lunes, abril 09, 2007

24 y Jack Bauer: nadie lo hace mejor / Intensidad, crueldad, todo para hacerte sentir seguro y feliz.

Ayer me eché un maratón impresionante de 24 por el canal de Fox.

Desde las 10 AM hasta las 11 PM estuve pegado enfrente de mi TV viendo las mil peripecias de la temporada 5 de 24, con Jack Bauer.

Kiefer Sutherland nunca fue el actor de tu preferencia. Un personaje con rostro duro desde que lo conociste en Stand by Me, allá por 1986. Ahí no le costó mucho aparentar ser malvado, vago, inútil, bueno para nada, bravucón, eso sí, líder de su banda. Su papá, Donald Sutherland, el tipo de actor que puede ser tanto villano o héroe o cómico o trágico, ese tipo de versatilidad. En contra de esa diversidad paternal su hijo Kiefer nunca fue del tipo que uno dijera, este tipo me cae bien, como un Bruce Willis, o un Owen Wilson de la actualidad, ese tipo de gente.

Pero aterrizó en 24 hará cinco años y nos lo pusimos a ver con algo de curiosidad.

Kiefer es, ya sabemos todos, Jack Bauer, agente o integrante o exigente o ex integrante de CTU, ¿Unidad Técnica contra el Crimen? ¿Unidad Contra Terrorista? creo que sí.) Ni sé con claridad. Sólo escucho “CTU”, “CTU” y “CTU” y en español dicen “la Unidad esto”,“la Unidad lo otro”.

Y CTU es una unidad contra el terrorismo totalmente tecnificada, totalmente moderna, con los últimos avances en cuanto a tecnología. ¿Ya mencioné que CTU es una unidad que trae lo ultimísimo? A ella le encargan lo pesado, lo difícil que ni tú o yo manejamos en la vida diaria. bueno, a la Unidad que está en Los Ángeles, debería de haber alguna unidad o réplica de ella, no sé, en Atlanta, en San Antonio o hasta en Brownsville, pero las cosas del programa de 24 suceden todas centradas en Los Ángeles… por una razón.

Lo que estuvo de moda al principio de sus temporadas fue el asunto ese de que era la primera serie no tanto filmada en “tiempo real” (ni los realitys, caramba), sino mostrada en “tiempo real” queriendo decir que todo lo que percibíamos en la pantalla era mostrado conforma pasaba la hora de transmisión.

Si el programa empezaba a las 9 PM, y su acción era a las 4 AM, a la 9 con 20 minutos el tiempo de acción en la serie indicaba las 4:20:00, algo así. Si al principio eso era un atractivo en los televidentes para saber que había un plazo mortal que se cumpliría al final de las 24, era de manera simultánea también algo que implicaba un esfuerzo en los productores, escritores y actores para llevar un chorro chorro chorro de peripecias en ese mismo lapso.

Al principio 24 era el período de 24 horas en que iba a pasar algo fatal: el atentado mortal contra el Presidente, una bomba atómica a detonarse en alguna guardería, una conspiración terrible de no sé con quién contra el pueblo norteamericano, detalles así. Pero eso se diluyó esta temporada un poco ya que con todo y la amenaza de unos separatistas rusos malos como el queso de puerco en canícula, no había premura para conseguir llegar a ese plazo con todos sanos a salvo.

Bueno, eso de “sanos y salvos” es un decir totalmente. Debieron haber muerto más de 250 personas en uno solo de los capítulos. Una de matazones asombrosa. Disparos, disparos, apuñalamientos, estrangulamientos. Las funerarias de Los Ángeles deben estar de pláceme siempre que están dentro de la serie de 24 (alguien se debería de ocupar de esos detallitos, ¿no?).

(A ver, ya hablamos de 24 en la introducción, el formato, ¿qué sigue? Ah sí. La tecnología.)

No tengo idea si lo que vemos en cuanto a tecnología en 24 es cierta hasta que punto o no. Supongo que hay miles de avances de los que no estamos conscientes muchas veces.

El punto es que y aquí ya me voy a meter dentro de los entrecijos de esta última temporada. Si quieren sáltense a donde diga: something something. No, no puse something something. Vean la siguiente temporada y compren las anteriores, etc., etc.

GO TO FIN.

¿Aún aquí? Sigamos.

Antecedente: Jack Bauer hizo no sé que desastre con los chinos en la temporada 4. Lo buscan, él se hace el muerto y desaparecer. Sólo saben que vive cuatro personas. Una es un gran amigo de él, el ex presidente David Palmer. Pues resulta que lo matan. Y todo mundo cree que él es el asesino. Están las pruebas suficientes y todo.

