jueves, noviembre 16, 2006

Come Frutas y Verduras (sí, claro)


Resulta que el Gansito Marinela está cumpliendo cincuenta años de vida.

Estuvo un tiempo a un peso, de los antiguos, el de la moneda dura con Morelos de perfil, cuando lo comprábamos con deleite a la menor provocación y sin el “Recuérdame” de por medio. Entonces no necesitábamos mantras como esos. ¿O sí?

Era tal cual es hoy mismo: Un pastelito como de diez centímetros con cuatro de alto y cuatro de ancho, con mermelada, con crema, cubierto de chocolate y con chispitas de más chocolate por encima (según esto, el original era con chispas de nuez).

Para esto la cuestión del Gansito incide en temas de logística (excelente), en mercadotecnia (de medalla de oro por un lado, inclemente y brutal por el otro), en el de memoria (y nostalgia), en el de estudios de conducta y hábitos de consumo (proverbiales y perfecta y uniformemente comparables año con año), y uno extrita que me reservo para el final.

Siendo breve: ¿La logística? Mucho se ha hablado de que en cualquier punto de la república, el que sea, el más alejado, el que tenga un ser humano pensante que hablase español con acento mexicano, bueno, ahí, en ese rincón, habrá una tienda que venda Gansitos.

¿La mercadotecnia? Veintitantos años utilizando un gansito de verdad al que le hicieron de todo (bueno, supongo que han de haber sido varios gansitos), escaló, caminó, esquió, le pusieron letreros, mil cosas. No sé si a los de mercadotecnia de Marinela se les podría acusar de algo en alguna sociedad de protección de animales, Greenpeace o algo así. Sería un buen caso.

¿Y el “Recuérdame”? ¡Hipergenial! ¡Clásico! Todo mundo lo escuchamos, crecimos con esa palabra como si fuera pareja de la ooootra palabra con la que estuvimos también estos últimos veinticinco años y más: por supuesto me refiero a la palabra “crisis”. Y los niños, ¿harán la conexión entre el “Recuérdame” del Gansito como ganso en sí, como animalito simpático con voz como de ellos, de pequeño, de niño, etc., con la santa relación de ¡NIÑO, HAZ LO QUE QUIERAS PERO COMPRATE EL MALDITO PASTELITO LO MÁS PRONTO POSIBLE, ACABATELO Y COMPRATE OTRO Y OTRO Y OTRO MAS HASTA QUE SE ACABEN EN EL ANAQUEL, FRIO, CALIENTE, COMO SEA!

De acuerdo, posiblemente exageré, pero me entendieron el punto, ¿no?

Lo otro, como el Gansito tiene añísimos con nosotros, todo mundo, o sea, todo mundooo, es perfectamente proclive a responder afirmativamente si es que lo ha probado o no.

Es como una especie de medida de lo común que somos todos nosotros en nuestros hábitos de consumo, medidas de confort común, como la idea de que a todos nos gusta usar mezclilla y cosas así, como que son los límites comunes en los que pisamos el umbral definitorio de existencia, un mínimo común denominador de nuestra esencia mexicana poco examinado, que tal vez no coincidamos en nada en la actualidad, que nos peleemos con el de a lado porque le gusta el equipo contrario o el partido de otros colores del nuestro, pero en cuestiones de si les gustaba el Gansito Marinela de pequeños, ¡CLARO QUE A LA INMENSA MAYORÍA NOS GUSTABA! Y cuando hablo de mayoría inmensa eso es lo que quiero decir, ¡INMENSA, INMENSA, INCONMENSURABLE!

Casi para finalizar, como el Gansito es hipercomún, y muy posiblemente tenga un alto índice de consumo en niños, y en adultos, claro, debido a que todos todos todos lo reconocen y lo pueden adquirir a menos de cincuenta metros de donde estamos leyendo esto (promociónválidasóloenméxico), es muy sencillo de medir esos hábitos de consumo, y a veces es preocupante el detalle de qué tanto engorda el pastelillo este a nuestros niños, si les causa obesidad, bueno, ese Gansito y todas las demás golosinas que consumen, pero en fin, ¿quién se le va a poner en contra a la Bimbo para impedir que los pastelillos esos que venden, no se consuman en las escuelas?

Bueno, eso de crear políticas de salud para no permitir que se coman comida chatarra en las escuelas no sé con claridad en qué anden. Esa sí que es una tarea compleja, tal vez muy necesaria y de pronóstico reservado, pues.

Un punto casi casi final es que una vez leí en un libro de Rius, que el Gansito era de lo peor, que era terrible, que era como el Apocalipsis para la panza de los niños, pero pues quién sabe. Ya saben como es Rius de extremista en sus libros.

Ahora sí, lo último. ¿Qué fue primero? ¿Marinela Servitje, la hija de Lorenzo, uno de los personajes de empresa más importantes de todo México, fundador himself de de Bimbo?, o ¿Marinela, los productos que su empresa Bimbo dedica a pastelillos?

Bueno, me acabo de enterar en este mismo instante que ambos nombres fueron simultáneos, según palabras recientes de ella misma a El Universal.


Alabado sea el señor.

Misterios insondables que cada vez son menos, o son más, aún no estoy seguro.

Gansito Marinela. Cincuenta Años. En fin.

Come frutas y verduras.

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