martes, diciembre 12, 2006

ENSAYOS DEL ROCK: (I CAN’T GET NO) SATISFACTION de The Rolling Stones


Si desde que lo que escribimos entre paréntesis normalmente es una especie de reflexión que en muchos casos hace a la gente preguntarnos el porqué no lo expresamos como va, abiertamente, si es que lo pensamos o ¿será que no es exacta nuestra intención el que se sepa?

En el caso de Mick Jagger, el que le diga al mundo que escribió una canción acerca de la satisfacción ( y su imposibilidad al conseguirla) nos deja preguntándonos: ¿es ese un grito? ¿Es una denuncia?, ¿el mundo se lo impide?, ¿él la quiere conseguir pero nunca lo alcanzará?, ¿será así la satisfacción tal como la felicidad, inalcanzable? ¿O será así la vida normal de los verdaderamente ricos y los verdaderamente poderosos? ¿Habrán hecho de “todo” que ya no encuentran en la vida “normal” ese raro tipo de estado de gracia que todos podríamos suponer que denominamos “satisfacción”?

Muchos críticos se burlan de otros muchos críticos que se atreven a buscar significados detrás de los símbolos de nuestras épocas. Aquí la situación que se plantea después de cuarenta o cuarenta y un años: ¿es todavía valiosa la canción llamada (I Can’t Get No) Satisfaction para discutirla a estas alturas? ¿O ya no tiene ésta ningún sentido y todas las palabras que se digan al respecto saldrán sobrando de aquí en adelante? ¿No nos dice ese punto también algo de nuestros tiempos?

Ya es leyenda la manera en la que descansando en uno de esos muchos hoteles en una de sus primeras giras en los Estados Unidos, Keith Richards se imaginó el riff, el gancho o hook tan característico de la canción: el sonido continuo, vibrante y constante de su guitarra con el amplificador abierto de esa manera tan desaforada y casi sin cambios, y cómo de inmediato, después de grabarlo, se quedó dormido con la grabadora prendida en la que después de la llegada de la nada del inmortal riff sólo se escucharon sus puros ronquidos.

También es ya leyenda acerca de cómo esos sonidos se convirtieron en una especie de marca total del rock, equivalente a los primeros cuatro compases de la Quinta de Beethoven, dejando el mundo de los incumbentes del Rock impresionados por su sencillez, por su elegancia, por su fuerza y por su permanencia y persistencia en la memoria colectiva.

Con esa simpleza tan desconcertante, similar en su engañosa sencillez como las primeras notas suaves del órgano de John Paul Jones, de Led Zeppelin con Stairway to Heaven, o como las notas rompientes de Like a Rolling Stone, de Bob Dylan, los Rolling Stones con Satisfaction quebraron el mundo primitivo de la música rock de entonces y lo rehicieron a su antojo.

Otras personas afirman también que los Rolling, en el sentido de que querían hacer su música como si fuera las de sus negros mentores e ídolos de Motown o de Stax o del mismo solitario Check Berry, en el sentido de que ellos, los Stones, no tenían una sección de viento teniendo por tanto que improvisarla y que ese riff sirve como un apto sustituto de esas trompetas, riff que envuelve y domina.

I can't get no satisfaction
I can't get no satisfaction

El punto claro es que la canción rompe canones como muchas canciones de rock lo hicieron en ese entonces: es equivalente a decir como si los primeros habitantes de la Tierra llegaran a la Luna: hiciesen lo que hiciesen, en muchísimas ocasiones serían los primeros en hacer aquello, en hacer esto.

En este caso los Rolling Stones crearon una pieza con Satisfaction que hablaba directamente en todos los niveles predecibles y obvios algunos de la música de entonces, pero otros no tanto.

Bill Wyman, en el bajo y con su cigarro en la comisura de la boca, y Charlie Watts, siempre templado y siempre a tiempo, formaron “la sección rítmica más importante del rock” sea lo que eso quiera decir, y juntos colaboraron en lo suyo en realizar un mensaje de tres minutos cuarenta y cinco segundos memorables cada uno de ellos.

Tal vez también en esos momentos de 1965 cuando Brian Jones, el original y brillante guitarrista y ya a todas luces ex líder de su ex grupo sentía lo que siente alguien que empieza a sentirse desplazado y a ser relegado de su lugar normal, tan firme que parecía antes, con un sordo dolor y con un sentido de inercia que lo hiciera reflexionar al menos por un segundo en si había salida de donde se estaba metiendo y como saldría de ahí… cuando saliera de su propio estupor… del que nunca salió.

