miércoles, noviembre 08, 2006

Ecos y Noticias de la vida y del amor...


Daniel Ortega es, desde el día de hoy, o desde el domingo pasado, pues, presidente electo de Nicaragua. “El hombre que hace ver rojo a Reagan”, es lo que decían de él en 1986. La casa donde vive fue secuestrada desde los tiempos de la revolución sandinista, 1978. Se la secuestro al tipo que es ahora… su vicepresidente… quién ya lo perdonó.

No se sabe hacia donde va a ir el gobierno del señor Ortega. Nicaragua, segundo país más pobre de América.

Donald Rumsfeld ya renunció al puesto de Secretario de Defensa. (¿no sería más apropiado, “Secretario de Guerra”? Acaba de decir en uno de sus últimos discursos como Secretario, o de sus primeros como desempleado, que la Guerra de Iraq ha sido incomprendida por el pueblo norteamericano. Que ha sido mal entendida.

Uff, ¿Qué pensarán los iraquíes? Digo, también cuentan.

El caso es que la Cámara de Representantes de los Estados Unidos ya tiene mayoría demócrata. Algo debe de significar, tal vez ya se les acabará el dinero alegre para la Guerra. Tal vez ya se pensará mejor para asuntos como los del Muro, cosas así.

Por cierto, el Muro en estas generaciones, o más bien, la palabra o concepto “El Muro”, ya no tendrá que ver con dos Alemanias, o del comunismo, o de Brezhnev, o de la Guerra Fría a la que el Mundo libre se opuso terminantemente desde su concepción.

En un alarde genial que el Gran Hermano, el real, el de George Orwell (me maldigo a mi mismo por tener que aclararlo), estaría muy feliz de que sus enseñanzas en este mundo alternativo en el que vivimos, El Muro ya no es repudiado por las grandes democracias. El Muro se ha convertido en un asunto de soberanía, de cuidar el patio trasero que cualquiera tiene derecho a realizar en su casa. Es de dudarse que un presidente norteamericano le grite a su contraparte: “MR. GORBACHEV, TEAR DOWN THIS WALL!” Un presidente norteamericano no puede gritarse o retarse a sí mismo, sospecho, sin que quede en ridículo, ni siquiera este presidente que conocemos.

El Muro tendrá que ver con un asunto dizque de seguridad nacional. El Muro tendrá que ver con un asunto de pensar que se detendrá un arroyuelo humano, no es marea, no es río, no es afluente siquiera. Pero no pasará nada. Se construirá. No habrá fondos para sellar la frontera. Los coyotes cobrarán más caro. Los que vayan allá no podrán regresar y se tendrán que quedar. Las remesas seguirán llegando.

El señor Bush, dicen, está molesto y enojado por la derrota de su partido por los republicanos. Pues yo no sé. Pero no perdió por goliza. Perdió a lo mucho por uno, bueno, está por verse si se empata la Cámara de Senadores, pero, está empatado. Claro, perdieron un buen, ¡pero está empatado!

El presidente que cree que Dios le habla, no perdió de calle. Por decir, Arnold Schwarzenegger, con su acento austriaco, con sus opiniones controvertidas hacia los inmigrantes de todas las naciones, excepto los de origen austriaco, claro, que incluso deberían ser elegibles para ser candidatos válidos a la Presidencia de los Estados Unidos de América, conservó la gubernatura de la décima economía del Mundo, California.

No pienso que haya mucho que celebrar, sólo que le costará más al señor Bush realizar sus caprichitos… si es que vuelve a realizar alguno.

La Guerra que nunca fue. Iraq es la traducción árabe de Vietnam. Irán, Corea del Norte. Lindos panoramas. Clinton. ¿Dónde te encuentras? Vuelve, Mónica ya no está.

Como alguien dijo desde hace décadas. Cuando los norteamericanos tienen elecciones, todo el planeta debería de votar.

Mientras la APPO sigue en pie. Martha asegura que ella hizo lo correcto al querer evaluar la posibilidad de ser candidata a presidente. A Fox le negaron el permiso de ir a Australia de baby shower. Le quedan 22 días de Presidente. Casi 21. ¿Qué podrá hacer? Digo, no es la tragedia nacional su mandato y se espera que su final tampoco lo sea, pero… creo que respiraremos cuando llegue Felipe al poder. Digo, es mi país y deseo que le vaya bien a mi país, primero que nada y si a Felipe le va bien, pues que mejor.

¿Y Oaxaca? ¿Y los bombazos? Sólo esperar a que algo se resuelva. En eso no aguantaremos la respiración. Nos ahogaríamos.


Nada más por agregar algo al final. Vi la película de Mr. Smith Goes to Washington, de Frank Capra, de 1938, con el gran Jimmy Stewart. Es acerca de una persona común que llega al Senado de los Estados Unidos. Le toca estar en medio de un asunto medio sucio al que se opone. Por culpa de esa negativa a envolverse es acusado de una falta que lo obligaría a dimitir en medio de vergüenza. El punto es que le toca a él utilizar todos los medios posibles para evitar que el Senado no vote y lo expulsen. Mientras gana tiempo para poder exponer la verdad de la corrupción que existía en su estado, donde un hombre maneja los hilos.

Su exposición es magnifica, sus palabras honestas, llenas de patriotismo, no patriotería, hablando de los ideales que deben de formar cualquier nación, cualquier gobierno que se respete. Causa emoción la manera en la que el Señor Smith, un don nadie, un cualquiera, un hombre común, estando en el estrado tras de casi veinticuatro horas de alargar su turno para poder demostrar la culpabilidad de su oponente, se muestra con toda la debilidad de sentir el mundo en sus espaldas es exonerado de una manera inesperada.

La emoción embarga a los espectadores mientras vemos como la democracia debería de funcionar y como la corrupción será siempre presa de la justicia y de la verdad.

O algo así.

Una obra maestra de Frank Capra. Se recomienda ver esta película, Mr. Smith Goes to Washington y poder ver inmediatamente después It’s a Wonderful Life, también de Capra y de nuevo con el maravilloso Jimmy Stewart. Fabulosas ambas.

Los malditos te atraparán y tendrás tu nudo en la garganta, en ambas películas.

Pero en fin, para eso son las películas, para soñar con los mundos ideales, ¿no?

1 comentario:

N:::I:::N dijo...

me gusta tu blog:
el perfil. ese bricolaje temático.

...le sigo luego