martes, enero 16, 2007

Palabras Mayores de Luis Spota, Crash Course de Real Politik Mexicana, Primer Año


Ya sé. Si voy a releer algo, mejor leer un clásico no leído. O si tengo tanto tiempo de vida que me queda, dediquémoslo a algo que sea constructivo. No a releer bestsellers tiempo ha olvidados.

Pero encarémoslo, la política, la real política o Real Politik, se entiende más si lees a un maestro que estuvo cerca del Poder, que si bien no es el mejor de los escritores, al menos sabía de lo que escribía.

Y como es mi costumbre de comentar mucho de lo que ha salido en el pasado para las nuevas generaciones (¡Cálmese!), pues aquí está esto...


Ya he hablado algo muy somero de Luis Spota, pero he aquí un nuevo enfoque que no había escrito.


A Luis Spota yo lo veía en TV, en el viejo Canal 13, en un programa que se llamaba Fuera de Serie. En él ponía miniseries de impacto como por ejemplo Holocausto (la impresionante historia de una familia judía viviendo, y muriendo, en la Alemania Nazi, que se dice que cuando se transmitió en Alemania Occidental fue un punto de partida para su propia toma de conciencia histórica), en México, año 1978, obvio decirlo, fue un suceso su transmisión.

No lo recuerdo mucho, si hablaba u opinaba en ese programa, tenía sólo catorce o quince años, pero sabía de su importancia y de su conocimiento. Luego en Paralelo 25 entrevistaba a destacadas personalidades.

Pero sí lo leía ya para entonces. La lectura en mí era mortal, leía todo lo que pudiera, todo lo que estuviera a mi alcance. Y en casa de un amigo tuve acceso a los libros de Luis Spota. Aunque mi problema, debo de reconocerlo, era que lo leí muy pequeño, de esa edad que menciono arriba.

Recuerdo que leí en la prepa si mal no recuerdo, el de Casi el Paraíso, acerca de un seudoaristócrata europeo y como se la pasaba como rey en México, una verdadera exhibición de nuestro ser acomplejado y siempre ávido de ver lo mejor en el extranjero.

Y había otros libros de él que sobresalían de los demás. Eran libros seriados, no muy continuados en sí como podrían serlo ahora, con cliffhangers y todo, pero podrías seguirle el hilo sin dificultad, de ese tamaño eran independientes entre sí.

Los leí todos a esa edad y de cierto modo quedaron en el olvido.

Bueno, no tanto. Uno de ellos se llamaba Retrato Hablado, otro, Palabras Mayores, seguía el de Sobre la Marcha, luego El Primer Día. El Rostro del Sueño era el quinto, y el sexto se llamó La Víspera del Trueno que fue el final de la serie.

Esa hexalogía trata de un país latinoamericano que dice en la contraportada “un país que el lector reconocerá fácilmente”.

Es innecesario decir que al leerlos uno encuentra puntos que lo asemejen a México, Spota no se esfuerza mucho que digamos por evitarlo. En un momento dice que el embajador norteamericano “…tuvo a su padre cruzando seis países antes de llegar al Río Bravo…”. Otro tipo por ahí que aparece que es de origen mexicano “por su manera de ser”.

El país ese no es México...

...Pero tiene indios que están en un olvido y rezago de siglos…

...Tiene una provincia o estado llamada Nueva Castilla, que se asemeja algo a Nuevo León…

...Tiene a un personaje, ya muerto, que se llama Eugenio Olid, industrial importantísimo que tiene su apellido por muchísimas cosas como torres, refrescos, electrónica, automóviles, que es una mezcla de Eugenio Garza Sada y Emilio Azcárraga...

...El país inventado por Spota tuvo revoluciones al por mayor…

...Tiene un Partido Unido Revolucionario (me suena, me suena)…

...Tenía el presidente Aurelio Gómez-Anda y su esposa, un gusto por los trajes y bebidas típicos de sus tierras, gusto que compartía el ciudadano Luis Echeverría Álvarez...

...Tiene una ciudad típicamente latinoamericana, capital de la Nación, rodeada de ciudades perdidas, llenas de invasores de tierras (bueno, es el caso de MUCHAS capitales latinoamericanas)...

...Tiene zonas en donde vive la gente pudiente, rodeada de piedra volcánica, ¿cómo el Pedregal...?

