domingo, diciembre 03, 2006

ENSAYOS DEL ROCK: HOTEL CALIFORNIA de The Eagles




La Bestia quiere ser alimentada…

La introducción no es ni lenta ni rápida, es tal cual debe de ser, no discutas con el cerebro. Está grabada con nosotros desde el principio. Son las notas que están en el viento tibio del verano, el que viene de las montañas, el que nos trata de decir algo, pero que jamás entendemos qué. Algo del viejo oeste, del viejo México como dicen, su versión de décadas más tarde lo confirmarían.

Hay como un preámbulo de casi un minuto, es luminoso, es prodigioso, suave, limpio, suena a cristalino, a perfectamente estructurado, una guitarra, la de Don Felder, que después atacaría en un combate junto a la de Joe Walsh quién se incorporó al grupo por aquél tiempo, en 1976 o 1977, no importa.

Las Águilas, The Eagles, perfecto ejemplo del llamado Country Rock sureño, californiano y decadente, que utilizaba en sus portadas imágenes del viejo oeste, con cráneos de res mirando a quien quisiera desde sus cuencas vacías.

Por eso siempre fue extraña la canción de Hotel California, una que desafiaba conceptos preconcebidos: uno podría escuchar las demás canciones de The Eagles y todas son similares, lamentos suaves, Desperado, New Kid in Town, Tequila Sunrise. ¿Witchy Woman? ¿Take it to the Limit? Extravagancias. Un sentido del humor que va desapareciendo discreto en The Long Run, y en Heartache Tonight pero eso vendrá en varios años por delante.

Su otro éxito de esos años de Watergate, el de Life on the Fast Lane, canción-estribillo-frase con la que muchos aseguran que si la hubieran patentado se hubieran hecho millonarios, más que como músicos. La decadencia, el exceso, el querer-llegar-más-allá-y-lograr-sobrevivir, el vivir rápido y pensar que vas a superarlo todo es la marca de Las Águilas.

Una guitarra de improviso que marca unos compases lentos, un pequeño y apropiado cascabel sordo a la izquierda, principio inequívoco, un bajo que acompaña, se repiten los compases, unos platillos discretos, el compás sube y se acomoda, todo está listo, la leyenda del Hotel California está por comenzar.

Una batería que entra y de manera impresionante y sin perder un compás, Don Henley entra, y Glenn Frey, a la distancia, ríe...

On a dark desert highway, cool wind in my hair
Warm smell of colitas, rising up through the air

La ambientación queda puesta. El horizonte está allá frente a ti, como siempre, inalcanzable. Tal vez es un cielo estrellado. Las únicas luces que puedes alcanzar ver son las del solitario auto que viene en dirección contraria a ti. Tal vez ya no alcanzas a ver tus luces interiores de tu panel de control. Tus propios faros van descubriendo un camino nuevo, diferente, gastado en cada metro que recorren. El viento es frío, raro en verano crees. El desierto atestigua tu cansancio. Debe de ser la ruta correcta. No puedes haberte equivocado.

Aquí está un misterio para muchos norteamericanos. ¿Que son “colitas”? Los que saben de inmediato lo dicen, temiendo no dar por entendido nada, o por el contrario, presumiendo de su conocimiento underground y tal vez no tan under, es el suave y tibio aroma de cigarros de hierba, que van ascendiendo, de seguro llegando hasta el viento, que indiferente, se las lleva para siempre.

Up ahead in the distance, I saw a shimmering light
My head grew heavy and my sight grew dim
I had to stop for the night

Como muchos que manejan en la noche, la extenuación se adueña del cuerpo. ¿De dónde vienes y a dónde vas? ¿Lo puedes recordar a través de tus propias nieblas? ¿Estás en un gran trayecto? ¿Estarás a la mitad de la ruta? ¿Estarás perdido? ¿Sabrás a dónde llegar? Quizá la influencia de lo que fumas, quizá la pura fatiga. Quizá…

Había una luz tenue a la distancia. Hay tiempo, para todo hay tiempo y sólo quisieras, como dijo aquel poeta, sólo dormir, quizá soñar.

There she stood in the doorway;
I heard the mission bell
And I was thinking to myself,
this could be heaven or this could be hell

No hay mucho que hacer. Ves a una mujer en la recepción. De seguro te atiende con rapidez. ¿No fue demasiado amable? Y aún así no sientes que hay algo en este lugar… ¿algo místico? ¿Algo irreal? Como la primera ocasión que fuiste a un prostíbulo y la alucinación te ganaba, ¿cómo de que estás fuera de orden en un lugar al que no perteneces? ¿Cómo que no debías estar ahí? ¿Cómo si fuera un lugar unholy, más que un lugar non sancto? ¿De verdad podría ser el cielo? ¿Lo crees así? ¿O el mismo infierno? Ya podrías creer todo. Todo.