Nada, que ese asunto va directo hacia una conspiración de unos separatistas rusos que quieren matar con un gas nervioso, Sentox, a cientos de miles compatriotas norteamericanos y la acción se desencadena desde el primer “¡Thump thump!, 07:23:24, ¡Thump thump!, 07:23:25, ¡Thump thump!, 07:23:26, and so on…” (Perdón por mis onomatopeyas).

Jack Bauer tiene tantos recursos como James Bond, todo lo prevé, todo lo anticipa, siempre tiene razón en sus juicios de decisión, no pocos le piden perdón a Jack Bauer, desde arriba incluso. Él sabe que las cosas son así. Él es un agente secreto, él sabe como son las unidades antiterroristas. Y él sabe como son las unidades terroristas. Él se gana la vida con eso. Eso lo dice él mismo.

Pues como dije arriba presencié contra toda anticipación 12 horas seguidas de la serie, con todo y comerciales de Fox, los mismos, así que a darle al MUTE del control remoto y a evitarse tener el suplicio de ver a la señora argentina que ya dejó de fumar gracias a no se qué filtros (¡pa’ que fumaba de principio!), etc., etc.

Para esto ya sé lo que se siente ver una temporada completa de un solo tirón como cuando se compra o renta la temporada entera. Hay que tener resistencia para hacerlo. ¡Peor! Que esto es la renta de una temporada en un lugar para ello, ahí hay que verla a fuerza. Digo, estos maratones transmitidos por TV son únicos.


Hora tras hora tras hora.

Se entiende que un programa de TV no abarca la hora completa de programa, serán si acaso alrededor de 48 minutos ya que en algún lugar tienen que acomodar los créditos iniciales y finales más, en el caso de ser transmitida, comerciales amables y lindos (que nunca supe con claridad acerca de su razón de ser en la TV de cable, ¿qué no la pagamos ya entre todos con esa mensualidad que nos cobran y que pagamos religiosamente?)

El caso es que hay que estar ahí. Un capítulo tras otro. El 14. El 15. El 16. El 17. El 18. El 19. El 20. Vicisitud tras vicisitud. Las vueltas que da la fortuna. Uno de los buenos muere. Muchos de los malos mueren. Muchos inocentes también. Explosiones, heridas. Angustia en todos.

Cómo dice la hija de Bauer, Kim: “Papá, mejor me alejo de ti, algo malo le pasa a la gente siempre que está a tu lado”. Cosa muy cierta, y muy sabia, Kim. Aléjate de él, vete, pero ya, ¡húyele!

Por cierto, acabo de recordar porque deje de ver 24 en la segunda temporada.

En la primera salió la esposa, algunos la recordarán. Y su hija Kim. Pues las secuestran y se salvan de puritito milagro. En varios capítulos, ya ni recuerdo cuales. Resulta que al final, en el último “¡Thump thump! ¡Thump! ¡thump!” de la serie, la mala, que era buena (Nina se llamaba) pero que resultó mala, traidora, pérfida y canalla, la mata (divertido contar finales aquí, ¿eh?). Y todos sufrimos por ella (por la esposa, no por la mala), la verdad.

Mal sabor de boca, sip, mucho mal sabor de boca. ¿Cómo que ya no van a vivir felices para siempre? No, no es el caso.

Jack Bauer tiene el sino de la mala suerte, podrá salvar a su país a como dé lugar, porque lo hará, no tengamos la menor duda, pero no estará feliz al final.

El caso es que en la segunda temporada, uff, intensísima, ni me acuerdo cuál era la trama (a veces pienso que lo de las tramas es lo de menos para la gente, con que haya matanzas, escapatorias, subtramas, encuentros carismáticos entre los líderes malos y los líderes buenos, todo estará bien), el punto era que en una de esas sale Kim, no recuerdo si ya trabajaba en CTU, porque trabajó en CTU, ¿quién dice que no hay nepotismo con los gringos allá arriba? Y nada, que la secuestran, mano, ¡igual que en la primera temporada! ¡No podía ser!

Ahí sí me dije: “yo ya paso”.

Estará excelente en muchas cosas la serie, técnicamente impecable, excelentemente bien armada, pero, uff, yo-pa-so.

Así fue… hasta ahora. En el transcurso de la temporada vi dos capítulos enteros y la verdad, lo acepto: me agradó, me agradó. Al menos esos dos capítulos enteros.

Volvamos a lo de mi minimaratón.

