martes, noviembre 21, 2006

La Cuestión de la Realidad (de lo que pasa) al alcance del Ciudadano



Introducción.

Estimados amigos:

Habiendo leído el documento de Gobierno y Cibernética que el Lic. Javier Livas (
javierlivas@mac.com) nos envió y creyendo que la Cruzada Ciudadana es una muy buena idea para comenzar a deliberar sobre más alternativas en busca de una forma optimizada de ayudar a reforzar la propuesta original: básicamente de que las tres ramas del Gobierno, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, están para servir al pueblo y no para servirse de él ni para ignorarlo ni para sólo querer lisonjearlo o seducirlo cuando es época de elecciones.

Por eso a continuación está una propuesta de algo que pudiera sonar hoy por hoy como lejano o utópico, enfocada en como hacer a los Representantes más conscientes y responsables de sus labores como tales, del mismo pueblo.

Aún así, este documento y su contenido no está reñido con el alcance de lo posible.

Al final hay un resumen del tema.

Gracias por su atención.




Luis Eduardo García Guerra



Marco de Referencia:

Tal y como está la visión de un documento a la altura de las circunstancias expuestas por el documento de la Cruzada Ciudadana, aceptamos que los problemas del país son megagigantes. Lo que viene expuesto aquí no se sabe con claridad si resolverá algo, o si es hasta cierto punto risible el sólo pensar intentarlo.

Pero España lo hizo. Chile lo hizo.

Un caso particular: en la zona comprendida entre McAllen, Texas y Reynosa, Tamaulipas uno puede observar que son las mismas personas que conviven, amigos, parientes, cruzando unas de un lado al otro sin problemas, cada uno se comporta a como se debe, o puede, comportar en cada país, con sus respectivos “dejar hacer” (laissez faire). Y en un alarde de simplismo (que habrá muchos) sólo basta observar por decir, la Central de Autobuses de cada lado, en como están planificadas hacia el futuro, o las calles mismas en como están diseñadas en la cuestión urbana, o sus mismos y triviales depósitos de basura y en como están reglamentados. Las diferencias son abismales.

Pero en Reynosa-McAllen está la misma gente, con parientes de cada lado, mezclándose todos los días de un lado al otro. ¿No estará la clave en como están construidas las leyes y como las respetan allá y de este lado las toman (tomamos) como opcionales, y como las aplican allá con todo rigor y aquí es la discreción la que impera? ¿Sólo en que sí las aplican y punto, y si no, ahí está la multa o la cárcel a que se acrediten? No es la ética protestante de trabajo duro, eso me queda claro, al menos no en el Valle de Texas.

Tal vez la solución no esté solamente en las mentes y actitudes de las personas. ¿Y si está en las mismas leyes y en su aplicación? ¿O no?

Mucho de lo que hay que hacer en México, nuestro país, no está sólo en las estructuras externas o en las estructuras legislativas, sino también en el interior de las personas mismas, en su misma actitud frente a las leyes y reglamentos.

Y falta mejorar la Justicia, su procuración e impartición en todos sus rangos… y falta el Poder Ejecutivo, el Local, el Estatal, el Federal, y falta la cuestión de la seguridad, y falta el sistema educativo nacional… y falta… y falta…

Pero un día deberíamos de empezar a limpiar la casa. Y a partir de ahí, seguir limpiando. Porque yo no quiero que mis hijos un día se quieran ir a vivir a España o a Chile y a como están las cosas, menos a los Estados Unidos.

Gestores de Realidad, lo que pueden hacer por la sociedad.
Propuesta de creación de una Malla Informativa Legislativa Pública (MILPA).


A modo de Wikipedia, las nuevas comunidades pueden crecer. Orgánicamente, oh sí, sin duda. Y ya no serán sólo redes, ahora serán Mallas de Información.

Las revoluciones comienzan desde abajo.

Las grandes verdades comenzaron como grandes herejías.


Introducción: La Complejidad de la Vida.
Siempre se ha encontrado uno en la circunstancia de no poder entender el mundo, todo o en parte, en la medida que uno ha querido. La complejidad de muchos temas es tremenda. Por eso las especializaciones brillan por todos lados. Se ha dicho mucho que si no te especializas en algo estás muerto. Aunque también se ha dicho que si te quedas en un nicho especializado de manera prolongada y si te da la mala suerte de que en el transcurso de los tiempos ese nicho desaparece o cambia, y si se dio el caso de que no cambiaste a tiempo, también estás muerto.

Pero mientras, así son las cosas. Estamos en el entendido de que ocurren mil sucesos diarios todos los días. Muchos de estos nos involucran, muchos no. Muchos nos exigen opinión. Muchos nos exigen acción. Muchos otros más nos exigen paciencia. Muchos nos exigen rabia. Muchos de esos sucesos no tuvimos el privilegio de verlos.