...Tiene un importante comunicador en la presencia de Jacinto Olmedo que tiene un tonillo como el de Jacobo Zabludowski…

...Tienen una fuerte presencia y contacto los prelados católicos...

...Tienen un pasado de dioses al que de vez en vez los invocan en sus discursos. (¿Alguien escuchó o leyó el discurso de la Toma de Posesión de Hugo Chávez? Impresionante.)

En fin.

Eso en cuanto a la forma. Ahora veamos el fondo y la sustancia.

La novela, innecesario decir, es política por todas las aristas que se le vean.

Un ministro de comunicaciones, Víctor Ávila Puig, es nombrado posible candidato del Partido por el mismo presidente Aurelio Gómez-Anda, junto con otros seis. De aquí el doctor Ávila sale soñado y encarrerado por querer ser él el elegido. Obvio, los demás también lo desean, a como dé lugar.

Hay un punto aquí.

Ser Presidente de la República es (o solía ser, no lo sé) lo más que se puede ser en un país como el nuestro. Es la trascendencia viviente del ser humano en nuestras tierras. El presidente era antes el máximo ser de la existencia.

Nadie arriba de él. Todos debajo de él. Todos. Poder absoluto.

Claro, había sus asegunes, el poder del dinero, el poder de la Iglesia, y el poder de los Estados Unidos. La consigna era pues, jamás sacarlo de ese equilibrio de poderes.

El poder del dinero, porque ellos son los que tienen la moneda de cambio. Y ahora ésta es electrónica. Un miedo aquí, un clic de tecla “ENTER” y se borra de inmediato una cantidad en un registro computacional en el banco local y se agrega de modo simultáneo en un banco de allá. Y el dinero es un ente caprichoso muy muy nervioso. Vean a Venezuela ahorita mismo.

El poder de la Iglesia. Aún y que la cantidad de los fieles ha bajado, aún tiene una fuerte influencia en el hombre de a pie. En el hombre que va en camión, en el que compra tortillas a 15 pesos en la sierra de Guerrero. La iglesia, si quiere, podría ser Ave de Tempestades. Hay una cantidad inmensa de personas que transmiten mensajes similares todos los domingos a diversas horas a una multitud de personas de lo más diversa. Es de no menospreciarse su poderosa influencia, aún en estos días de influencias de otras iglesias, hedonismo, materialismo y demás.

El poder de los Estados Unidos. Intervencionista fundador de tradición, de todos es sabido que los norteamericanos no tienen amigos, tienen intereses. O como alguien dijo: si en Estados Unidos no ha habido golpe de estado es porque ellos no tienen embajada americana. Ellos sí nos ven como su patio trasero y saben que no podemos irnos más lejecitos. A ellos les hubiera encantado que en el sur, en lugar de México, pudiera estar Inglaterra o de perdida Irlanda. ¡Hey, eso es una buena idea para una historia! Okeyno, enotraocasiónserá.

Volviendo a Palabras Mayores, un presidente absoluto tenía la desgracia de vivir acotado en esos poderes de arriba (y aún así todo lo que hacían o lo dejaban hacer, interesante, ¿no?), pero todavía así, era poderosísimo. Ahora está la prensa molestosa. La de papel y la electrónica. La que descubre los fraudes, la que descubre tonterías y abusos de sus funcionarios. La que tiene cada vez más poder. La que lo puede usar según sus agendas propias y privadas.

En ese país mítico de Spota, las cosas son así todavía. Poderes impresionantes, casi sin límites. Y Víctor Ávila Puig pudiera ser ese, El que seguiría. Frente a quien todos se inclinarían. El que de un plumazo podría cambiar el rumbo de la vida de su propio país.

El recién nombrado pre-candidato sabe que tiene mucho por delante. El Presidente Gómez-Anda le acaba de decir lo que suena. Y lo que suena, es que él tiene los tamaños de ser Presidente de la República.

Palabras Mayores es un recuento de la historia de México puesta en un espejo apenas nublado por los cambios de nombre y los cambios de escenario. Spota logró crear un mundo ficticio apenas velado. ¿Cómo no ver lo evidente? ¿Los cambios de actitud de la gente frente al que pudiese ser el Bueno?