Se puede ver en las filmaciones de por entonces a un Mick Jagger desparpajado, relajado y desaliñado, como es interrogado en una de tantas e iguales salas de conferencias de prensa, ahí mismo recién bajado del avión: “¿Ha sentido satisfacción?”, le pregunta una corresponsal, él responde con una sonrisa: “si usted se refiere a satisfacción sexual, creo que sí”. El intercambio específico termina así, como una broma trivial llena de deseo de haber satisfecho, a su vez, a la audiencia.

¿Acaso los que están en el espectáculo y en la política (otra forma de espectáculo en algún momento de su desarrollo) no buscan complacer también a sus audiencias? ¿Y no obtienen ese placer los que están al frente en un escenario a su vez al complacer a esa audiencia que está frente a ellos? ¿No es esa búsqueda de satisfacción en particular un placer en círculo virtuoso completo?

'cause I try and I try and I try and I try
I can't get no, I can't get no

Ya se ha dicho que los Rolling Stones siguen escribiendo hoy día, 2006-2007, música y letras sobre mujeres y sobre cómo amarlas o cómo ellas te abandonan, y como de continuo se les pregunta si no es ya hora de que mejor escriban canciones sobre cómo pagar impuestos (los Beatles lo hicieron con Taxman en esos años 1960s) o como los pagos de las pensiones de jubilación no han llegado, o sobre asilos de retiro y de cómo la muerte puede llegar en cualquier momento (Los Rolling muestran su enjundia, ¿dónde andarán los que se burlaron de su gira de Steel Wheels, Ruedas de Acero de ¡1989!, y que le habían sobrepuesto Steel Wheelschairs, Sillas de Ruedas de Acero?). Si ya no son la voz de su generación, entonces ¿a que generación pertenecen los Stones? ¿A quiénes les hablan?

Pero con los Stones ese tampoco es el caso ni lo será jamás porque a los Stones, desde el principio, se les negó la normalidad y eso es algo con lo que siempre contaron.

Mick Jagger suena a cínico o a demonio agazapado cuando se lamenta que ha tratado de conseguir, obtener, lograr satisfacción una y otra vez y que no la ha alcanzado, ¿habrá alguien más culpable que él mismo?

When I'm drivin' in my car
And that man comes on the radio
He's tellin' me more and more
About some useless information
Supposed to fire my imagination


Viaja en su auto y escucha el radio, la información es inútil, su imaginación es apelada, la batería de Charlie Watts es implacable es como si se tratara de abrir paso en medio de la comercialización y del hedonismo, del placer por el placer, ¿será el placer sensual? ¿El placer sensorial? ¿Lo que ofrecían los publicistas de a mediados de los 60’s? ¿Será diferente a lo que nos ofrecen los mismos que hacen esas labores el día de hoy?

¿O será que hoy en día nos siguen ofreciendo lo mismo?

Pero si nos ponemos a pensar la base de la civilización es esa, no nos engañemos, del hecho angular del que unos vendan a otros lo que más allá producen otros , obteniendo una justa o injusta ganancia en el proceso. Esa es la base de nuestras vidas. El mismo capitalismo, la eterna y constante lucha de la desigualdad de clases. La del colonialismo mismo. Las guerras por invasiones de las rutas comerciales. Las guerras del petróleo. Las guerras futuras por la dominación del agua. Si las guerras no se hacen por ideales, se hacen por comercio. Si no, pregúntenles a los ingleses imperialistas del siglo XIX, a los japoneses imperialistas del siglo XX, a los norteamericanos también imperialistas del siglo XXI.

I can't get no, oh no no no
Hey hey hey, that's what I say

I can't get no satisfaction
I can't get no satisfaction
'cause i try and I try and I try and I try
I can't get no, I can't get no

De ninguna manera se queda callado Jagger. El ¡hey hey hey! lo dice, lo grita, lo acepta, lo explota, lo avisa, nos previene. ¡Sépanlo todos! Él es el primero que acepta que está insatisfecho. Que todavía hay más por obtener. Y está complacido de gritarlo, no como una advertencia, sino como el grito de un animal suelto lleno de rabia.

No por nada ya había notas en los periódicos en sus primeros tiempos de giras que advertían a los padres: “¡CUIDEN A SUS HIJAS, VIENEN LOS ROLLING STONES!”