No sabemos más de lo que nos ocupamos y de lo que nos gusta. Las realidades están afuera, al alcance de la mano… y no las entendemos, aunque le hagamos la lucha.

Muchos la realidad la leemos en los medios y de entre ellos, más que la TV, fugaz ella en su transcurrir, en los periódicos, que al menos los podemos releer o recortar.

Sesgos o no sesgos.
Eso sí, nunca estaremos seguros. Nos muestran la realidad, sí, pero sin que sepamos nunca si le colocaron un filtro o no antes de llegar a nosotros. O si traen sesgo o no. O si traen mensaje oculto o no.

Ahora, por el bien de nuestra conciencia sólo supongamos que nos muestran la realidad sin sesgo, sin filtro y sin mensaje. Los periódicos nos hacen un análisis pequeño. Nos explican las circunstancias. Nos destacan lo que es considerado destacar (claro según criterios establecidos).

En ocasiones y dependiendo del grado de entendimiento de cada uno de nosotros, se emite un juicio. Se establece estar a favor o en contra de determinada acción. A partir de ahí en nuestra Bolsa Mental de Valores, tal circunstancia en medio de una reapreciación o re valoración o recalibramiento, sube o baja.

Si sube es que aumentó sus bonos, simpatizamos con ella. Si baja, nos pondremos recelosos con el tema y en ocasiones lo podríamos hasta ver éste como una amenaza. Más todavía, podremos empezar a hablar de eso en contra, llegando hasta a despotricar en contra a la menor oportunidad.

Así las cosas, nuestra percepción está limitada a lo que creemos a través de nuestros sentidos y en este caso particular de los de alguien más, el que fue a traernos la información, quizá el mismo que la analizó y procesó, y quizá el mismo también que la dejó lista para que la interpretáramos en el momento en que está bajo hacia nosotros, al lado del desayuno.


El “Alguien Más”, el “Bien Común” y la “Comunidad”.
El problema de interpretación de la Realidad tal como es ya reside entonces en ese “Alguien Más”. Es difícil saber que es lo que piensa esa persona, siente, se reserva, percibe, desea. Es difícil asegurarlo, aunque lo entendemos así, pero tenemos la idea que ese “Alguien Más” está en la búsqueda de un concepto llamado “Bien Común” de la “Comunidad”.

Y el “Bien Común” vendría a ser lo que todas las personas buscan (buscamos) cuando conviven (convivimos) en “Comunidad”. Descansando incluso en los términos de bondad universales de, por decir, “haz el bien sin ver a quién”, “el derecho al respeto ajeno es la paz”, “ama a los demás como a ti mismo”, etc.

Por eso pensamos que los análisis en los periódicos y la TV están en función de ese “Bien Común” e incluso los llegamos a aceptar como nuestros, como pensando: “los hechos siempre estuvieron frente a mí, con un poquito más de análisis y profundidad lo más posible es que yo hubiera llegado a la misma conclusión”.

Y sin embargo se nos olvida que el “Alguien Más” que escribió el análisis está en muchas ocasiones (obvio, no en todas) bajo sueldo y órdenes de “Alguien Alguien Más”, que le instruye, o le ha instruido, de un código de ética y respeto por la función. Digo, tampoco no sabemos, tal vez tenga en su mente esa “ética” y “respeto” primero por los intereses de su medio de comunicación, y después por el del público a quien va dirigido ese análisis.

Medios como Empresa.
Mucho se ha hablado de que las personas que contribuyen a un medio son personas con criterios en muchas ocasiones independientes de los principios del medio de comunicación, que en todo caso éste, en general, es finalmente una empresa constituida indiscutiblemente con fines de lucro. Hemos oído, incluso en incontables situaciones, que a esos colaboradores en muchas partes los pueden llegar a coaccionar desde su misma administración para renunciar al ellos negarse a seguir lo que se llama “la línea”, llegando a renunciar por ello. Por el otro lado hemos escuchado que en otros medios se presume de la pluralidad de sus colaboradores hasta que, ha sucedido, el colaborador abusa de su espacio y es obligado a retirarse.

Lo que si es cierto es que es difícil distinguir de entre las personas dedicadas a los medios quién mantiene su vida profesional con esa honradez, integridad, claridad y ética que necesita el “Bien Común” y la “Comunidad” de “cajón”. Podemos intuir en ocasiones, podemos nombrar casos de personas (que tienen un perfil medianamente público) que son las que tienen más diálogo, aunque sea aparente, con el lector y que sentimos que están de nuestro lado siempre pero, ¿y los demás?