Porque de que, por decir, las adulaciones existen al por mayor. El “acuérdate de mí”, el “siempre he estado con usted”, el “yo lo vi venir desde el principio”. Uf. ¿Qué cara poner al escuchar eso? Supongo lo que Ávila hizo durante toda la novela, aguantar vara. Como que hay un sistema de creencias y de protocolos al que los políticos deben de ceñirse, una especie de código, no de honor, sólo un código. Ese código no escrito podría ser, “ellos hacen como que me conocían y apoyaban, yo hago como que los conozco, pero cuando llegue, no los apoyaré”. Ese código no implica que se logre lo deseado por el individuo adulador. Probablemente sea ignorado. Si el caso del individuo adulador es extremo le va a ir mas mal de lo que estaba al principio.

O ¿Las promesas? Todo se puede prometer. Todos está esperando todo si a cambio apoyaran la causa. Muchas promesas se vuelven compromisos, muchas promesas se vuelven incobrables, muchas promesas sólo serán para salir del paso, y muchas promesas más serán dichas al calor de los acontecimientos, sólo para no poder cumplirlas en sus momentos correspondientes. Las promesas son como las palabras, se las llevarán el viento. Entonces era entonces, hoy es ahora. Las condiciones cambian.

Las posibilidades. Las que el precandidato se pone a pensar en que haría si el fuera el ganador. Víctor Ávila Puig en Palabras Mayores sabe que hará para poder sacar el país adelante. Sabe quienes serán las primeras víctimas: los ineficaces, los corruptos, los traidores. Si alguien de la talla de Ávila Puig llegase al poder, el país será otro. Sólo se necesita que llegue. “No nos olvide, señor”, frase que dijo alguien hace seis y medio. Parece que los olvidó.

Los engaños. Por un lado las alianzas temporales. Hasta Winston Churchill el demócrata, lo dijo una vez (o algo parecido): si es necesario unirme al Diablo para vencer a HItler, me uniré a él, referencia a Stalin, el comunista. Aquí deben de estar las fintas. Se deben de saber o adivinar quién está contigo, ¿quién finge?, ¿quién es verdadero? El problema luego es la paranoia, ¿quién dice la verdad? ¿quién miente? ¿Por qué no habrían de mentir todos? Todos tendrían una razón para hacerlo, ¿o no?

Los veletas. En tiempos de precandidatos, ¿quién no apoya a todos? Es sabido de la gente del poder del dinero que de alguna manera apoyan a todos los candidatos con posibilidades, ¿esto es un pecado? ¿o es solamente la costumbre de los tiempos? Así no le perderás jamás. Pero jamás. ¿Y quién se queja de ese modo? La gente que tenga la posibilidad que compre todos los boletos de lotería, ¿hay algo escrito en contra de ello? ¿La moral? ¿La ética? ¿Entran aquí?


Las sirenas. ¿Habrá posibilidades de ganar? ¿No se estará al final de las encuestas? ¿Si acepto esa alianza qué estaré vendiendo? ¿No serán trampas? ¿No serán más engaños? Ese gesto, ¿es sincero? Una vez más la paranoia comienza a tomar forma, cuerpo, cara, brazos y empieza a apretar fuerte…

La hipocresía. Se pierde la posibilidad de saber que hay detrás de las caras. El interés es mucho, las apuestas muy altas, imposible despreciarlas. Todos vienen a saludarte a ti y al de allá y al de la otra puerta y al de enfrente. Todos, una vez más, te sonríen y saben que tú eres el Bueno, ¿discutirás lo contrario? Pero que se cuiden los casos que tú bien sabrás que estás documentando.


Las demás velitas prendidas. La gente es así. No quiere perder, no puede perder. Son muchos años de estar en la banca, en la orilla, en el basurero del olvido, ya lo decía Hank González: un político pobre no es más que un pobre político. Alguien más decía, estar fuera del presupuesto es vivir en el error. La sabiduría política mexicana es impresionante.

La lucha de posibilidades. Los cálculos son altos. Un país es un país, no es un estado, no es una compañía, no es un ayuntamiento. Es un país. Y todo lo que se puede hacer, insisto. Seis años son una eternidad.

La pérdida de la inocencia. Un día te darás cuenta que no te puedes equivocar. Habrá eso sí, alguien que lo afirme, pero es que ese alguien no sabe lo que es estar arriba y arriba de ti nadie. Miras a la derecha y el país mirará a la derecha contigo. Miras a la izquierda y el país entero te seguirá. Ellos temblarán, te lo aseguro. No hay quien tiemble. Ávila Puig lo sabe, lo intuye, quiere estar ahí para probar ese Poder, esa pócima diseñada para que sólo pocos en el curso de la historia la prueben. El doctor Ávila Puig está listo. Cuando le toque, sí le llegase a tocar, sabrá que hacer con el Poder y sueña ahora que soñará, que todos, todos los ciudadanos de su país, se lo agradecerán, por siempre.

