miércoles, noviembre 22, 2006

El Monterrey en la ambigüedad de siempre: el Boom que está y no está.



Con la novedad de que Monterrey acaba de aparecer en la revista Time del 27 de Noviembre.

Yendo a la biblioteca de la revista Time uno va y busca referencias mil antes escondidas: tus autores favoritos, tus películas favoritas, tus eventos favoritos. Leer ese Time.com a través de sus archivos a través de sus años da una fotografía impresionista del momento, de la esencia de lo percibido en ese entonces en cuando se emitió la noticia, cuarenta, cincuenta, ochenta años antes. De ese modo podemos ver lo que eran las sensaciones periodísticas hacia tal o cual hecho, inclusive junto con sus prejuicios, sus limitaciones, sus entendimientos, sentidos y creencias.

Por eso se puede observar la evolución por decir de algún detalle sin conexión, del uso de la palabra “Negro”, que así se usaba antes en inglés para definir, obvio, a una persona de raza negra. Pero algo sucedió al respecto en el transcurso de las décadas. La revista Time tiene ochenta y tres años, y ochenta y tres años son muchos años. Así las cosas, nos podemos dar cuenta que la palabra “Negro” se dejó de usar en los sesentas cuando los hechos mismos y sus protagonistas empezaron a decirse “black”, y en la década pasada algo más sucedió que ya empezó a usarse la palabra “afro-american”. Claro que la palabra “black” se sigue usando pero cada vez con menos frecuencia.

Cosas de lo que se considera “políticamente correcto”, lo cual también en el transcurso de los años se ha convertido y se convertirá de tendencia progresista a pensamiento común usada en todos los ámbitos, a frase ya pasada de moda. Ya lo veremos si no.

Así también he buscado la palabra “Monterrey”. No obstante viví ahí treinta años. Y está presente en un ciento y tantas ocasiones apariciones. Para los gringos la ciudad de Monterrey “existió” sólo esas veces, digo, porque pareciera que “existes” para el mundo sólo si apareces en los escaparates concretos válidos tales como el New York Times, el MTV, el CNN, y por supuesto la revista Time. (Un día, cuando la música grupera y Selena eran noticia, con su muerte pues, apareció en la revista, incluyendo una gran foto, la Priscilla y sus Balas de Plata, con el Cerro de la Silla al fondo, creo.)

Está en ese listado la aparición por decir la de los Niños Campeones, los chavitos que lograron el Campeonato de Béisbol de las Ligas Pequeñas de 1957 en Williamsport, Pennsilvannia; mas allá por ahí está algo del México de los treintas y cuarentas como para dar algo de color local en la circunstancias de la Segunda Guerra Mundial y en el contexto de la primera reunión de un presidente mexicano, Ávila Camacho y uno norteamericano, Roosevelt, que sucedió en la ciudad del Regio Monte.

Así las cosas esta semana salió un bonus en una sección especial del Time en la parte que corresponde a Economía Global (en la Time Bonus Section December 2006: Global Business), y en la que se destaca ni más ni menos la ciudad de Monterrey. No sé si apareció en la revista impresa o qué. Con eso de que los malditos dejaron de publicar la edición latinoamericana en 2001 y con eso de que nos llega sólo la versión europea, ya ni sé.

Leer un artículo de la revista Time requiere paciencia. Muchas ocasiones su inglés va de entre el slang más típico y las palabras compuestas que ellos mismos inventan (y de las que se sienten orgullosos) y que por tanto jamás encontrarás en un diccionario.

Su perspectiva entonces como la de cualquier periodista es difícil de entender también. Vas leyendo un artículo de polémica y te muestran los dos o tres lados de ella. Al final te dicen que sí, que es a todo dar tal cosa, y por el otro te dicen que no, que hay problemas en el futuro si las cosas no se dan. Así, muy como no queriendo opinar del todo. Quizá sí hacen bien dejando que el lector decida la última palabra.

Los hechos son los hechos.

El artículo de Monterrey se intitula: “El Monterrey adinerado no puede enmascarar una economía que necesita que se creen un millón de empleos anuales”.

No lo voy a traducir. No falta el periódico que lo haga en su momento.