¿Dónde están las líneas invisibles a esta poca luz nuestra de entendimiento que ellos sí llegan a observar? ¿Dónde están los límites? ¿Qué es lo que sucede cuando se vuelven los medios juez y parte y nosotros ni nos enteramos (sabiendo que detrás de los “Medios” hay personas con intereses muy diversos, tal vez de lucro, ansias de influencia o ansias de poder)?

El Consumer Reports como ejemplo de organismo dedicado a la comunidad.
¿Qué se necesita entonces para tener la seguridad de saber lo que está sucediendo allá afuera? Sencillo, me parece: Necesitamos personas que estén de nuestro lado siempre en la medida de lo posible. Digo, se trata de exponer al público de manera clara y concisa lo que se necesita saber y conocer en todos sus niveles, pero hoy por hoy no sé donde se pueda lograr eso.

Por decir, ahí están en EU la gente de la revista Consumer Reports. Esta organización se dedica a buscar, inquirir, comparar, contrastar, comprobar y averiguar todo lo que se le pueda ocurrir a uno en cuanto a lo que uno puede requerir comprar. Llámense automóviles, lavadoras, cámaras, llantas, laptops, lo que sea. Consumer Reports también están organizados, además de su propio equipo de gente, con una amplia base de consumidores finales que colaboran dando su opinión democrática al respecto de lo inimaginable: seguros de vida, casas, insecticidas, jabones, licuadoras, compañías telefónicas.

Ellos, Consumer Reports, sitúan el marco de referencia a través del cual la gente, los propios consumidores, opinan, de todo lo que se les pueda ocurrir. Mencionan marcas, comparan, critican, alaban, comentan, comunican, denuncian, en suma todo lo relevante que pueda necesitarse comunicar a los demás, a la comunidad de consumidores.

Información de miles de consumidores que será utilizada para otros cientos de miles de consumidores que consumirán esa información destinada precisamente a consumir. No sé que sea, si ironía o qué. Bueno, son los Estados Unidos después de todo.

De alguna manera esos cientos de miles de consumidores colaboran también en la circunstancia de mantener viva e independiente a la organización de los Consumer Reports.

No está de más, hablando de los límites.
Pero aún así estas personas mientras buscan ese “Bien Común” y no se escribe aquí para desmerecerlos, pero también se han ocasionado problemas en la búsqueda de imponer ese celo en lo que hacen, y es lo que hay que tener un cuidado extremo. Hubo un caso que creo que sucedió con la Volvo hace años, cuando en un particular número de la revista (de la cual se imprimen casi el millón de ejemplares) se habló de una supuesta inseguridad en un modelo determinado de automóvil de esa marca. Es innecesario decir que las ventas de ese modelo en particular cayeron a menos de la mitad. Y que la marca en general también fue perjudicada. La aclaración del caso fue tardía, aunque sí se llevó a cabo. La Volvo tardó en recuperarse. Eso obligó a la Consumer Reports a ser más cuidadosa.

En nuestro mundo es común que todos nos enteramos en primera plana de una acusación en particular escandalosa hacia alguien, para después cuando pasan los días se da el caso de que algo en esa acusación no estuvo bien y que la acusación en sí no tuvo razón de ser. Para esto, la disculpa y aclaración las escriben después en las páginas interiores, si es que nos llegásemos a enterar de que las hubo.

Así le fue a la Volvo. ¿“Bien Común”? Sí, pero se dan casos que enseñan que se debe de poner especial atención sobre todo viniendo la información en un marco de referencia lleno de Credibilidad y Confianza en lo que se hace, palabras básicas en esto que se está hablando.

Nadie está a salvo. Y nada más para terminar con este punto de manera precautoria, me parece que es común el saber de persecuciones de parte de Medios en particular a quien hubo de atreverse a poner en evidencia algún asunto que involucrase al mismo Medio en circunstancias posiblemente oscuras. Las persecuciones se han dado así del Medio hacia el descubridor de la infracción, con la sordina correspondiente. Ataques, insinuaciones, indirectas, menciones en contextos predeterminados perjudiciales. Esto es importante en circunstancias en que el Medio es totalmente dominante en una comunidad. Estos ataques nunca se harán evidentes, por supuesto. Pero también se dan sus casos. Los intereses son los intereses.

Propuesta limitada al principio, y después, quién sabe.
Ubiquémonos. Hay mucho allá afuera que nos incumbe y que no tenemos manera de abarcar y menos asimilar. Cuestiones ambientalistas. Cuestiones comerciales. Cuestiones políticas. Cuestiones legales. Cuestiones intelectuales.

Perdónenme, pero me inclino a pensar que aquí en México lo más urgente es saber primero la verdad de lo que acontece en nuestro quehacer político legislativo.

¿Por qué? Sencillo, porque en este país, todo el bienestar del pueblo emana de lo económico y todo lo económico emana de lo político y, arriesgándome a ser demasiado simplista y dejando a un lado los ciclos económicos, las catástrofes naturales y las recesiones económicas cíclicas de nuestros principales socios comerciales.