Ya he hablado de esto en otras ocasiones, uno se da cuenta de ciertos ritmos cuando ves de golpe algo. Cuando aceleras una película de movimientos normales en movimientos rápidos puedes lograr ver tendencias y esclarecimientos de ritmos. Como si ves los movimientos de sube y baja de un día de una Bolsa de Valores, totalmente sin sentido, con muy pequeñas variaciones y hasta cierto punto erráticos.

Ahora, si en lugar de verlos en cada uno de los minutos, los ves a estos por así decirlo, los comprimidos deuna hora en un minuto, al final ya percibes una pequeña tendencia, ahora si ves los del día en un minuto, esas minivariaciones se miran más claro. Y si juntas varios días en el bloque de un mes y los ves en una hora, bueno, creo que ya me di a entender.

El punto aquí es acerca de mirar un minimaratón de algo tan particular como 24 de golpe y porrazo.

Y ahí te das cuenta de esos ritmos de guión que son los interesantes de ver. Digo, es lo único que podemos percibir ya que en actuaciones y en producción el ritmo nunca baja, siempre estos han sido impecables.

Pero el guión. Mmm. ¿Cómo lo explico? Veré si puedo. Quizá me tarde y sea confuso, pero allá vamos.

En un punto de la noche, a media mitad de las 24 horas de 24, el local de CTU sufre un atentado con ese gas nervioso. Recién atraparon a uno de los malos, muy malos, que no sé porqué no le pusieron más seguridad aunque estuviese en coma. Durante el atentado mueren como 75 personas de dentro del lugar. Muchas personas, y eran de los buenos. Triste el asunto. Y nada, que el malo, ese que estaba en coma, se escapa (a las horas ya estaba manejando, matando, dirigiendo escuadrones de la muerte, lindezas así, en resumen recuperarse de un coma así, ta’ cañón).

Jack se da cuenta que la conspiración apunta desde arriba de la Administración de la Casa Blanca. ¿Será el vicepresidente? Tiene que ser él. Pero no estamos seguros. Nadie de esa altura tendría ese poder. Siguen los problemas, Homeland Security, esa entidad que fue creada a partir de lo de las Torres para preservar la seguridad en el territorio norteamericano, toma el control de CTU.

Algo debe de estar pasando desde arriba.

El hermano del ex presidente fallecido Palmer debe de llegar a donde está el presidente en su casa de retiro (muy a la Nixon, que tenía una Casa Blanca en California y muy conveniente para la serie ya que todos los sucesos deben de ocurrir cerca de Jack para darle sentido a las 24 de 24, ¿de qué sirve que sucedan en Rusia si para trasladarse aún en jet tardarían media serie o más? Nadie vería una serie llamada 168, ¿de acuerdo?). El hermano va para allá para obtener algo de consecuencias muy graves que le van a entregar de dentro de la Administración y que no sabe que es.

Resulta que de ahí se desprende una subtrama que reside en la asistente de la Primera Dama: después de que se contacta el hermano con Jack para rescatar de los malos a la hija secuestrada de ella, (de la asistente, no se me pierdan), de manos del mismo malo que ya se había recuperado totalmente (poder de recuperación, de todos la verdad, i-m-p-r-e-s-i-o-n-a-n-t-e, y ¡sin ir a dormir y sin comer en esas 24 horas!), ella, la asistente, le da a Jack el lugar donde está una minigrabadorcitas de esas de estado sólido que contiene una grabacioncita, que contiene todo el ajo: El principal conspirador es el Presidente, el cual es el que les vendió el gas nervioso a los separatistas para conseguir no sé qué bien para el país. Cosas diarias que ya a nadie asustan, pues.


Deja Jack a la asistente en busca de una cita con el Secretario de Defensa himself, herida ella durante el mismo rescate, con su hija a salvo en un motelito. Por vicisitudes del destino, la asistente está muy débil y se desmaya, la hija habla al 911 y el malo, que está en todas partes, descubre el escondite y le saca el paradero de Jack. (Aquí algo pasa, nunca supe ni hasta el final si el malo malo las mata o qué, si las perdona o qué. No se supo en absoluto más de ellas).


Jack se va a un banco donde está guardada la minigrabadorcita. Para esto busca al gerente del banco, a su casa (me quedó la duda de como se consiguió su dirección), para abrir la bóveda. El malo, que ya localizó el lugar, manda un escuadrón a detener a Jack. Este logra escapar llamando a la policía. Se hace la matanza y el Ka-boom de siempre. Ah, y se muere el gerente en la refriega.

¿Ya se revolvieron?