En su primer párrafo menciona a quién se parece Monterrey, que a San Antonio con un tonito de Pittsburgh y que es afín a Texas. Habla de la mezcla de orígenes de sus habitantes, desde los judíos originales que tuvieron líos con la Corona Española (las tortillas de harina y el cabrito, de alguna parte debieron de haber salido, ¿no?). “Habitantes fieramente orgullosos de su herencia y de la moderna metrópolis que han desarrollado”. El párrafo concluye con que Monterrey “tiene altas ambiciones que pueden ser críticas a como Mexico entero se desarrolla. O tal vez no”.

(Esa maldita ambigüedad de toda la vida, ¡caramba!)

Después se enfoca en como Monterrey es hogar de muchas de las compañías más grandes de México, algunas a la vanguardia de ser global. Que se beneficia de su proximidad con los Estados Unidos y de imitar su cultura de negocios.

Me sorprendió el hecho de saber que los Vaqueros de Dallas cuentan con 1,400 abonados por temporada de juego. ¡1,400 abonados!, ¡Zambomba! Y eso que los Vaqueros no están jugando que digan ¡qué bruto, qué bien lo están haciendo (estuvieron 4-4 hace dos semanas, ahora están 6-4, ahí la llevan)!

Habla también, obvio, de que Monterrey se benefició mucho del TLC-NAFTA desde 1994. Que dos tercios de la inversión foránea de 200,000 millones de dólares han sido hacia el norte, hacia las maquiladoras de la frontera y a Monterrey y a Saltillo. Según datos, el 30% del Producto Nacional Bruto viene de bienes manufacturados con un 80% relacionados con la industria automotriz y que los EU cuenta con el 60% de eso.

Y he aquí que comienzan los problemas: El Time dice que Monterrey se está volviendo menos competitivo, igual que México. Que el país necesita más recaudación de impuestos, reformas regulatorias, una industria del petróleo desregularizada (¿pues en qué quedamos?) y una reforma agrícola (¿no teníamos una?) y ellos agregan que también allá en los EU se necesita una de esas, sólo para maximizar el potencial que el TLC-NAFTA ofrece. Que si no se hace, los Estados Unidos pueden esperar una avalancha mayor de nuevos indocumentados, para los cuales el muro instalado por el Congreso parecerá de cartón.

Luego toca un tema con el Grupo Industrial Saltillo, con ocho unidades de negocios, se va a un minianálisis de negocios globales del tema, exportaciones, importaciones, segmentos de mercado y proyecciones similares para terminar con que alguien de una estrategia corporativa afirma que “en una economía protegida los conglomerados tienen sentido porque se hacen sinergias a través de las unidades de negocios, pero cuando estás en una economía globalmente competitiva, las sinergias domésticas ya no son relevantes”.

Luego Time empieza a a tocar temas bastante serios: “El predicamento de México es desarrollar un millón de empleos anuales por los próximos veinte años sólo para manejar su bolsa demográfica, pero últimamente sólo ha podido producir la mitad de los mismos”. Esto se compensa, sugiere la revista, “con al menos 400,000 de ellos saliendo hacia la frontera, y no hay fin a la vista”.

Continúa tocando las elecciones recientes y el problema de Oaxaca. ¿Lo más relevante? El 48% de mexicanos que viven todavía en la pobreza y el pequeño margen por el cual ganó Calderón a López Obrador (0.6%).

Afirma el Time que la elección fue un referéndum en realidad al TLC-NAFTA… en el norte. Y en el sur el TLC-NAFTA es la fuente de un descenso de empleos, en parte, dice la revista norteamericana, a causa de un incremento en las ventas agrícolas del vecino país subsidiadas por el mismo contribuyente norteamericano, sin un salto mensurable en empleo de fábricas que podría compensar ese descenso.

Y sigue la revista: “En esencia México ha esfumado el gran avance que había en competitividad industrial, en especial en relación a China”. Que México tenía un gran trecho adelantado en industrialización, pero China saltó como rana hacia el frente. En consecuencia las maquiladoras han perdido 800,000 empleos a resultas de ello en estos últimos años.

¿Más puntos a destacar? “La infraestructura también bajó mucho haciendo igual de barato importar de China que de México. Los mexicanos ganan tres veces más que los chinos. Pero los precios domésticos caros han reducido su poder de compra. Así es como se mina la competitividad mexicana”.