Cada día, cada semana, cada mes, aparecen cientos de notas en todos lados, referentes a lo que hacen nuestros políticos. Y hay políticos que gobiernan, y hay políticos que legislan. Nos interesan los dos, pero creo que es bueno comenzar primero con uno y después con los otros.

Empecemos con los políticos que legislan. Después de todo, lo que ellos dictaminen serán las reglas bajo las cuales todos debemos de actuar, mover y en suma, vivir.

Pero con los políticos que están en las Cámaras no sabemos a ciencia cierta que es lo que hacen, a qué es a lo que se dedican. Sabemos que unos sí trabajan, incluso duro. Pero, también sabemos que es inútil trabajar como burros si no se consigue algo bueno para la comunidad, otra vez, para lograr el connotado “Bien Común” para todos.

¿Qué hacer entonces? De entre todo lo que nos rodea bien haríamos en organizar un émulo de los Consumer Reports. Buscar a alguien que nos pueda saber hablar de los temas que nos interesen para que nos queden claros. Algo así como unos Traductores de Realidad. A los verdaderos ciudadanos que estén ahí, entendiendo la misma información a la que están sujetos nuestros Representantes, armados de las herramientas que la Ley de Transparencia de la Información proveen (bueno, Seguridad Nacional es otra cosa) para que nos digan las cosas como son, sin ambages, con sus ventajas, desventajas, con sus consecuencias a corto, mediano y largo plazo, a tiempo de discutir, a tiempo de poder entender repercusiones, causas, efectos, secuelas, comparaciones, mediciones.

“Observadores”, “analistas”, “expertos” y los “líderes de opinión” y la opinión relativa sobre lo que es la “realidad”.
Se da el caso de que existen en los medios las personas que “aportan” puntos de vista, llámense estas los “observadores”, los “analistas” y los “expertos” y hasta los “líderes de opinión” de una comunidad en la que no estoy seguro de ahí quién los erigió “observadores”, “analistas”, “expertos”, “líderes”, en los que cada quién emite un juicio o argumento, a favor o en contra, de determinado asunto. En ocasiones a lo que ellos dicen se le denomina “opinión pública” (sin que sepamos si es realmente el público el que opina) o el llamado “círculo rojo”, o sea el grupo de “notables” que por una razón u otra tiene “influencia” en la opinión pública acerca de los “aconteceres” de orden público.

Aquí es cuando se dan los “consensos” supuestos y es cuando la opinión está dividida, sólo en contados casos es unánime.

De aquí podemos analizar las situaciones, acepto, me falta la misma profundidad de pensamiento necesaria para poder llegar a explicar a lo que me refiero, pero lo intentaré:

La Realidad con “R” mayúscula es una. La Realidad se percibe a través de nuestros sentidos. Vemos un video como el de Bejarano y sus bolsas de papel con dinero e intuimos que lo que percibimos es verdad, no actuación o representación. No estuvimos presentes, pero intuimos la certeza de la visión que nos llega a nuestro cerebro a través de una pantalla. Pero eso es sólo un evento individual de miles.

De alguna manera evaluamos la Realidad de ese modo. Tomamos partido, nos formamos opinión. Llegamos a aprobar o llegamos a desaprobar. En muchas otras circunstancias no estamos seguros.

La Realidad de una Ley es otra. La Realidad de una propuesta legislativa es distinta, la Realidad de una circunstancia envuelta en la bruma del tiempo, la distancia, el ruido normal de las partes vociferantes es otra más.

El Caso del Fútbol.
Nadie discute si un delantero mete un gol cuando va sólo frente al portero. Parece que eso lo puede hacer cualquiera en las circunstancias normales. Pero, ¿y si se pudo dar la situación de que no fuera “habilitado” para recibir la pelota? ¿Me di a entender? ¿Todos los que leyeron este asunto saben de lo que hablo? ¿De la cuestión del “Fuera de Lugar”? ¿Cuántas veces se ha hablado de lo que es una “jugada apretada”? ¿No se habla entonces de que se hará lo que el árbitro decida? Y en ocasiones, ¿no se ve que el árbitro conferencia con sus abanderados? ¿No se ha hablado mucho acerca de la idea propuesta de que ellos vean la repetición de alguna “jugada apretada”, tal y como los árbitros de fútbol americano lo hacen cuando es necesario? ¿No se han retractado estos de alguna decisión al hacerlo así? Los árbitros de fútbol, raramente.

Y eso que el árbitro normalmente está cerca de la jugada. ¿Qué nos espera a nosotros entonces, aún y que mirando la jugada una y otra vez en repeticiones casi infinitas no estamos seguros? Así se han definido Campeonatos Mundiales. Con cientos de millones de personas mirando la pantalla fijamente, poniendo todos sus sentidos en la escena, y todos tienen pistas distintas de lo que ocurrió.