Más allá del obvio hedonismo, Jagger se dio cuenta, tomó conciencia de, una de dos: o que hay más placeres más allá de los que estaba acostumbrado y los intuía; o de lo contrario, de que ya no hay más placeres más allá, que de cierta manera no hay más posibilidades, que su mismo umbral de sensaciones ya había sido cruzado y no había más allá que abismos insondables.

Las dos opciones son terribles, sobre todo si tu vida desemboca en una en la que te permites los excesos. ¿Qué queda después de acostarte con tres o cuatro mujeres al mismo tiempo? ¿Qué queda después de beberte las mejores bebidas, de fumar, inhalar, consumir la mejor droga? Supongo que hay variaciones de gourmet en todo, pero ¿qué tanto se van a poder disfrutar estos después que los límites se crucen?

No se puede manejar más que un solo BMW a la vez. No se pueden usar más de un par de los mejores zapatos al mismo tiempo. Sólo se puede poseer a una mujer en un momento preciso. La obtención de los placeres y el sostener la satisfacción de los mismos son misterios retorcidos. Los extremos son sólo para gente extrema que vive al extremo. ¿O no?

Más a nivel terrestre, las medidas de estos excesos, placeres y satisfacciones quedan determinadas primero por los marcos referentes a la sociedad en la que vives y luego por los que te marcas tú mismo en tus posibilidades y necesidades.

¿Deseas, luego existes? ¿Necesitas, por eso existes? ¿Existes y por tanto necesitas y deseas? Son vertientes de paralelípedos sensoriales multidimensionales. ¿Sólo los que tienen hambre disfrutan tanto de una comida sencilla? ¿Se podrá medir alguna vez el placer? ¿Se podrá medir la satisfacción de manera clara y precisa?

Los Rolling con su estilo de vida tan extremo de mujeres en exceso, drogas decadentes y lujos más frivolidades (que es lo que marcaron como objetivos primordiales a las siguientes generaciones de rolling-wanna-bes) marcan la oposición a lo que es normal en la vida de cada quién que conocemos en nuestra cotidianeidad, incluso a nuestros mismos poderosos ordinarios (¿vivirían cerca de nosotros si realmente fueran tan “poderosos” y tan extremos?).

Lo exótico es lo exótico.

Nuestras normalidades nos restringen de cierta manera. Muchos pasamos el tiempo en la búsqueda de la obtención de “satisfactores” que no existen más que en nuestra mente y que en muchas ocasiones ni podemos explicar su existencia ya que están íntimamente relacionados con nuestras propias circunstancias.

¿Será tan obvio? ¿No habrá un mensaje más estúpido, más sencillo? ¿Cuáles son los verdaderos satisfactores? ¿Los que me hagan ser feliz? ¿Los que existen en forma de objetos y que yo ni sospechaba que estaban guardados en ese catalogo del que no estoy enterado todavía ni siquiera de su existencia? ¿Será ese objeto y similares y el admirarlos y el poseerlos la clave de mi propia vida? ¿O serán otras cosas que están por encima de niveles no sospechados por mi propia vida ordinaria y llena asimismo de satisfacciones habituales que a otros les parecerán pueriles, y que yo llamaría, para protegerme de mi propia ordinariez como espirituales o intelectuales?

When I'm watchin' my tv
And that man comes on to tell me
How white my shirts can be
But he can't be a man 'cause he doesn't smoke
The same cigarrettes as me
I can't get no, oh no no no
Hey hey hey, that's what I say

La televisión en los sesentas era la ventana que pretendía mostrarte, y venderte, el Pecado Original. Era como una especie de Árbol de la Sabiduría de Rayos Catódicos. Había en esa pantalla en cuanto la encendías los profetas de los que hablaba McCluhan, los nuevos predicadores que decían o afirmaban lo que las camisas debían de estar así de blancas. Lo que los cigarros deberían de ser o parecer, o lo que yo debería parecer con esos cigarros si tan sólo yo los fumara.

Pero hay algo aquí en Jagger, él contradice lo que le dicen esos profetas, primero ¿se referirá a los que son los llamados Profetas de la Avenida Madison, principal avenida de la mercadotecnia mundial? ¿Los que definían los gustos de cientos de millones de personas que vivían(vivíamos o vivimos) en una ignorancia salvaje alrededor del mundo?

Jagger fuma una marca y se desasocia del que está enfrente de él, presencia etérea en su propia bocina. “Él no puede ser un hombre porque no fuma el mismo cigarro que yo fumo", razona. Es todo. Somos diferentes. Podríamos ser incluso enemigos. Si nos viéramos enfrente podría no tenerle paciencia. Si se pasa o no respeta (o no se nos arrodilla) frente a lo que yo creo podría despedazarle.