La pérdida del alma. Y una vez ahí, ¿qué? ¿No querrán tener a alguien que les diga la verdad que está allá abajo? ¿O ya no será necesario? Lo bueno de esto, es, parafraseando a Ruiz Cortinez. Hágase lo que se haga, será lo más atinado. Por siempre. Y no olvidar: la Política es el arte de tragar sapos... sin hacer gestos...

En Palabras Mayores, de Luis Spota, Víctor Ávila Puig está listo.

Y espera.



8 comentarios:

Antonio Puertas Castilo dijo...

Muy bien su comentario. No trato de ser un apologista de Spota, pero deseo señalarle que Victor Ávila Puig no era Ministro de Comunicaciones, sino Ministro de Industrias y Desarrollo.

Luis Eduardo García dijo...

Estimado Antonio Puertas:

No puedo checar el dato ya que devolví el libro, pero lo más probable es que usted tenga razón.

Aceleres que agarra uno a la hora de escribir esto.

Agradeciendole la aclaración y de ninguna manera lo veo como apologista de Luis Spota.

También, agradeciendo su atención a este comentario.

Con aprecio

Luis García

Anónimo dijo...

Bueno, faltó uno de los libros de Spota el cual para mi es un clásico: MAS CORNADAS DA EL HAMBRE.

Creo seremos contemporaneos, pues mas o menos recuerdo haber tenido la misma edad al ver su programa de TV. el cual me dejó una profunda impresión y leí 3 de sus libros antes de cumplir los 18 años.

Anónimo dijo...

Andres Gonzalez

Hola , me gustaria decirle que me dio gusto encontrar su pagina y leer dobre una novela que en realidad me cautivo durante el tiempo quela lei , pero al final no entendi muy bien , si Victor quedo o no como presidente , me gustaria que ud me aclarara mi duda , el fue o no fue presidente , y como nada mas he leido un libro de Spota , no le podria decir que opino de los demas , eso si , pretendo leerlos , bueno , cuidese , si tiens ud la amabilidad comuniquese conmigo por via mail , mi mail es drandres_2@hotmail.com

saludos , esperare su contestacion con ansia

Anónimo dijo...

Hola , me llamo Andres Gonzalez , con repecto al libro , ya lo lei , pero tengo una duda que espero ud pueda resolverme , Victor llego o no llego a la presidencia ???

si tiene la amabilidad comuniquese conmigo por medio del mail drandres_2@hotmail.com

su ayuda me seria muy grata , muy buen libro , el final me encanto pero no fue suficientemente claro para mi , cuidese , nos vemos

esperare su respuesta

Anónimo dijo...

Hola, soy Roberto Macías y me gustaría saber si tiene usted manera de decirme los libros que corresponden a esa serie de "La costumbre del poder" asi como su orden cronológico y además si me podría decir cuales son los libros que fuera de esta serie guardan relacion con esta como el caso de "Los días contados" y "Días de poder" (son las únicas que he encontrado y desconozco si hay otras.
Le agradezco de antemano su respuesta.

atte.

Roberto Macías

P.D.
Tambien quiero felicitarlo por este espacio dedicado a un escritor tan bueno como lo fue Luís Spota, creo que al haber vivido usted lo que Spota dice en esta serie se encuentra en una posición extraordinaria para su comprención y analisis.

LEPEINN dijo...

Hola, me gusto mucho su blog, para mi Luis Spota es un maestro de vida, mucho de mi vida de adulto esta influenciada por sus libros, yo creo que cuando lo lei y era adolescente el me enseño mucho mas que cualquier otro libro, o curso, y quiero que mis hijos al ser adolescentes igual lo lean. Un saludo

jorge cruz elsner dijo...

Como se ve que la real politik no ha cambiado y que el estudio antropologico de Luis Spota es tan fresco que a pesar de los años sigue siendo util.
Me gusta mucho algo que nos persigue hasta la fecha y es cuando todos piensan que el Lic. Avila no es el bueno y le dan la espalda, solo algunos se quedan, eso lo acabo de ver con Ernesto Cordero, su cara de impacto y ademas solo y su alma, a veces es bueno releer a estos nuestros clasicos contemporaneos para no repetir los errores.