Y lo que no es fútbol, o sea, todo lo demás en la vida.
Y eso es sólo fútbol. Ahora, ¿y si hablásemos de cuestiones hacendarias?, ¿si hablásemos de cuestiones económicas?, ¿si hablásemos de cuestiones de leyes que nos impacten?, ahora que creamos tener la opción de que hablásemos o no de cuestiones de leyes que creamos que no nos impacten. Hay muchos trechos por recorrer.

Todas las leyes que se emiten en un país impactan a sus habitantes en mayor o menor medida.

Y no hay muchos árbitros disponibles. Y no hay millones de personas mirando la pantalla. (¿Sesiones por el Canal Legislativo? Risible.) No creo que haya muchas presiones hacia los “jugadores” que digamos. Tenemos problemas.

Si al menos hubiera un organismo que estuviera a prueba de toda duda, que quisiera examinar como espejo cada uno de los detalles que una Cámara Legislativa hace, en todas sus funciones, en todas sus actividades, ¿qué pasaría?

El caso para nuestros Traductores de Realidad: los Reality Collectors, los Reality Crunchers, los Reality Checkers, o sea, el VERDADERO REALITY SHOW.
Los Ciudadanos Traductores o Gestores de Realidad, son los que trabajarían de tres maneras, como veremos a continuación:

Estaría el grupo de los que estarían recolectando siempre la información, los Reality Collectors, en la búsqueda siempre de la información que seguramente deben de consumir y que en teoría deberían de producir nuestros Representantes a través de todas las documentaciones disponibles, pidiendo o exigiendo la que en principio no quiera entregarse.

Por otro lado estarían los que harían el análisis de esa información, los que compararan, midieran, investigaran algún hecho determinado y que fueran capacitados, o autocapacitados, certificados, ya sea independientes o no unos de otros, y que estén listos para emitir una opinión incontrovertible a la luz de hechos específicos, les podríamos llamar: Reality Crunchers, los Analizadores de Realidad.

Finalmente estarían los que harían las verificaciones correspondientes antes de publicar los resultados en el medio que veremos a continuación. Estas verificaciones se llevarían a cabo por los Reality Checkers, que en principio revisarían la información vertida por cada Representante además tendrían el criterio de aceptar o no las interpretaciones de los Reality Crunchers. Esto se haría para garantizar un máximo posible de precisión en todo el proceso de Traducir la Realidad hacia el pueblo.

Una prueba de ejercicio.
Veamos, hagamos el ejercicio mental. Se instala un organismo de Reportes Camerales, por decirle así. Estaría integrado de varios Gestores de Realidad en sus diversas áreas (tal vez serían una buena cantidad entre todos, si sólo pensamos en que son quinientos diputados), preparados y certificados de alguna manera.

Se observarían las listas de asistencia, quién se fue primero, quien sólo fue a tomar lista. Se revisaría la agenda disponible del día. Se observarían las formas de cada propuesta, de cada debate, de cada intercambio, de cada informe emitido de cada comisión. Si no se tiene, se exigiría.

Sólo por anotar: Los Representantes estarían en su derecho de estar molestos de la aparente intrusión, pero en réplica se debería de responderles que ellos están a nuestro servicio y no al revés. Que los ciudadanos tenemos el derecho de ponerles lupa en sus actividades, ellos ya son recompensados en prebendas suficientes, si se contrastan en la sociedad, como para que ellos se sigan sintiendo en derecho de hacer lo que les plazca.

Se analizaría la información de cada uno de esos datos e informaciones recolectados por los Reality Collectors. De parte de los Reality Crunchers se emitirían a su vez dictámenes de cada actuación. Se emitiría el sentido de cada situación que se dé dentro de las cámaras. Cada propuesta, cada proyecto de ley, origen, antecedentes, ventajas de si se aprueba, desventajas, riesgos, análisis a profundidad de posibles conflictos de intereses. Involucrados, participantes, proyecciones a cortos, medianos y largos plazos de tal ley o reglamento o moción. Los Reality Checkers serían los del paso final.

Se podrían dar puntos o grados de gestión en base a la efectividad percibida. Se validarían de acuerdo a escalas para hacerlos rápidamente asimilables para las personas de “afuera” o sea, nosotros mismos. Serían diferentes criterios de diferentes personas. Así como se obtiene un valor o un índice de actuación de béisbol, claro e indiscutible, se llegarían a escalas variables, pero que dentro de ciertos márgenes de error, apreciables así debido a que estaríamos hablando de interpretaciones humanas de cualquier manera que, tal como si se tratará de jueces de gimnasia, así se llegarían a valores de calificación discernibles en toda su extensión.

