lunes, agosto 14, 2006

El ROCK COMO CLAVE DE LA VIDA


Ayer me metí a un banco de datos muy importante, digamos que son privilegios que vienen con la función (en este caso, de ser padre de una joven ya pre-universitaria), y curioseando entre sus prerrogativas a las que tiene acceso me topé con un punto.

Este es de índole musical: No lo había captado bien. A finales de este invierno me propuse terminar de leer un libro escrito de Bill Wyman (el bajista de los Rolling Stones por más de veinte años, hasta que renunció harto de todo, hasta de lo bueno y extravagante te hartas) llamado Stone Alone.

Lo leí como buen sustituto de no poder ir a su concierto histórico, de cierta manera lo fue, en la ciudad de Monterrey. Bueno, ya los había visto en México D.F. en 1995 y fue fabuloso (un día escribiré dos puntos divertidísimos que pasaron, ojalá los cuente así).

El detalle de unir estos dos puntos, el que me enteré ayer en ese (verdadero, eso sí) banco de datos fue, por un lado, que en el libro de Stone Alone, probablemente venía así, ya que Wyman tenía toda la obsesión anal (please, así se dice) completa, de anotar todo en sus diarios. Super prolijo el señor Wyman. El punto aquí es que ahí lo debe de mencionar.

¿Qué cosa? Que uno de los conciertos de rock, más importantes de la historia, ha pasado desapercibido por todos los años en los que alguien se ha tomado la molestia de escribir de esto.

¿Por qué? Porque en mayo de 1966 tocaron juntos Los Beatles y los Rolling Stones. Juntos. En la misma noche. En el mismo escenario. Y tocó también The Who.

Ni más ni menos. ¿Cuánto hubieran pagado los fanáticos para ir a ver ese cártel? Tocaron en una entrega de premios de una revista llamada New Musical Express, revista al parecer seria y que supongo que todavía existe que hacía las veces de cronista de la música popular de ese tiempo y que de cierto modo, pues a modo como lo siguen haciendo hoy mismo sacaban encuestas y premiaban a lo mejor, o sea, algo que es ya muy tradicional.

Tocaron juntos y no se grabaron ninguna de sus actuaciones porque ellos no lo quisieron. Las demás sí se grabaron y se transmitieron en la aburrida TV inglesa del momento.

Los Beatles tocaron “I’m Down” y otras que no decía el artículo, los Rolling tocaron “Play with Fire”, y The Who tocaron “Substitute”.

Bueno, no fue un concierto muy extenso, pero la vibra ha de haber resultado hiperfantástica para las personas que estuvieron presenciándolo. Ha de haber sido maravilloso.

Ser inglés en los años sesenta, vivir en Londres, “the Swinging City”, convivir en las calles de (arriesgando un cliché) Picadilly Circus en 1965-1966, ir a una presentación al parecer de rutina de fin de año de una revista que sólo se conocía en círculos locales, podría ser una definición terrena, pero no vana, de lo que sería el paraíso...

Los Beatles, los Rolling Stones y los Who, tocando juntos (más no revueltos y con los egos presentes de su tiempo, porque ese era su tiempo, desatados en forma de tempestades). En ese momento, ¿para qué vivir más?

Posdata: Acabo de averiguar en la madre de todas las redes que hubo conciertos los dos años anteriores, y que en el año anterior, 1965, no sólo los Rolling Stones y los Beatles, sin los Animals, incluso. Reafirmo lo dicho: Esos sí eran conciertos.

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