martes, junio 20, 2006

Porqué el nombre de Technotitlan




Resulta que en 1996 el nombre salió de la nada. Yo no puedo asegurar que un nombre es mío porque se me ocurrió a mí así a secas. Las causas fortuitas tal y como sucedió la creación del mencionado nombre le pudieron pasar a cualquiera.

Ese fue el caso con Technotitlan. Yo sólo estaba escribiendo un capítulo, el cuatro o el cinco, de mi primera novela que no tenía nombre propiamente todavía, cuando al escribir sobre la ciudad de México, puse algo del tipo como: “así transcurren los días de la gran México-Tenochtitlan…” pero en el acto de escribir Tenoch… y tal vez por la velocidad que en ocasiones uno agarra en el teclado, intercambié la “n-o” por la “c-h” y nada, que de repente escribí T-e-c-h-n-o-t-i-t-l-a-n.

Ahí me quedé mirando la pantalla y saboreando el “serendipity” y puesto que mi novela era de tema futurista, agregándole a que sucedía en un nuevo Distrito Federal, una ciudad tecnificada (para el año 2018, cincuenta aniversario de Tlatelolco, disparador de la historia y año para el cual todavía faltaban 22 años para ese momento), ya iba pareciendo natural y lógico que fuera la nueva ciudad de México designada como tal: Technotitlan.

Luego fui agregando detalles a la ciudad, por ejemplo, que se creaba designada como la sucesora de la capital de México, a modo de Brasilia, una ciudad capital imaginaria fundada en medio de, en este caso, de San Luis Potosí y Querétaro.

Lo real era lo de menos, lo que importaba no era que fuera “real”, sino “realista”, yo para entonces ya tenía mi ciudad, y hasta de hecho traté de evitar los problemas que le sucedieron a Brasilia en, ahora sí, vida real, para eso me metí algo en el tema del arquitecto Oscar Niemeyer y urbanismo y cosas así.

Así las cosas, decidí que la novela, que se trataba de un cierto paralelismo entre los sucesos de Tlatelolco de 1968, con unos hechos supuestos en Technotitlan en el año 2018, se llamara precisamente, con influencia de los neorrealistas italianos, y un poco de Frank Miller, claro, “Technotitlan: Año Cero”.

En forma paralela cree la idea de tener un website que se llamara así:
www.technotitlan.com.mx, donde podría guardar los hechos de la novela y la forma de la misma, es decir, la idea era incluso agregar un “look and feel” de una pantalla que las personas en la novela usaban para poder acceder a las bases de datos que venían dentro y a un concepto que, pues sí, tengo pruebas que la saqué antes, La Matriz, similar a como se llamó cierta película que se estrenó en marzo de 1999. Pero como ya he leído a otros autores, los Wachowski utilizaban la materia prima de la que nos nutrimos muchas personas, incluyendo las novedades digitales y sus impactos en sociedad que iban saliendo en la revista Wired desde que apareció en 1993, y que no es necesario decir, tengo todavía la inmensa mayoría de sus números de sus primeros diez años.

Mi amigo Mario Saldaña (quien creó la imagen que está encima de esto), de Monterrey, me ayudó muchísimo para la creación de ese website, que por razones económicas lo dejé de usar hará como cuatro años, aprox.

Ese website comenzó al aire, por así decir, el 1ero de octubre de 1998, justamente en vísperas del 30 aniversario de Tlatelolco. Tuvo una vida útil de cuatro años. Suspiro.

En ese entonces de 1998 parecía que el tema de la matanza del 2 de octubre comenzaba a tener auge de nuevo. Incluso un célebre escritor de cuentos comentó, allá por 1994, cuando un buen amigo mencionó que estaba haciendo, que eso de “Tlatelolco era una hueva”. Sic y recontrasic.