Se obtendría de ese modo un panorama por día, por partido, por participante, por propuesta, por rubro, por población impactada. Se darían análisis de sensibilidad enfocados al beneficio, se tomaría en cuenta de a quién afecta negativamente tal o cual propuesta. Se mostraría si esto llevara un sesgo o no determinado hacia tal o cual protagonista, se mostraría a través de estos análisis la realidad de lo que nuestros Representantes estarían haciendo.

El camino a hacerlo público: la Malla Informativa Legislativa Pública, la MILPA.
Los Reality Crunchers o Indagadores de Realidad, mostrarían al público los análisis completos, sin ambages, de tales o cuales leyes, de tales o cuales propuestas, de tales o cuales modificaciones.

Este reporte quedaría integrado en un ambiente de Malla, que podría estar con la filosofía de Wikipedia, una en la que las personas podrían integrarse para agregar comentarios o interpretaciones, crear nuevos apartados, agregar opiniones y sobre todo, consultar toda la información que se desee averiguar sobre lo que le incumbe a él como ciudadano al respecto de su Representante, sea este el diputado correspondiente al XVI distrito electoral federal de Sonora, o al Senador plurinominal (si es que existen en el futuro próximo) correspondiente a tal partido por el estado de Aguascalientes.

Obvio, esta malla llamada MILPA sería independiente de partidos y organizaciones políticas profesionales, más bien sería como un organismo activo ciudadano neto, de observadores de la democracia en pleno y de lleno.

Esta MILPA estaría en Internet a modo de poder ser consultado por la ciudadanía en forma hipertexto. Por decir, estaría un apartado el nombre del Representante que un ciudadano quisiera revisar: Ramón Lozano, del II de Tamaulipas, al consultar su nombre se podrían revisar sus actuaciones, votaciones, si votó de manera independiente o en bloque, en que sesiones lo hizo, por decir, en el Reglamento de Regulaciones Bancarias, para luego querer el ciudadano ahondar en ese Reglamento y ver sus antecedentes de manera clara y objetiva, percibir correctamente en que forma el ciudadano vería impactado en su transcurrir, de cual es la influencia de tal Reglamento o para cual sería la utilidad principal y a quién beneficia.

De esa misma manera también se podría verificar quien originó la propuesta de Reglamento o de modificación y con qué objeto. Podría querer compararla con la de España o la de Argentina y si es posible un comentario en saber de que manera ha sido beneficiosa para qué sector de la población de aquellos países.

En la MILPA existiría la manera de recorrer desde el historial con la profundidad requerida en la medida de lo posible, asimismo las propuestas en las que está trabajando. Cada propuesta destacada en su apartado podría consultarse y al mismo tiempo ver todo lo relativo en lo posible a ella.

La MILPA sería el cuadro de referencia básico del Poder Legislativo. Viéndolo como ciudadano se puede percibir la utilidad de esa referencia. Nos daría el poder de saber con tiempo suficiente a que se está dedicando nuestro Representante casi en tiempo real.

Si nuestro fin es maximizar en lo posible la labor de ellos, es importante tener acceso en todo momento a sus actividades mientras son nuestros Representantes. El dinero de nuestros impuestos los mantienen, eso es lo obvio de todo esto, una de las primeras verdades. Nosotros los votamos por ellos para que trabajen no para que hagan labores a favor de su partido y en contra de otros partidos. Su labor es crear un ambiente de bienestar para el pueblo, lo que digan en medio, no importa, ellos fueron en su momento ante la gente y de manera sincera (aparentemente) pidieron el voto de su ciudadanía para ser parte de una Cámara y poder no defender sus propios privilegios del partido del que forman parte, sino para defender a su gente de la que primero lo son. A esa gente que depositó su voto, confianza y credibilidad les deben su posición, a nadie más. Si su partido los palomeó, los impulsó, ese no es problema de la gente, es de ellos y de los usos y costumbres de su partido, pero al estar arriba de esa Cámara, en ese cómodo sillón están trabajando para México, no para sus siglas de partido.

Para eso se crearía una Malla Informativa al respecto del Poder Legislativo que podría no sólo ser consultada sino votada por la misma ciudadanía. Ellos se darían cuenta de la actuación de su diputado. Y una actuación a todas luces mala, podría serle cobrada al Representante y a su partido.


La MILPA puesta en marcha.
No habría manera de cubrir u ocultar de parte de los protagonistas sus propuestas y consecuencias de ellas, sus intereses propios y de partido, todo lo posible sería sujeto a examen, excepto su vida personal, por supuesto.

Una de estas razones es que los protagonistas, sean del partido que sean, se insiste, deben de estar para el pueblo que los eligió. Si el pueblo no comprende los impactos de tal o cual modificación, ley o proyecto o reforma, los primeros interesados serían nuestros Representantes de hacer sus labores visibles y entendibles. ¿O no?