“No hay optimismo respecto a China”, concluye.

Luego, lo típico, que Fox no entregó lo que prometió. Los problemas heredados de Calderón. Los problemas de la soberanía de los símbolos como la industria del petróleo. Y ellos en un lindo detalle, la memoria es la memoria, mencionan como al paso que México todavía conmemora cada dieciocho de marzo la nacionalización de los bienes de la compañía Standard Oil de Rockefeller.

El artículo se concentra un rato en PEMEX, la vaquita de ordeña del gobierno, a la que alega que es la que ha torpedeado la reforma fiscal. ¿Un dato? La tasa de recolección de impuestos que no están relacionados con el petróleo es de 10%, casi la misma de Haití.

Se habla también de que los impuestos son clave en todo esto. Que López Obrador incluso lo propuso en su campaña. Que alguien de la cúpula empresarial pide que “todos los negocios deberían de pagar impuestos sin exenciones…”. Y que Calderón, para que mejore la situación deberá de enfrentarse con los poderosos intereses de negocios que dominan a su partido (y que amarraron a Fox, afirman), los cuales tomaron un rol decisivo en su elección ganada por un filo de navaja.

Volviendo a Monterrey, la revista afirma que hay unas pocas empresas que son de clase mundial. Una es Vitro. La otra es Cemex. Que con 15.3 mil millones de dólares de ventas, y hacienda ofertas recientes de compra para compañías importantes como la Rinker australiana, se está alejando hacia adelante del resto del país.

Así las cosas, los estados mexicanos del norte, están creciendo dos veces tan rápido como aquellos del sur y ya contribuyen tres veces más por cápita al Producto Nacional Bruto que los estados del sur.

Pero, pero, pero, los críticos de siempre.

Estos críticos afirman que el éxito, sigue Time, no es debido tanto a la globalización, sino a la política local en la que estas firmas se mantienen, debido a un favorable trato del gobierno –de todo tipo, desde un perdón por default de préstamos bancarios, a tener pequeñas regulaciones de competencia, que además de pequeñas existen sin aplicarse, así creando en el camino perfectos bravucones.

Y Time toca el caso, que apareció durante días en los periódicos, de varios jóvenes exCementos que decidieron tomarle la palabra de Fox en el sentido de que las cosas serían diferentes y que trataron de competir contra su antiguo empleador al importar cemento ruso, más barato que el local. A su barco le fue negada la entrada en cada puerto al que quiso entrar, y después de meses de hostigamiento, mejor se llevaron su negocio a África.

Explíquenme eso, por favor, algún reality cruncher. Lo leí en su momento y nunca entendí claramente porqué no los dejaron entrar.

Afirma la revista que los sistemas de precios oligopolísticos, como el de telecomunicaciones, dominado por Carlos Slim, uno de los hombres más ricos de México es “la que está lastimando la competitividad de México”.

Es bueno saberlo también. O es bueno saberlo que allá también lo saben.

En el texto un exAlfo, asevera: “la clave de ser exitoso en México es tener poca competencia. Creo que todo el mundo desea esto, pero el problema es que el estado no puede fomentar eso si quiere ser un país exitoso”. Y termina el cuate éste afirmando que “ellos son nuestros Rockefellers y nuestros Carnegies. Ahora somos el país de los ‘robber barons’”, refiriéndose a aquél período de finales del siglo XIX cuando los multimillonarios norteamericanos se solazaron teniendo a su país para ellos solos en sus monopolios, situación que se fue acabando poco a poco durante el siglo XX cuando las verdaderas regulaciones gubernamentales llegaron a las distintas industrias de tal modo que se acabaron incluso los monopolios disfrazados.

Um, ¿un México de “robber barons”? ¿Un Monterrey de “robber barons”? ¿Será?

Casi concluyendo, Time afirma que todavía así las cosas, “el espíritu empresarial de Monterrey puede ser crítico para el país”. Que la ciudad está en el centro del más ambicioso esfuerzo de México para forjar sociedades con el gobierno, con los empresarios y con las universidades para que puedan generar nuevas compañías, no basadas en recursos naturales sino en el campo de las últimas tecnologías.