Bueno, el caso es que la minigrabadorcita está ya en manos de Jack. Jack por fin se la entrega al Secretario de Defensa himself (no pregunten cómo). Jack, a su vez, es apresado por el Secretario de Defensa himself (insisto que no pregunten). Éste le da la minigrabadorcita a uno de sus guardaespaldas que vigilará a Jack, hecho prisionero. El Secretario se va a ver al Presidente (a veinte millas de distancia, muy cómodo, la verdad). A confrontarlo y a lograr que renuncie. ¿Podrá?

Jack, obvio, se libera y recupera la minigrabadorcita de manos del guardaespaldas. Pero el malo llega con Jack y le vuelve a quitar la minigrabadorcita y se va. Jack lo sigue y lo atrapa. El malo no tiene la minigrabadorcita. El malo la entregó a alguien en una curva del camino. Lo averiguan (es que los satélites son muy buenos) y descubren que ese alguien va en un avión de pasajeros listo a salir del país. Jack se mete al avión, lo secuestra en el aire, averigua de entre todos los pasajeros y la tripulación quien tiene la minigrabadorcita y la vuelve a recuperar. Un F-18, engañado de que es un avión secuestrado por un terrorista, está a punto de derribarlo con todo y pasajeros. El avión tiene que ser aterrizado en una autopista.

Jack se escapa de todos (casi juro que es… antes otro paréntesis: Mi hijo me enseño una escena de los Simpson: Homero está a punto de ahogarse en el mar por uno de esos bizarros accidentes que siempre le pasan, antes de que eso suceda junta las manos y grita a los cielos con todas las fuerzas: “Nunca he rezado hacia las alturas, pero si puedes hacer algo por mí, ¡¡¡SÁLVAME, SUPERMAN!!!”, jajajajajaja, (bueno el chiste de los Simpson)).

Jack Bauer es él, Superman, casi, digo.

Jack, decía, escapa de todos y llega a CTU, con la minigrabadorcita, herido, cansado y triunfante. Y con la grabacióncita en la minigrabadorcita.

Entiendan. El mundo occidental y sus vidas dependen de que se conozca el contenido de esa minigrabadorcita (algo así).

Una minigrabadorcita con un minuto de grabación con la voz del Presidente de los Estados Unidos incriminándose él mismo de todo todo todo.

Le da la minigrabadorcita a la chica inteligentísima del ceño fruncido, Chloe, para sacar una copia y dejarle una firma digital, que para esto, el puro carisma, la heroicidad y el claro poder de decisión de Jack Bauer hace que todo mundo le creyera todo el tiempo que él tenía esa confesión en esa minigrabadorcita.

Chloe, brillante técnica capaz de que con un solo teclazo poder mover un satélite que con sus poderosas cámaras se podría dirigir hasta tu propia casa y sacar las placas de tu auto y cuantas letras te quedan todavía de pagar. Todo en tiempo real. En una pantallota se vería tu carrito moviéndose a dónde fueres, por entre las calles de las grandes ciudades, en tiempo real, recordémoslo. Ancho de banda, no te acabes.

Un momento de reflexión.


Así es CTU: ¿se necesita entrar en las frecuencias ultracodificadas secretísimas de aviones de combate F-18? Se puede. ¿Se necesita saber de entre los millones de lugares posibles de donde salió una transmisión particular que duró sólo tres segundos? Claro. ¿Se requiere diferenciar el ruido de fondo de cierta transmisión y sacar de qué puerto de qué ciudad de qué continente y conocer el manifiesto y el plano del barco mismo que salió a tal hora? Por supuesto.

Jack sabe de quién rodearse. Sabe de qué tecnología rodearse. Presupuesto hay mucho. Con algo se compró esas baterías de superultraaguante de celular que jamás lo tiene que conectar para recuperar valiosos electrones.

Pero una pinche grabacioncita (perdón por la grosera interjección) de un minuto, de una minigrabadorcita común, silvestre, comercial, de alrededor de cuarenta dólares.

Una grabacioncita que ¡¡¡CUALQUIERA EN SU SANO JUICIO LA HUBIERA TRANSMITIDO DE INMEDIATO A SU PC, A SU MAC, A SU IPOD!!! O DE PERDIS MARCAR A VARIOS, MUCHOS, TELÉFONOS CON VOICE MAIL!!! LO QUE FUERA PARA DEJAR UN MENSAJITO, DE MENOS DE UN MINUTO, CON EL CONTENIDO DE LA GRABACIONCITA ESA MALDITA PARA TENER ASÍ MÚLTIPLES COPIAS DE LA MISMA!!!