¿Qué haría el pueblo representado con tales análisis clarificados para su entendimiento? Primero que nada comprender la realidad a la cual está enfocada esa propuesta o ese proyecto o esa reforma.

¿Se desean cambiar las clasificaciones de pesos y medidas de tal reglamento económico? ¿Cuál es el impacto?

¿Se quiere cambiar la clasificación de uso de suelo de tal o cual zona? ¿A qué obedece la medida, a quién se beneficia más? La zona, ¿cómo será beneficiada?, ¿en qué medida?, ¿cuándo y en base a qué se determinó esa necesidad?

¿Se desea cambiar las tarifas de importación de tal o cual producto? ¿Cuál es el impacto en la industria?, ¿cómo son los niveles competitivos en el mundo y con nuestros principales socios comerciales en ese rubro en particular?, ¿qué tanto impactará a nuestros productores?, ¿qué opciones hay si se decide no realizar el cambio? ¿De quién o de qué depende?

Aún y que la mayoría del pueblo puede que no esté interesado, es posible, repito, es posible que una afluencia de análisis y de las consecuencias de interpretar estos comience a hacer sentir poco a poco el peso de la publicación de actuaciones. El trabajo de los Traductores de Realidad sería cada vez más respetado conforme pasase el tiempo y se difundiesen sus labores entre la gente.

Los Representantes que no tienen como prioridad los intereses de la gente, entendiendo que hay muchas situaciones y circunstancias que la gente no comprende por estar fuera de su alcance de comprensión por estar en códigos, términos, abstracciones jurídicas, como ya hemos hablado, y que todas las situaciones tienen manera, de quererlo así, de “aterrizarlas” para mostrarlas con claridad al interesado no conocedor, quedaran expuestos como tales, con detalles precisos de sus actuaciones sino dolosas, al menos desconectadas de los deseos manifiestos de la comunidad.

La información debería de ser tan clara como para emitir un voto de aprobación de la actuación de tal o cual Representante. Esto no sería mandatorio y debería al mismo tiempo de tener candados para no permitir una manipulación burda o torpe, ya sea con una firma digital o algún procedimiento sencillo y lo más inviolable posible. Los auditores de sistemas y analistas de estos temas deberían de otorgarles un grado de confiabilidad lo suficientemente alto como para tener garantía de alta calidad de la información.

¿Qué podría hacer el Representante con esa aprobación? Podrían juntarse varias opciones. Los partidos contrarios pudieran empezar a utilizar tal fuente de información, clara, precisa, y sobre todo inobjetable, como punto de partida para empezar a ver como posible de cambio de partido esa curul en particular. Una ventaja manifiesta para la oposición.

El partido, al sumarse las calificaciones de sus Representantes y al mostrar una tendencia clara debajo de un promedio razonable, y que fuera objeto de tal clara y en ocasiones posible deficiente calificación en grupo podría ser objeto de una menor popularidad debido a la mayor condena obvia y objetiva de los representados.

Sería el ascenso de la objetividad por sobre encima del vociferío del reino de la subjetividad.

Si la gente no pudiera tener acceso a la MILPA, una opción viable alterna podría ser una revista con resúmenes de las actuaciones de cada uno de los Representantes, tal como el Consumer Reports mencionado arriba.

Esto nos lleva a proponer que la MILPA debería, en teoría, desde su infraestructura de los Gestores o Traductores de Realidad, hasta la misma revista, pasando por la Malla misma residente en Internet, de mantenerse de dinero oficial o de contribuciones de la misma gente. La revista debería de mantener así una línea independiente. Siempre.

Consecuencias de la MILPA en nuestros señores Representantes.
Aún y que la construcción de la Malla Informativa Legislativa Pública, o MILPA, así, representado por los Gestores o Traductores de Realidad, puede que sea extraña o novedosa, es muy posible que tenga paralelos con las personas que trabajan para Transparencia Internacional, que buscan combatir principalmente la corrupción en todas sus manifestaciones, en el propio caso de los Gestores o Inspectores de Realidad, estos parten de la necesidad de explicar como está cualquier situación que tenga que ver con la relación existente y necesaria entre los Representantes y el ciudadano en general, que bien o mal, a sabiendas o en su ignorancia, deliberada o no intencionada, representan.