Y sigue: “El ‘Monterrey Tech’ (sic) de la ciudad, quizá la escuela premier de negocios e ingeniería, es un eslabón central en este esfuerzo, el cual es apoyado por 1,000 millones de dólares de gasto anual federal en investigación científica y enfocada en construir la Ciudad del Conocimiento, proyectada para germinar nuevos clusters de negocios en biotecnología y tecnologías de información. Monterrey tiene más de 30 universidades, con más de 150,000 estudiantes enriqueciendo la mezcla, pero todavía no es Boston”.

No, Monterrey no es Boston. Denle un Premio al “Descubrimiento Más Grande de lo que No Es” a mi querida revista.

Como gran final, la revista Time declara: “El reto más grande es estimular la chispa creativa crítica”. Menciona inmediatamente después a Antonio Dieck, rector de la EGADE, diciendo: “Necesitamos cambiar el paradigma del pensamiento de la gente”.

Lamentablemente la revista no ahonda diciendo de qué a qué. Un día me imagino que sabré a qué se refiere el señor Dieck.

Y agrega: “Pero para todo ese despegue impresionante de Monterrey, no todas las piezas necesarias están en su lugar. La industria de capitales para nuevas empresas está en su infancia, no hay NASDAQ mexicano, y los derechos de los pequeños accionistas necesitan ser fortalecidos”.

Más importante, concluye la multimencionada revista (ya he de hartar): “la cultura de negocios mexicana no tiene mucho apetito por el riesgo (lo sabré yo) en su ADN o en su aprendizaje del fracaso. Como resultado, al menos en estos momentos, una incubadora de negocios apoyada por el gobierno, de las más prometedoras, ha migrado al “otro lado”, hacia el Valle del Silicón”.

Así termina el artículo.

Y por otra parte, ¿qué pasaría si los que escribieron el artículo se ponen a leer los editoriales y los artículos locales cotidianos de los principales diarios de la ciudad? Controversias, polémicas, problemas, conflictos, violencias (de hecho, de eso no se hablo nada nada nada), caos, etc, etc, etc.

Me gustó lo de la Chispa Creativa Crítica. ¿A qué se referirá?




NOTA:
Si alcanzaste a terminar toda la nota anterior y si es que fue de tu agrado,
podrías seguirle con los LINKS INTERESANTES que están al lado IZQUIERDO de aquí para…

1. leer algunos distintos artículos míos en el blog de LaPalabra.
2. o leer mis cuentos…
3. o lo que escribí en el blog de Crónicas de Nuestras Guerras Secretas para completar la segunda parte de dicho libro…
4. o bien me podrías pedir a mi correo el mencionado libro de Nuestras Guerras Secretas completo en PDF… luisgmetaconexiones@gmail.com
5. o leer mi novela de Technotitlan: Año Cero que está en los links de aquí a ladito a la izquierda… que está por el momento son dos partes y estoy por poner la tercera y después la cuarta…
6. y agregaré más cuentos en blog de cuentos y agregaré mi otra novela de Sangre de Neón en otro blog más…

Ah, y si estás en revista o periódico y quisieras incluir un artículo de estos ahí en tu medio, ¿porqué no me escribes? Me encantaría colaborar en tu medio ya sea impreso o en el ciberespacio.

Luis García

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante el escrito de Time sobre Monterrey. Algunas ideas que presenta no caerán muy bien a muchos en Monterrey, una ciudad ambigua.

Por ejemplo mucho trabajo pero poco progreso para la mayoría, muchos empleos pero la mayoría mal pagados, familias de las más ricas del mundo pero viviendo en un país con más de la mitad sumidos en la pobreza, muchos católicos pero despojando terrenos en "Las Cumbres de Monterrey", muy devotos de San Francisco pero queriendo destruir el ecosistema de la Huasteca-Cumbres, de gran ajetreo pero la mayoría de sus habitantes dormidos, empresas muy respetuosas de las instituciones y leyes pero manipulando la mano de obra tanto en su contratación como en su despido. Muy católicas pero no dan ni IMSS a sus empleadas domésticas ni pagan sus respectivos impuestos. Catoliquillas pero raterillas.

Mucha ciencia y tecnología, la ciudad del conocimiento, las mejores universidades, pero poca conciencia crítica. Oaxaca, en su miseria, se nos ha adelantado...

rem