Then she lit up a candle and she showed me the way
There were voices down the corridor,
I thought I heard them say...


Ella prende una vela y te enseña el camino, ¿no se te hace raro? ¿Qué, no hay luz? ¿Y ese ruido? Son voces, son voces que dicen que murmuran que susurran lo que en tu vida déjá vu, nunca pensaste escuchar…

Welcome to the Hotel California
Such a lovely place
Such a lovely face
Plenty of room at the Hotel California
Any time of year, you can find it here

Así escuchas el nombre de este lugar. Hotel California. ¿Miras a tu alrededor tratando de encontrar un estilo? ¿Hay algo familiar aquí? ¿O es tan extraño acaso que no hay comparación? ¿A qué te refieres con que este hotel es un lugar amable… con una fachada amable? El lugar suena delicioso, algo en su aura que te agrada muchísimo, algo que presagia sorpresas, sorpresas que no pensabas encontrar, encuentros que… ¿tal vez te prometen delicias?

Te hace gracia que las voces hablen de que hay mucho espacio aquí en el Hotel California, que en cualquier día del año, tú lo puedes encontrar. ¿No suena un anuncio común y corriente en lugares similares aquí, en estos pasillos, como siniestro, como ajeno a todo lo que te pueda parecer familiar? Puede que pienses que todo está bien, puede que te imagines que necesitas descanso, puede que quieras ya encontrar un lugar y cerrar los ojos y olvidar…

Pero algo sucede, como en las mejores anécdotas, relatos, historias, leyendas. Algo pasa frente a tus ojos cansados. Una mujer, o es la misma, o es otra, jamás lo podrías asegurar. Tienes la idea oscura en algún rincón de tu mente, que jamás lo podrás asegurar…

Las luces, la gente que ni te imaginabas que podría estar en un lugar así, tan apartado de todo el universo, como una posada al filo de la eternidad. Están bailando. Están en fiesta, están celebrando, están en alegría, están…

Her mind is tiffany-twisted, she got the mercedes benz
She got a lot of pretty, pretty boys, that she calls friends
How they dance in the courtyard, sweet summer sweat.
Some dance to remember, some dance to forget

Algo le pasa a esta mujer. Una mujer de gustos caros. Una mujer de lujos, dispendio y más allá. Nunca podrías ser parte de su tipo de mundo, tu mundo es lejano y ella se desentenderá de ti en un abrir y cerrar de tus ojos cansados, está ella en la tormenta de fascinación con sus amigos, jóvenes, bellos, irreales como pocos, ¿los ves? ¿Sus miradas perdidas? Ellos sudan, ellos celebran estas noches endemoniadas de verano. Fiestas en las que las fogatas creadas forman lanzas rojas y amarillas queriendo impulsar sus chispas incandescentes leves hacia las estrellas, como lo han hecho ya desde una eternidad.

Algunos bailan para recordar, otros bailan para olvidar. Nadie sabrá con seguridad quién obtendrá qué, ni cuanto sacrificará por ello…

¿No te ha pasado que entras en un estado de euforia tal, que de pronto ya te sientes parte de un ambiente en el cual estás plenamente convencido de que no conoces a nadie en absoluto? Ya no recuerdas nada de la bebida que te dieron, ¿te dieron una realmente? ¿La probaste? No lo recuerdas ahora, sólo sabes que ya eres parte del lugar y todos te sonríen y tú les sonríes a todos. Es la felicidad como no hay otra, es la tranquilidad de la pertenencia complaciente. Sólo pedirías que jamás te fueras de allí. Como deseando que nunca te pudieras mover de ahí. ¿Te acuerdas de tus problemas? ¿Te acuerdas del destino a dónde te dirigías? Más fácil aún, ¿de dónde vienes?

So I called up the captain,
please bring me my wine
He said, we havent had that spirit here since nineteen sixty nine
And still those voices are calling from far away,
Wake you up in the middle of the night
Just to hear them say...

Es un sueño o pesadilla o el tenebroso país en su umbral, saliendo o entrando, nada tiene sentido. Llamaste al capitán y pediste tu vino favorito, y él te mira primero en silencio como si fuera un fantasma amarrado a cadenas espectrales invisibles en su dolor sólo para él mismo, salido de un hotel embrujado, quizá tratando de adivinar cuál será su destino, cuál será su final.

Finalmente las sombras de tu mente, o de la suya, se borran de manera sencilla y misteriosa, te sonríe como todo capitán de meseros se precie, y te dice que no habían tenido ese vino –y su espíritu desde mil novecientos sesenta y nueve, un gran año, ¿todavía te acuerdas?