No es tanto como emitir un juicio acerca de que si hay bonos económicos o no indebidamente aprobados entre los Representantes, situación que no es ilegal en sí ya que ellos si lo deseasen podrían modificar la propia ley que les permitiera realizarlo si quisieran y hacerlo legal (en teoría al menos), pero que moralmente para la gente común sería indebido, impropio, incorrecto, lo menos, abusivo. En ese caso los Gestores de la MILPA lo expondrían desde que aparecería el tema como sugerido en alguna agenda de alguna Comisión, de parte de quién o quiénes de qué partido, quien lo está impulsando, quien lo está aprobando y quienes simpatizaron o rechazaron la idea. La MILPA y sus objetivos no podrían hacer absolutamente nada para impedirlo, eso sería claro. No es esa su función.

La función de la MILPA es exponer el quién, el cómo, el por qué, el cuánto. Y que cada quién sea responsable de sus actos, criterios y discrecionalidades.

La gente lo sabría, sencillamente, desde el principio. Sabría del grado de confianza o de gestión tal vez por cifras de color rojo. Tal vez podría indagar por Internet la calidad de confianza de tal o cual Representante. Podría saberse de su conducta en la Cámara. Podría saberse de sus iniciativas, pocas o muchas, de si procedieron o no. Podría saber en qué sector está más interesado. Podría saber de como votó en cada iniciativa puesta en votación. Podría saber de sus mismas intervenciones.

Los Representantes al sentirse escrutinizados (ellos escrutinizan continuamente a quién deseen, ¿no?) por el pueblo, no les quedaría mucho, tendrían que ser sencillamente proactivos. La calificación de su partido estaría en juego. No pudiera haber más que una línea: o se está del lado del pueblo o ya no se estará. Punto. Ahí sí podremos ser maniqueos.

No todo el pueblo puede estar conectado a la MILPA. Hay muchísima gente que no está interesada, la desencantada de siempre, la apática de hoy, la ocupada en otras cosas que no le da la importancia necesaria a los hechos políticos, negándoles su obvia resonancia, implicaciones y consecuencias, hecho en ocasiones muy bien aprovechado por algunos de nuestros Representantes más notorios.

¿Pero entonces de qué universo estaríamos hablando? En teoría, de millones de personas con acceso a Internet que podrían querer involucrarse con los destinos mismos de su patria a través de la Malla.

No estamos seguros, pero es posible que si las personas interesadas pudieran ver de primera impresión la condena o la aprobación a tal persona al paso de los meses tal vez nos encontráramos con una Cámara peleando por el puesto del más participativo, del más proactivo de todos ellos. Del más deseoso de los Representantes o de los mismos Partidos de querer ser protagonista por procurar más el “Bien Común”, a través de sus actos legislativos cotidianos, para todo el pueblo de México.

Resumen.
-Se habló de la Realidad como difusa e inalcanzable por todos nosotros, todo el tiempo.

-Se habló de intentos muy aceptablemente adecuados para ayudar a entender esta Realidad aunque haya sido en el campo (muy importante) del Consumo.

-Se habló de los Representantes de las Cámaras Legislativas que llegan a definir circunstancias de bienestar (o lo que ellos entienden como tal) para bien o mal de los representados los cuales en muchas ocasiones no alcanzan a asimilar lo que los Representantes realizan en sus labores cotidianas, ya sea por falta de tiempo, de interés, de capacidad de entendimiento o de oportunidad de poder hacerlo.

-Se habló de una propuesta de organismo de escrutinio al Poder Legislativo, llamado MILPA, Malla Informativa Legislativa Pública.

-Se habló del tipo de labores que realizarían las personas adscritas a la MILPA.

-Se habló del tipo de información que sus labores producirían para que la gente estuviera al pendiente, información hecha pública en Internet a través de la MILPA.

-Se habló del tipo de consecuencias que tendría ese escrutinio como forma de presión para los Representantes.

-Se habló que los Representantes finalmente están ahí por el pueblo y para el pueblo y nada más.


El cómo hacer que los ciudadanos se interesen, tal vez los mecanismos de cómo lograrlo, será tema de un artículo posterior.


Como colofón, éste es un fragmento de la columna de Plaza Pública escrita por Miguel Angel Granados Chapa y publicada hoy 21 de noviembre de 2006 en el periódico El Norte y en el Reforma.

El camino está ahí:

Los periódicos REFORMA y El Universal habían publicado previamente el decálogo en que debería desplegarse la legislación pertinente, que caracterizaba el derecho a recibir información de los órganos del Estado y de toda entidad que manejara recursos públicos. Esos principios fueron resumidos así por Juan Francisco Escobedo, uno de los participantes en su elaboración:

1) Derecho humano universal;
2) La información pública pertenece a las personas;
3) Máxima apertura de los poderes del Estado;
4) Obligación de publicar y entregar la información que posee el Estado;
5) Procedimientos ágiles, sencillos y a costos mínimos;
6) Mínimas excepciones a la norma;
7) Organismo autónomo para promover la apertura y resolver controversias;
8) Tras la pista del dinero;
9) Consistencia jurídica;
10) Promoción del federalismo.”

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