Jagger no es amable. No tiene porqué serlo. Los Rolling Stones nunca tuvieron que serlo. Con nadie.

I can't get no satisfaction
I can't get no girl reaction
'cause I try and I try and I try and I try
I can't get no, I can't get no

La batería nos detiene, Richards con su guitarra sigue desollando a la sociedad , la sigue dividiendo, se sigue burlando de esos valores superficiales en los que todo estaba bien si usabas ese detergente, si creías en ese político.

La burla por la burla, el cinismo por el cinismo. La ironía en sí, por la ironía en sí. Satisfaction es un Caballo de Troya lleno de pensamientos que independiente de la moral, de la educación, de las costumbres y de las tradiciones te revientan en la cabeza, te revientan en lo que entiendes de la sociedad en sí. Satisfaction es algo que infecta al tratar de querer hacerte pensar, pero todo es una burla, es una afrenta, ellos, los Rolling Stones lo saben, lo supieron desde siempre y se desternillan de risa, la burla puede ser sencilla o puede ser profunda, superficial o trivial, elige. Elige ya.

A nadie de ellos les interesaba un comino lo que se piense de su canción, sólo querían, deseaban, que se vendiera lo más posible, querían, ansiaban, estar en un estado de poder decir que ya no consiguen “satisfacción”, instante-aduana del mero nirvana hedónico.

When I'm ridin' round the world
And I'm doin' this and I'm signing that

De modo cósmico Jagger y los suyos se convierten en una fuerza global. El mismo cabello, lo dice sin proponérselo Bill Wyman en su libro de Stone Alone, sencillamente los Stones se lo dejaban crecer y sus fanáticos, pequeños de quince años (ahora se nos hacen pequeños) empezaban a ser maltratados en la escuela por traer el cabello largo. Se inicia la edad de la rebelión, primero en el exterior y luego en el interior, la edad del cuestionamiento de la autoridad en la que muy bien podrías ahorrarte lo de la madurez, ¿a quién de quince años le interesa la madurez? ¿Le interesa a un chiquillo de quince años que no entiende el porqué le piden que se recorte el cabello? ¿Lo podría entender algún día?

El ejemplo cunde y todos consideran que los símbolos que trascienden y los que no te pueden traicionar, porque no les exiges mucho, sólo buena música, buenos conciertos, buenas vibras, te dan algo especial a lo que puedes pertenecer.

Nada más pides, nada más exiges, eso se te da, eso se te otorga. Los Stones en las vísperas de su malhadado concierto de Altamont de diciembre de 1969, mal viaje del final de los sesentas, son vistos entre los jóvenes que conforman su público, allá abajo. Son ya descritos incluso con escenas del Henry V, el del otro inglés cósmico, Will Shakespeare, en las vísperas de la batalla de Agincourt, en esos precisos términos, un rey que se encuentra con sus soldados antes de la lucha suprema, antes de su concierto supremo.

And I'm tryin' to make some girl
Who tells me baby better come back later next week
'cause you see I'm on losing streak

Y cuenta: “hago eso y firmo lo otro mientras trato de ligarme a una chica”, Mick ya no quiere saber más, sólo quiere hacer más marcas de más chicas (lo irónico del caso es que, según el libro de Wyman, el que obtuvo más chicas de los cinco, Wyman, Jagger, Jones, Richards y Watts, fue él, Wyman, y para exponerlo tiene sus estadísticas prestas a ser mostradas a quien lo pida).

Y la chica le responde que mejor vuelva en la próxima semana… ¿por qué? Por lo que haya sido, eso es otro motivo más de insatisfacciones como la que más. ¿Qué importa? Habrá otra chica allá, y otra más allá, y otra más allá todavía por las décadas por venir.

I can't get no, oh no no no
Hey hey hey, that's what I say

A esas alturas han llegado. A esa altura se les ha otorgado derechos, prebendas, privilegios. Sólo ellos, los que han llegado a ese estratosférico nivel en el que pueden saber que no pueden obtener satisfacción, son los que saben perfectamente de lo que están hablando.

I can't get no, I can't get no
I can't get no satisfaction
No satisfaction, no satisfaction, no satisfaction

El grito es final: no hay satisfacción, no hay satisfacción, él no puede conseguir su satisfacción.

En nombre de quién habla Jagger, ¿del mío, del tuyo?

¿Tú sí la conseguiste? ¿Quién, hombre o mujer, sí lo ha podido hacer?

¿No es ese un grito que rebasa la misma existencia?

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