Y las voces te despiertan a la mitad de todo, ¿estabas dormido? ¿Te quedaste dormido?

Una vez más los arrullos, una vez más los susurros, una canción de cuna que cada vez más te das cuenta que las apariencias no son lo que son ni en tu realidad, ni en la de nadie…

Welcome to the Hotel California
Such a lovely place
Such a lovely face
They livin it up at the Hotel California
What a nice surprise, bring your alibis

¿Quiénes viven en el Hotel California? ¿A qué se refiere a que traigan sus coartadas? ¿O entendiste todo mal? ¿En qué contexto alguien puede traer las versiones de la vida de cada quién que demuestran tus inocencias?, ¿en qué juego estás metido de tal modo que puedes ocultar algo? ¿Puede ser tan grave? ¿Estás huyendo de alguien? ¿De algo? ¿O de ti mismo?

Mirrors on the ceiling,
The pink champagne on ice
And she said we are all just prisoners here, of our own device
And in the masters chambers,
They gathered for the feast
The stab it with their steely knives,
But they just cant kill the Beast

Algo sucede, algo grave, no lo sabes, ves la habitación, te causa extrañeza, ¿o es un salón? ¿No habrás tomado demasiada champaña? Hay espejos en el techo, miras a tu lado y miras la bebida en hielo, champaña rosa, espumando, ¿porqué te trae a tu mente ríos de rabia en ascenso?

¿Qué dijo ella? Tal vez no escuchaste bien. Ella dijo algo de que todos somos prisioneros aquí, por nuestro propia mano, nosotros lo decidimos desde el primer día de nuestras vidas, desde que tuvimos ascenso a la razón. Sin saberlo, sin imaginarlo siquiera pudiste haber tenido tus vidas enfrente en todos sus modos infinitos de posibilidades a su inicio, o en ese espejismo que piensas que es la vida, y pensaste que podrías haber elegido el camino correcto o el camino más pequeño. Tú pensaste, eso sí, que jamás sabrías cual ruta tomar, pero ahora estás en el Hotel California, y tienes la aterradora certeza de que aquí ibas a llegar por siempre, en todas tus vidas posibles, por mas que lo evitaras.

No captas, no entiendes lo demás, todo se te nubla, algo sucede en unos salones cercanos, son los salones del Maestro, ¿eso escuchaste? Se juntan para el festín, traen cuchillos, ¿puedes creerlo? Largos acerados cuchillos que brillan en la oscuridad. Dicen que es una alegoría para el gran Steely Dan, que significa… tú bien sabes que significa para una mujer, siempre te ha hecho gracia… ellos te mencionaron, según esto, y tú les respondiste, de tan absurdo debería de ser cierto… ¿Pero no te das cuenta? Por algo ¿sabes?, en medio del diluvio de tus pesadillas, que hay una bestia allá adentro o allá afuera y que ellos por más que la acuchillan no están pudiendo matarla. Pero, ¿qué es la Bestia?, te preguntas. ¿Será un demonio? ¿O será más bien, El Demonio? ¿O habrá metáforas diabólicas raras, que se te escapan en descifrar, en medio de extrañas palabras que no entiendes? ¿Te miran y ven en tus ojos algún aire satánico? No los culpo, no los culpo…

Es el cansancio el que empieza a cargarte, el alcohol que crees que tomaste, todo está en contra tuya. Algo te sucede, algo te nubla el cerebro. ¿No te puedes dominar? ¿Es tanta así tu perdición? ¿Tu próxima perdición?

Last thing I remember, I was
Running for the door
I had to find the passage back
To the place I was before
relax, said the night man,
We are programmed to receive.


Te encuentras de pronto corriendo por los corredores, te parece que es un laberinto, te aseguras de que deseas llegar por el camino por el que llegaste, ¿las luces? ¿Había puertas? ¿Viste el color? ¿Alguna señal distintiva? ¿Más pasillos? Sientes el apremio de encontrar ese recoveco esa puerta o portón, esa señal que te haga reconocer el lugar donde estuviste antes. Deseas salir con una necesidad imperiosa, respiras con prisa, el aire no te basta, ¿no te sientes que te asfixias? ¿No sientes esa gran opresión en el pecho? ¿Así serán los infartos? ¿No te sientes con deseos de más aire? ¿No sientes desesperación en ese buscar una ventana una rendija una salida?

Relájate, te dice el portero de guardia, crees que es el de guardia, estás convencido de ello, te sorprende verlo. ¿Dónde quedó la mujer? ¿Dónde están los amigos de ella? ¿Dónde está el salón en donde estaban todos? ¿Y la fiesta? ¿Porque era una fiesta, verdad? ¿En qué se convirtió? ¿Alguien iba a sacrificar a alguien? ¿Viste los cuchillos? Eran de acero… eran de acero…

El portero continúa hablando y crees que no le entiendes. Algo pasa en tu cabeza…

“Estamos programados para recibirte”, eso dijo, ¿verdad?

