domingo, septiembre 03, 2006

Los Caifanes - Tienen la Suerte... 40 años después...


(NOTA: Este artículo fue escrito el 15 de Diciembre de 1991, preferí dejarlo así sin cambios prácticamente, sólo habiendo agregado una que otra coma: puede que mi ambiente alrededor haya transmutado en otro distinto, pero en ocasiones puede ser interesante ver como escribía quince años atrás, digo, para quienes les interese, pues.)

Actualmente el cine mexicano pasa por una etapa de cambios. Quitando los eternos bodrios populistas (que siempre van a aparecer, con todo y las buenas intenciones) está habiendo un renacimiento no solo en lo que a crítica se refiere. Es más, la gente está atendiendo las salas para ver este cine.

Los Caifanes no nada más son el grupo de rock mexicano. De hecho estos Caifanes de ahora probablemente le deben su nombre a aquellos Caifanes de 1966 que salieron en una película de Juan Ibañez.

Esta película apareció gracias a un concurso de cine. De hecho el concurso se llamó Primer Concurso de Argumentos y Guiones Cinematográficos, en el que participaron sobre todo jovenes egresados de las escuelas de cine de por entonces.

Resulta que en aquél tiempo los que llegaban a hacer cine eran solo los que tenían el dinero y las influencias para hacerlo. Las películas las hacían las dinastías, y sus retoños: Los Rodriguez (Ismael, Joselito y compañía), los Galindo (Alejandro, Pedro y familiares), los Wallerstein (Mauricio), los de Anda (Rodolfo y Raúl), los Cardona (René y René Jr.)

Afortunadamente se vio respuesta, concursaron 229 argumentos y guiones originales. Hubo tres premios y once menciones honoríficas a las cuales se les iban a dar facilidades para filmar. Solo se filmaron dos: "Los Caifanes" y otra que se llama "Mariana".

"Los Caifanes" es original de Carlos Fuentes y de Juan Ibáñez. Trata de una pareja de la clase alta que pasa una noche de diversión con cuatro mecánicos que andaban de juerga en el Distrito Federal de fines de 1966.

Actúan Julissa (Paloma) y Enrique Álvarez Félix (Jaime) como la pareja y cuatro actores de teatro universitario desconocidos hasta entonces: Sergio Jiménez (el "Capitán Gato"), Ernesto Gómez Cruz (el "Azteca"), Eduardo López Rojas (el "Mazacote"), y el que sería cantautor, Oscar Chávez (el "Estilos").

La acción transcurre durante una sola noche visitando antros, taquerias, capillas mortuorias, la Plaza de la Constitución o Zócalo, y la Diana Cazadora. Las distancias sociales hacen la película contrastante, el hablar a veces en albur y a veces en poesía cruda o bronca resalta el acento al hablar más fino y educado de la pareja.

El jugueteo erótico del principio entre Jaime y Paloma, resalta también con el anhelo del "Estilos" para que se le "haga" también con la misma Paloma, allá en la vecindad, de madrugada.

Los ambientes pareciera que son del maestro del cine italiano, Fellini: chocantes, grotescos y deformantes.

Los Caifanes no son ni buenos ni malos, ellos simplemente son. Ellos ni nombre tienen, ni estudios ni nada, nada que perder.

Rompen la ley cuando les place y cuando les parece. Juguetean con la muerte al estar dentro de los estuches o ataúdes, "Camas del Amor Eterno". Dicharacheros, comentan desde "aquí se paró el águila junto con la serpiente", hasta "de ese aguacate yo me como cualquier guacamole", o algo así.



Lenguaje que puede parecer pasado de moda hasta cierto punto, de hecho hace veinticinco años que tal vez ya no se practica de esa manera, o tal vez sí.

Los Caifanes, les gusta el riesgo y hacer "jaladas", les gusta ser, les gusta trascender de una manera que se nos escapa, les gusta hacer lo que sea sin saber que pueda ser.
La película, aunque tiene errores, no son estos de importancia, ni le restan mérito, ha conseguido pasar la prueba del tiempo porque no trataba de trascender hacia el futuro, ya que al igual que sus personajes a la película le interesaba (o le interesa) la intensidad del momento, la honestidad de los cuates, la solidaridad (palabra tan oída que va perdiendo sentido) de los personajes hacia su medio y su ambiente, y la sensación de vida como es, a veces obscura, a veces divertida, a veces real.

A veinticinco años de distancia los ecos de los Caifanes retumban, dieron un respiro al Cine Mexicano en momentos en que ya lo necesitaba, en momentos en los que el cine industrializado y sus terribles lacras (llámense líderes, sindicatos y costumbres ancestrales), le hacían un daño terrible.

Dieron (y dan de vez en cuando) una película buena por la Fuerza de la Imagen o canal 2 de Monterrey. Pero es hora de despertar. No tienen más ni se preocuparán de poner más. Pedro Infante y sus amigos ya muertos volverán a aparecer cuales espectros una vez más y otra y otra y otra vez, hasta que nosotros nos convertimos en sus compañeros.

¿Qué es lo que tienen los Caifanes que han perdurado? Tal vez como dicen ellos: "Los Caifanes no tienen nada, solo la Suerte".

Y eso les basta.


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