En estos últimos años, lustros, décadas, nos hemos visto envueltos en el progreso con el tema de hacernos la vida mejor.

Esto se ve por todos lados, desde mejoras de seguridad en los carros, nuevas tecnologías para ver televisión, satélite, cable, sistemas de distribución a través de antenas más pequeñas, teléfonos celulares, computadoras, electrodomésticos más efectivos, medicinas que resuelven ciertas necesidades y mil cosas más.

El punto aquí es que no es malo el beneficio de la humanidad, pero, ¿a qué costo? Y ellos, los que nos dan esos beneficios, ¿realmente lo hacen porque les interesamos como seres a beneficiar, o les interesamos exclusivamente como seres que les entregaremos parte de nuestro dinero?

De ellos obtenemos esos productos tan llenadores en nuestra vida. Y ellos obtienen…  nuestro dinero. Al parecer el intercambio es justo.

Y aún así…

Como todos en este planeta, sabemos que se acaba de morir Steve Jobs. No seré yo quien empiece a desacralizarlo, aunque al principio sí, parece que todos lo quieren hacer santo. No, no creo que lo sea.

Me parece que aquí hay un fenómeno de imitación masiva. Puede ser que haya una cantidad gigantesca de usuarios de Ipod, de Iphone, de Ipad, de Iwhatever. Y sí, creo que él, Jobs, fue un gran tecnólogo además de un gran usuario de tecnología, una persona que sabía lo que el usuario no quería y más aún, lo que el usuario no sabía que quería.

No hay más.

No poca cosa. En 1997 empujó a su moribunda compañía, Apple, a buscar nuevos nichos más allá de la tradicional computadora personal, y los encontró. Tanto en el terreno de entretenimiento de lleno, como en el de las comunicaciones persona a persona. Nadie se imaginó, nadie, que Jobs empujó a Apple hacia esos espacios vacíos, casi casi, ambos dentro de los proverbiales Océanos Azules (de la Blue Ocean Theory), de los que habla la teoría en las que se apoya la idea de que si los mercados están llenos de competencia, el Océano es Rojo por tanta sangre de luchas, peleas, canibalizaciones, entonces la idea es que te salgas de esos mercados y crees el tuyo nuevo o… que intentes cambiar las reglas de esos mercados actuales y de ese modo, crees uno nuevo.

Así lo hizo Apple y lo hizo muy bien, ahora sin pasos en falso, como los que había dado 15 años atrás con la Apple III o con la Lisa, máquinas totalmente fuera de fase en lo que a mercado se refiere. (Y acabo de leer el artículo de que una virtud, ok, otra más, es que él, Steve Jobs, supo aprender de sus errores y lo hizo más receptivo hacia las necesidades de los usuarios, ganancia para todos).

Repito, lo hizo muy bien. Y convirtió a Apple en la compañía más valiosa de todos los mercados ahora mismo. Del mundo. Del Mundo.

 (No sabemos cuánto durará en ese lugar, otras lo han sido y han sido desbancadas y otras más hasta han desaparecido y así será por siempre, sic transit gloria mundi, “así pasa la gloria del mundo” o “la gloria del mundo es pasajera”).

¿Por qué? Porque cuenta con millones de usuarios en todo el mundo en esos ambientes que mencioné, sólo por eso.
Jobs pensó diferente, tal como sugirió el mensaje de Apple en aquellos comerciales en los que aparecían personajes tales como Gandhi, Einstein, Hitchcock, Amelia Earhart, Cassius Clay-Mohamed Ali y varios más. Él mismo pudo aparecer en esos comerciales.

Pero insisto, no fue un santo, ni mucho menos. Habría que ver lo que pensaba de muchos temas más allá de lo que es tecnología en sí.

Y la idea es ésta, un personaje tan emblemático como Jobs, tan llorado por todos, tanto que me sorprende, que mucho pienso como dije arriba: que fue como una epidemia social de dolor, más que un dolor particular por él, como si todo mundo considerara correcto llorar por él.

No que nos mantenga indiferentes, claro, fue como saber en nuestras vidas de la muerte de Henry Ford, o de la de Thomas Alva Edison, o de alguien así. Y quizá la clave también es que hoy en día no hay muchas más personas o personajes a los cuales aferrarse o referirse, todo mundo sabe el nombre de Bill Gates, o el de Carlos Slim, pero dudo que sepan el nombre de los fundadores de Google, por mencionar a alguien.

(Habría que pensar a quién le debemos más, si a Gates, a Slim o a los señores de Google, Sergey Brin y Larry Page.) (Bueno, siempre le debemos tanto a Slim).

En fin, todo depende del magnetismo, de la mística que proyectas, y del carisma que posees, que pastorees un gran grupo de ingenieros, esto último es importantísimo, básico, ese gran grupo de ingenieros a quienes se les exige cada vez más que integren sus productos de modos tan naturales en la vida normal que la gente no pueda imaginarse ya nunca qué era vivir antes sin ellos.

Como digo, eso no es poca cosa.

Y bien todo esto, lo de  los productos ideados para que la vida sea mejor, más sencilla, más intensa o más interesante, y no, no sé si esto sea la parte básica del plan de ser y existir de ellos.
Seamos fríos y pensemos, ¿cuál es la razón de existir de Apple?

No nos engañemos, no es la felicidad de la humanidad, ni que haya menos pobres, ni detener el calentamiento global.

No, la razón de existir de Apple es el enriquecimiento de los accionistas de Apple. No, eso no es malo, es lo más justo del mundo que una persona que le mete dinero y que acepta un riesgo gane algo a cambio.
(La gente nunca piensa mucho en eso: el riesgo, pero es la base del capitalismo en sí, el poco o mucho que está metido en el concepto negocio.

Antes de que muriera Jobs, hace un mes, grabé un video en mi canal en el que hablaba básicamente de 8 cosas que ustedes no sabían de  Steve Jobs. Lo basé en un artículo de una revista de Internet que había salido por ahí no por otra cosa sino porque Jobs se acababa de retirar de la presidencia de Apple.
Ahí hablaba de una cuestión, de que Jobs no creía en beneficencia. Y sus razones tendría, pero no lo hacía, punto.

No es que eso te disminuya como ser humano, creo, en principio, pero hace un poco menos sostenible la idea de que Apple busca el beneficio de la humanidad, y puede que yo sea algo simplista o me pierda de sutilezas, no sería la primera vez.

Por otro lado, el señor Gates será todo lo cuadrado y conservador que se quiera, pero él ya prometió que regalará toda la mitad de su fortuna a causas de filantropía.

¿Que Gates tiene más dinero del que tenía Jobs? Bueno, eso me recuerda cierta historia bíblica que dice que… etc. Sí, la de la pobre que entregaba todos sus ahorros al templo, etc.

En fín.

Ni a la gente viva se le quitan sus méritos. A la gente muerta tampoco.

Finalmente todos somos humanos. Finalmente no todos trascienden.

El señor Jobs trascendió y vaya que lo hizo.

Seguiremos tocando este tema en la próxima entrega.


HASTA AQUÍ LA PRIMERA PARTE