You can checkout any time you like,
But you can never leave!

Tú podrás hacer tu salida de este hotel, el momento que tú gustes, pero jamás podrás salir
vivo
de allí…

Será el infierno, será la decadencia descrita, será el vivir a toda velocidad en el carril rápido de otro modo, como si hubiera miles de rutas que conducen al infierno los cuales muchos otros seguirán y jamás se darán cuenta. Te habrás encontrado inesperado y sin invitación en medio de un sacrificio a la Bestia, al Demonio, y de pronto te darás cuenta de tu propia mortalidad envuelto en un duelo de guitarras que no cambian, que son inmutables, pero el acomodo de las notas, el acomodo de los sonidos de una batería que acompaña este extraño e hiperatractivo ballet musical lleno de agresividad suave, como si pudieras resistirte, un duelo eterno entrelazado como infernal molécula de ADN auditiva escaleril en crescendo y dividiéndose a voluntad, creyendo que no pudieras jamás que esto pudiera existir, que una vez que lo conociste, jamás lo pudiste olvidar, la batería sube con ellos, no se arredra, les marca el paso, los conduce a donde quiere, las guitarras duran una eternidad con sonido, sin olvido, con destino, que las pudiste haber escuchado una y otra vez, y cuando las dejas de escuchar es que ellas mismas te permitieron esa liberación en el que la vida se convierte como una sesión de ocurrencias entre esa canción y ella misma, como pocas lo hacen, muy pocas, la verdad.

Definición de la música misma salida del radio, que como alguien ya años anónimo dijo, aunque la tengas mil veces presente en el formato posible: LP, 8-Track, Cassette, CD, MP3 o 4, en el que sea, que como maldición que cruce por los tiempos en el formato que esté por inventarse, AM, FM, XM, detendrás tu proceso neuronal cuando aparezca desde el éter hacia tus bocinas cuando viajes por tu propio desierto en la noche, con colitas oleando hacia el viento cuando Don Felder, Glen Frey, Don Henley, Joe Walsh. Randye Meisner y Bernie Leadon estén juntos en su propia ceremonia recordándote la creación de los barrotes de tu voluntaria cárcel acústica-auditiva…

Tú eres prisionero, acomódate como quieras, de ese duelo de guitarras con la batería de testigo del Hotel California que te sonará siempre, siempre, tan fresco como la ocasión que lo escuchaste con tus amigos en aquél estacionamiento a partir de las doce de la noche en que cambiaste de tus diecinueve hacia tus veinte años, pensando, con esperanza, que ojala jamás pudieras olvidar a las Águilas tocando ese Hotel California, y que cuando cumplas los últimos años de tus finales de tu vida, ni querrás esconderte, ni querrás salirte de tu destino marcado, y no lo harás porque tú podrás registrar tu salida, pero jamás podrás
salir
vivo
de aquí…


…porque la Bestia tiene hambre.






NOTA:
Si alcanzaste a terminar toda la nota anterior y si es que fue de tu agrado,
podrías seguirle con los LINKS INTERESANTES que están al lado IZQUIERDO de aquí para…

1. leer algunos distintos artículos míos en el blog de LaPalabra.
2. o leer mis cuentos…
3. o lo que escribí en el blog de Crónicas de Nuestras Guerras Secretas para completar la segunda parte de dicho libro…
4. o bien me podrías pedir a mi correo el mencionado libro de Nuestras Guerras Secretas completo en PDF…
luisgmetaconexiones@gmail.com
5. o leer mi novela de Technotitlan: Año Cero que está en los links de aquí a ladito a la izquierda… que está por el momento son dos partes y estoy por poner la tercera y después la cuarta…
6. y agregaré más cuentos en blog de cuentos y agregaré mi otra novela de Sangre de Neón en otro blog más…

Ah, y si estás en revista o periódico y quisieras incluir un artículo de estos ahí en tu medio, ¿porqué no me escribes? Me encantaría colaborar en tu medio ya sea impreso o en el ciberespacio.

Luis García

1 comentario:

Di Stefano DereK dijo...

Hotel california....

Recuerdo que, cuando cursaba la secundaria, usábamos esa canción como parte romántica en alguna relación con nuestras novias.

Hoy en día...persona que escucha dicha canción, persona que queda maravillada.

Una verdadera lástima que el sentido del verdadero y original Rock se va desapareciendo, y es sustituido por "POP", al que sus fans se atreven a llamar "Rock".

Saludos y un fuerte abrazo!...me has hecho recordar viejos tiempos!!