¿Se les ocurrió? No. ¿Se le ocurrió al Gran Jack Bauer, líder de CTU, una de las agencias del re-contraespionaje antiterrorista triunfador de cientos de escaramuzas con el MAL? No. No se le ocurrió. Ni a Chloe. Mucho satelitito. Mucho canalito privado. Mucho celular con baterías que te duran un mes entero hablando todo el tiempo.

(¿Qué harían estas series sin celular?)

¡¡¡PERO NO SE LES OCURRIÓ!!!

¿¿¿CÓMO FUE POSIBLE QUE NO SE LES OCURRIERA COPIAR AL PRIMER INSTANTE LA MALDITA GRABACIONCITA???


En eso vino uno de los posibles malos, se acercó a Chloe, y con un aparatito se acercó también lo suficiente a la minigrabadorcita y… la borró. Así sin más. La borró.

Cómo diez horas de persecución, de cientos de muertos, decenas de explosiones, violencia indiscriminada, crueldades sin fin, y lo que ya no se me ocurre… y no sirvieron de nada. De nada. De nada. DE NADA.

Al final los malos tuvieron lo suyo. Con un super super acto de nobleza de Jack (qué, ¿de él hay de otros tipos de actos?) todo se resolvió. Con tecnología también. Mini.

Pero en fin. Nadie repara en esos errorcitos de relleno de guión (O quizá no es más que la teoría del McGuffin de Alfred Hitchcock aplicada a todo lo que da: ponme el pretexto, un secreto de la bomba atómica, un virus, la minigrabadorcita importante, y que comience la acción, nadie reparará en si el pretexto es o será válido o no, lánzalos de lleno a la aventura).

Todo mundo, toda audiencia quiere la acción, quiere la adrenalina, quiere la locura, quiere la audacia. Todo mundo quiere a un villano grande, poderoso. (Mensaje para todos: el tamaño de tu villano o de tu enemigo, te define. Piénsalo.) Todo mundo quiere a alguien que pueda lograr que se derrote, al villano grande, el poderoso. Si es posible con extremo prejuicio, mejor (extreme prejudice, interesante ese punto). Si se tienen que romper las reglas, que se rompan.

Patriotismo, sí, definitivo. Ética, depende.

No importan las reglas cuando se trata de salvar al Mundo Occidental.

Jack Bauer es así.

La nueva temporada, la sexta, ya comenzó.

Los chinos, que nunca olvidan, fueron por él a cobrársela y estuvo dos años en cautiverio. Lo entregan a los americanos que a su vez y en menos de dos horas de recibirlo lo entregaran a los árabes terroristas que lo pidieron como condición para que no conviertan a las ciudades americanas en otros Bagdades (que en la hora 1 ya está sucediendo).

Cosas y reflejos del mundo actual que sirven para inyectar un poquito de miedito. Bombas nucleares que ahora sí estallarán. Muertos y muertos de las más diversas imaginaciones. Miedos y terrores, unos reales y otros no tanto, pero que en medio de tanta acción precipitada ya ni poder separarlos se puede.

La decisión está ahora en: ¿La veremos por semana o nos esperamos al siguiente maratón hasta dentro de un año?

¿Aguantaremos o no aguantaremos?

¿Minigrabadorcitas o no minigrabadorcitas? Sólo 24 lo dirá...


en FIN.

2 comentarios:

Diego Servín dijo...

Que paso, oye estamos haciendo un proyecto de BlogsHidalgo, donde pretendemos conocer y enlazar a los diferentes blogs que hay en el estado.encontre tu blog en Blogs Mexico, en el directorio por estados.

Si te interesa participar, visita:
http://consciente.blogspot.com

Por cierto gracias al internet vi hasta el capitulo cuarto de la nuevatemporada, no esta traducido pero pues hay se dan a entender y te digo solo una cosa, guauuuu!!!!, el final del cuarto me sincero y te digo que llore. Putas mamadas. ya no te cuento mas.

Y aunque tu post esta un poco largo, me latio lo clavado que andas en 24. yo tambien soy fan de la serie, pero ya no tanto por los errores de secuencia que he encontrado pero bueno.

Antonio Rivera dijo...

¡Hola! Llegué a tu blog desde blogsmexico. La verdad me atrajo mucho el título, pero llevo leyéndolo un buen rato y, antes de dejarlo para regresar después, quería decirte que está chidísimo. Por cierto, CTU son las siglas de Counter Terrorism Unit (Unidad Anti Terrorismo)... también soy fan del buen Jack ;-)
Ojalá tengas tiempo de visitar mi blog. Un saludo.