En ese website estaban los primeros 28 de 58 capítulos de la novela, completos. La idea era que las personas por correo electrónoco, al acabar esa parte ahí incluida, me escribieran para que yo les mandara el resto, así, sin costo, similar a lo que estoy haciendo ahora mismo por correos electrónicos con Nuestras Guerras Secretas.

www.technotitlan.com.mx funcionó más o menos: según los contadores que me facilitaban el host de mi website había entre 25 a 30 visitantes diarios, lo que no estaba mal para un independiente.

Eso supongo.

Pero ese website tenía mas cosas. El mismo Mario me decía que abusaba del contenido, afirmaba que era un exceso de información. El punto es que seguí la idea de Tim Burton, que creaba espacios de escenografía que no alcanzaban a salir en sus películas, pero que para él eso no importaba, era necesario crearlo para que los actores sintieran toda la experiencia completa, aun y que los espectadores jamás se dieran cuenta de esos escenarios, costosos, para esto.

Algo así decidí hacer yo. Escribí ensayos del porqué de la ciudad, e incluso escribí un ensayito interesante, supongo yo, sobre el significado del Bicentenario de la Independencia de México y del Centenario de la Revolución. Claro que no lo escribí yo yo yo, sino que lo escribió un personaje mío, Erasmo de Cuautla, que creé en base a lo que había leído y escuchado de Daniel Cosío Villegas. No sé si está en lo correcto ni en su forma ni en su fondo, de hecho, para este momento tengo más de cinco años que no lo leo. Pero ahora con el ingeniero Cárdenas en estos días ya puesto en la tarea designada por el Presidente Fox, de él presidir la comisión encargada de los festejos que ahora están a cuatro años de distancia de Bicentenario y Centenario, valdría la pena incluirlo por aquí en el blog o en el
www.technotitlan.mexico.com .

Así fueron las cosas. Luego contaré las cuitas de un novato que se atrevió a imprimir mil ejemplares de una novela y como le fue (no muy bien, creo), pero que a final de cuentas logró vender 320 ejemplares (¿poca cantidad? Puede que sí, pero quisiera que leyeran algo de las consideraciones que he escrito al respecto y que están abajo), todos los que le fueron entregados, y a final de cuentas, como ya no habría libros, creó un CD BOOK que incluso fue el que presentó en 2001, en la Feria del Libro de Monterrey.

Ese CD BOOK contenía todo lo que venía dentro del website, finalmente.

En fin.

Ese es el origen y designios de la palabra Technotitlan. El que después fueran llegando personas a Internet a usar la palabra era natural (incluso en varios idiomas) y yo jamás hubiera tenido la intención de decir que el nombre fuera mío (probablemente no lo hubiera podido reclamar, no tenía registro comercial, eso costaba y no era la intención al principio), o al revés, de permitir que alguien lo reclamara para sí mismo, lo más probable sería que lo seguiría usando sin permiso.

Lo que sé es que yo tengo el registro en la SEP de derechos de autor de una novela llamada Technotitlan: Año Cero, aparecida en 1999, con ISBN y todo.

Lo demás es lo de menos.

Y como colofón. Sabiendo que Google quien sabe de que manera mágica o técnica le haga con sus registros para sacar al primero de una lista, si le hubieran dado al “Search” hace unas semanas, la primera referencia en la que aparecía mi libro, la original supongo de un buscador de AOL que hacía referencia al website desaparecido cuatro años atrás, habría sido como la quince o más allá. La primera correspondía a un restaurant de Francia o algo así.

Hoy por hoy, 20 de junio de 2006, siendo las 9:29 PM, soy el primero, de nuevo. Eso es motivo, hoy por hoy, de orgullo, pues. No sé cuanto tiempo se quede así. El origen, quizá, sean los más de mil quinientos correos que he mandado en la BLITZ campaign acerca de NUESTRAS GUERRAS SECRETAS. O no sé, la verdad.

Ni quien lleve la cuenta, más que yo, ultimadamente.

Aunque parezca poco, eso para mí, vale mucho.

No hay comentarios.: