jueves, octubre 12, 2006

El asunto con El Cristal Con Que Se Mira...



Ese concepto de “se acaba el ciclo” lo inventó Ricardo Rocha cuando le cerraron su espacio de “Para Gente Grande” allá por los ochentas. “Para Gente Grande” fue un programa genial que era para personas que no estaban ya dispuestas a escuchar y ver lo mismo de siempre, lo que se hacía entonces era entregar un programa de revista, de variedades, de opinión, de entrevista, etc., como no se había hecho antes, para un televidente maduro, con deseos de tener opciones, más serias, así de sencillo. Era un programa que empezaba como a las once y se acababa hasta que el cuerpo aguantase, dependiendo del invitado, cosa impresionante en aquellos años de los 80’s. El caso es que no recuerdo cual razón se dio, pero el programa de Rocha se acabó y éste dijo que lo que sucedió fue que “‘Para Gente Grande’ acabó su ciclo”.

Ahora se mencionó esa razón también con Víctor Trujillo: “El Cristal… acabó su ciclo”, esta vez marcado sin duda porque fue un proyecto de dos años justos, como para quitarse el pesar de la muerte de su esposa, que junto con Víctor eran los creadores, por así decir, del proyecto de “El Mañanero”, con su alter ego, Brozo.

Al principio conocí a Brozo en “La Caravana”, célebre programa de Imevisión, allá a finales de los 80’s, y que era bastante bueno, cuando Trujillo hacía pareja con Ausencio Cruz. Personajes que se quedaron en la psique popular fueron la Beba Galván, y sobre todo, Margarito, el pobre infeliz que siempre estuvo a un milímetro de ser grande.

Margarito era hiperrealisticamente divertido por sus afanes por conseguir un premio fabuloso en el concurso nacionalmente conocido como La Pirinola.

La vida te va llevando y ellos se fueron de Imevisión, y cada quién buscó su espacio. En el doblaje Trujillo tuvo varios éxitos, y me imagino que han debido ser muchos, de los cuales sólo conozco a Pantro (¿o sería Leono?, yo no era fan del programa) de los Thundercats y luego fue uno de los Monstruos de Monsters, Inc., Sulley (mi hija sabe muchas cosas), en el cual Víctor fue genial.

Antes o durante de sus esfuerzos de doblaje (uno jamás cuenta con la biografía correcta y todo por no comprar esas revistas de vanidades humanas que contienen entre muchísimas fotos, alguna entrevista esclarecedora) Brozo inesperadamente se convirtió en periodista y en medio de sus acostumbrados osados albures fue sacando adelante un proyecto de radio que le rindió frutos. De ahí su paso a televisión fue natural y puedo afirmar que él fue quien transmitió primero en el país lo que le sucedió a una de las Torres Gemelas y en medio de la confusión temprana aseguró que eran terroristas, lo cual fue confirmado pocos minutos después cuando delante de millones de personas se vio el segundo avión chocando la otra torre.

“El Mañanero” fue siempre incisivo y revelador consiguiéndose una fama de ser imparcial y sobre todo, de entre todos los asegures de la política nacional, chacotero (entre lo trágicamente patética que es eso de la vida nacional, algunos han de pensar que si no se puede llorar, y como nuestra psique ya está inmunizada de una cantidad anormal de cinismo y escepticismo que ya llevamos todos, todos, todos nuestros compatriotas en nuestra herencia genética, ¿qué más te queda hacer en este país sino es ser chacotero?). Se vale llevarse pero siempre en nombre de la diversión y la camaradería que todos atestiguamos con más de uno de sus cientos o miles de entrevistados que no era ni fingida ni forzada.

Así las cosas su programa de Brozo fue siempre activo, siempre en movimiento, dinámico, pero aún así lo preferí cuando era menos recargado. Sucedió que se llenó de comerciales (los que más odio son los que se dicen dentro del contexto del programa interrumpiendo la noticia y dichos por los mismos conductores como si ellos usaran esas píldoras sexuales, esas pastillas de dieta y todo tipo de mercadería a vender, todos interactuando en una hueca coreografía verbal impuesta u obligada por el departamento comercial supone uno) y en ocasiones, aún y que es atractivo ver una chica guapa aparecerse de vez en vez (y pensar que me agradaba ver a la Meadows, la gente tiene mucho de que arrepentirse, pero es que ella nunca hablaba, se entiende, ¿no? Y el misterio, ustedes saben, que lamentablemente un día la mujer en particular, rebuznó), el punto es que se me hizo violentamente sexista y sencillamente no me pareció divertido y llegó el momento en que ya ni aguantaba al Capitán Guarniz, ni al Coquemón, y sólo la señora Cors (prima de un cuate que me dio clases de Estructuras de Información y Sort allá en la prehistoria) desentonaba en un ambiente que era manejado por una anarquía aparente, que muchas personas consideraban así como estaba, comercial y sexista como era, como algo fresco y divertido.

Eso sí, Brozo se fue a la historia de la TV cuando con el señor René Bejarano enfrente le presentó los videos que lo mostraban como un tipo adolecedor de debilidades humanas en prime time en un flagrante caso (aparente, visual, como sea que la vista no te engaña y aún así, ahí anda el señor) de corrupción, con ligas, dólares, bolsas de papel y un tipo con círculo blanco que ahora está en la cárcel siendo impedido de hablar.

Se dijo mucho entonces que Brozo era un verdadero periodista vestido de payaso y eso dio la inevitable reciprocidad conceptual de que muchos de los demás periodistas no eran mucho más que payasos aparentemente vestidos de traje y que por consiguiente eso lo hacía más respetado.

Sucedió después la dolorosa enfermedad de su mujer y su posterior fallecimiento y en un alarde de integridad, Trujillo dejó a Brozo en el estudio y salió felicitado por todos.

Pero alguien de su capacidad y creatividad no pudo quedarse en casa viendo como el tiempo venía deslizándose en cuenta regresiva y él en particular, como muchos, se ha de haber sentido que no podía quedar (como si fuera un precandidato) afuera de la contienda electoral. Debería decir, la en México, la GRAN GIGANTESCA MONUMENTAL UNBELIEVABLE HIPERDERROCHADORA INEVITABLE Y-MUY-ESPERADA Y-OJALA-FUERAN-ANUALES CONTIENDA ELECTORAL PRESIDENCIAL SEXENAL MEXICANA DEL AÑO 2006. De algún modo, los periodistas también contienden. Y en ello están también por supuesto los grandes consorcios televisivos. La danza de los cientos de millones de dólares y eso no es poca cosa. Noooo señor, no es poooooca cosa.

Víctor llega con su nuevo proyecto y comienza a trabajar con una imagen distinta de programa de crítica y análisis político, no tanto periodístico, pero sin dejar jamás esto último. Al fin y al cabo, hay un prestigio personal en todo esto y hay un prestigio editorial en el ambiente. Y todos sabemos muy bien que en el pasado no era precisamente a Jacobo al que debíamos culpar. Digo, con eso no hay sutilezas que valgan o miradas de soslayo.

Al principio “El Cristal…” se me hizo suave, muy elegante casi, muy inteligente, y sí, aquí, muy sutil y etereo. En resumen, definitivamente muy antiBrozo en algún momento: aquí la personalidad de Víctor Trujillo actuando como si fuera una emulsión mistificada de un ente colectivo de dos del tipo Mr. Jeckyll y Mr. Hide, todo corazón, todo sensibilidad, todo amabilidad, todo de-ninguna-manera-tú-primero-este-espacio-es-tuyo-para-las-legítimas-expresiones-de-tus-ideas-y-visiones-no-faltaba-mas.

Nada de violencia verbal (como la que tuvo frente a René Bejarano, Brozo-Víctor hecho una furia ciudadana multidemocrática, emblemática, panamericana, en la que le esgrimía al confundido y patético Bejarano: “¡No me pendejees, no me pendejees!”, más bien, en “El Cristal…” era la cortesía exaltada antes que la chocante informalidad y extrafamiliaridad a la que nos acostumbró el desagradable Brozo-Víctor, la parte agresiva, dominante y violenta hipertestosterónica quedó difuminada de repente.

Por supuesto a la gente no le agradó el cambio. Víctor se volvió de repente más agudo que lo esperado, irónico en las notas, en las Diez de Rigor, pero eso sí, sus invitados se veían siempre a gusto, relajados, como en casa. Por citar un ejemplo, cuando Víctor entrevistó al Jefe Diego, ¡se puso a recordar cuando estuvieron juntos en una tarde bohemia, declamando éste poesía acompañados de un buen vino y de un buen tabaco! ¡El colmo de estar en la zona de confort! Y no es que se le acuse de confabulador, pero proponer la zona de seguridad es aceptar la zona de seguridad.

Pero siendo justos, cuando sucedió posteriormente lo del ataque al Jefe Diego, en la cresta de la ola de inconformidad de los perredistas, el si no fue ataque, ¿qué pudo ser?, hacia su persona, que hasta le desgarraron su traje, la actitud fue otra cosa, Víctor ese día fue en ocasiones hasta sarcástico, y eso no está mal, pero bueno, es parte del show, definitivamente. Se vale llevar, se vale reír, se vale ser congruente-incongruente así, sin necesidad de proponer zonas o tardeadas bucólicas.

La sección de “El Calambre” de Víctor fue sintomática, cada pregunta pensada para sondear informalmente, nunca se afirmó de más, a un sector de opinión al respecto de asuntos que variaban siempre en el contexto político, ya sea nacional, pero invariablemente redundaban en porcentajes de opinión, a veces exageradamente cargados en sentidos ilógicos, y con obvios abusos de redes organizadas que demostraban un poder de diluvios de llamadas a la orden que en pocas ocasiones se discutía, como si fueran solamente muestras visibles de catarsis populares y que lo obvio era eso, obvio.

Los invitados de su mesa de periodistas pues, entre lo mejor que se puede decir de ellos era que eran representativos de una gama de periodismo activo y actual. Eso sí, la libertad que se percibía era total, de eso no hay duda. La única censura que se alcanzó a percibir fue la tan temida autocensura.

De hecho Víctor en alguna ocasión le espetó a alguien que sólo afirmaba con su cabeza: “¡Tú bien sabes lo que callamos, todo lo que no decimos!”, esa frase fue aterradora y contundente es cuando uno se pone a pensar: ¿a qué es a lo que se refería Víctor? Es decir, yo mismo he hablado con periodistas y sobre periodistas y mucho se dice que a algunos se les paga por lo que dicen y también se les paga por lo que no dicen.

Pero Víctor, como buen periodista que es (sí será de facto más que de jure, eso no lo sé) jamás dirá esos datos, sería como confesar los whereabouts de sus fuentes, lo cual en periodismo eso sí, es de lo más sagrado. Pero pensándolo bien, en este caso no se preguntan las fuentes, sino, ¿qué es lo que se calla? Uno de los periodistas, el que es el de La Jornada (recalcitrante como nadie, pero eso sí, ingeniosísimo a más no poder para acomodar palabras para que queden en frases afortunadas, un buen periodista aunque yo no comulgue con él), una vez en su mesa dijo que con el peligro que es el narcotráfico para el periodismo, ya se iba a tener que llegar a la autocensura generalizada. Ni más ni menos.

Cuando estaba “El Cristal…” en ese proceso de cierre, se le felicitó mucho a Víctor por su apertura total hacia todas las corrientes políticas. Como ejemplo, aún y cuando los plantones fueron a todas luces arbitrarios (y absurdos por aquello de que desafiaban leyes que los mismos perpetradores habían propuesto y promulgado) Víctor nunca dejó de recibir a los perredistas con el mismo gusto (aunque pudo ser aparente, eso no lo sabemos, y eso que no lo decimos con mala leche) que a los demás. Aún así, se le juzgó a él y a otros, con el punto de que al decir noticias de los perredistas, nunca dejaban de hacerlo junto con un gesto que por lo menos sería decir editorializante y negativo hacia ellos. La danza de la subjetividad y del “pruébamelo”… aunque fueron épicas las entrevistas a los candidatos, yo en lo personal conservo la que le hizo al Peje, cuando éste se negó a responder las preguntas de cultura general. Se hizo un meme de esta que circuló ampliamente por todo el cyberspace nacional.

Ahora bien, se dice como cantaleta estereotipizante que todo lo que se percibe es parte de una conspiración, que se trata de amordazar a los periodistas, que estos en este sexenio se han pasado mucho con muchas figuras importantes y que ya es tiempo de cobrar facturas. Eso sólo lo saben ellos, los periodistas, o sólo será que si ellos están en sus ciclos de cambios de medios, porque se mencionaron muchos además de Trujillo, Solórzano, Aristegui, pero eso sí, no creemos que estos y los demás acallaran sus voces, porque de que ellos siguen en activo, siguen en activo

En fin, “El Cristal…” terminó estos días, se le extrañará su puntillismo y su falta de formalidad y de ajustarse a los viejos esquemas de periodismo. Sí, ya la CONTIENDA PRESIDENCIAL SEXENAL terminó, los bandos comienzan unos a lamer las heridas, otros a disfrutar la continuidad, otros más, a ver que más desmadres procuran, hacen y logran.

Siempre habrá un lugar para la creatividad y para no usar corbata en donde se esperaba que se usase. Siempre habrá un lugar para la inteligencia y el buen humor apuntalado de sutilezas y ocurrencias geniales. Siempre habrá un tiempo para advertir esa madurez de los medios tan requerida en estas épocas.

Sólo buenos deseos: Ojala se multipliquen este tipo de personas que no sólo repitan los hechos una vez en la noche, otra vez en la mañana, con las mismas imágenes en loops eternos. Ojala y Brozo-Victor no llegue con un proyecto descarnado que anule a Victor-Brozo.

Ojala que no tarde en volver la inteligencia envuelta en sutileza y ocurrencia.

Porque la necesitamos mucho.

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