domingo, septiembre 16, 2007

Cuarta entrega de cuentos ultracortos o nanocuentos, pues.

Dear non speaking Spanish friends from beyond the Rio Grande: This are nanotales, ultrashort stories. They are like haikus, but not with the appropriate sensibility needed in order to be considered to be that. They are in Spanish but, what can do to avoid it? I’m from Mexico, and believe me, I write better in Spanish than in English. Isn’t evident? (I suppose)

Han pasado dos cosas desde la semana pasada. La cuestión de escribir lo de las 250 películas de IMDB me está tomando más tiempo de lo que pensaba, eso de escribir algo de cada una de ellas es para volverlo a uno loco, pero no puedo clavarme sólo con cine, ¿qué pensarán mis amigos? ¿Qué me volví totalmente trivial? ¿Qué sólo un tema me obsesiona? ¡Claro que no! Por tanto me decidí a escribir de otros asuntos y acabar con lo del cine poco a poco, total que no hay prisa, más que la que yo me estaré imponiendo.

La otra cosa es que cambié de trabajo y ese me permitía cierto ritmo y el nuevo no de la misma manera, o sea, que debo de cambiar alguno de mis hábitos sobre todo el de escribir muchas páginas sobre un sólo tema. Ahora deberé forzarme a ser más eficiente y a escribir menos pero de manera más efectiva. Prometo que saldrán más cosas diversas, eso creo.

Volviendo al tema de los cuentos ultracortos, no veo la imposibilidad de seguir agregando más de estos. Luego me encontré con el rollo de que más vendrían siendo nanocuentos por aquello de que son ultrapequeñísimos. No sé si estos sean de valor curricular o de algún otro, los escribí porque quise, porque se pudo, porque es divertido, y un gran etcétera.

Los he estado metiendo de 25 en 25 también porque, ¿quién soy yo para saturar a los cuates? Y me faltan como cientos. Poco a poco, poco a poco.

Algo más, el señor Lauro Zavala es genial. Es un teórico del cuento y lo pueden encontrar, supongo en la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Xochimilco, México. Él escribió esto en alguna parte. Espero que no me demande quitar este texto. Es de él y sólo de él:

El cuento ultracorto bajo el microscopio

por Lauro Zavala


Aquí llamo ultracorto a todo cuento cuya extensión no rebasa las 200 palabras. En estas notas señalo la existencia de una gran diversidad de formas de hibridación genérica, gracias a la cual el cuento brevísimo se entremezcla, y en ocasiones se confunde, con formas de la escritura como la crónica, el ensayo, el poema en prosa y la viñeta, y con varios géneros extraliterarios.

La investigadora venezolana Violeta Rojo propone llamar minicuento a la narrativa que tiene las siguientes características:

brevedad extrema;
economía de lenguaje;
juegos de palabras;
representación de situaciones estereotipadas que exigen la participación del lector, y
carácter proteico.

Esto último puede presentarse en dos modalidades:

ya sea la hibridación de la narrativa con otros géneros literarios o extraliterarios, en cuyo caso la dimensión narrativa es la dominante;

o bien la hibridación con géneros arcaicos o desaparecidos (fábula, aforismo, alegoría, parábola, proverbios y mitos), con los cuales se establece una relación paródica.

El ejemplo paradigmático de minicuento es "El dinosaurio" (1959) de Augusto Monterroso.

En el estudio de estos minicuentos es necesario considerar, además de la brevedad extrema, los siguientes elementos característicos:

diversas estrategias de intertextualidad (hibridación genérica, silepsis, alusión, citación y parodia);
diversas clases de metaficción (en el plano narrativo: construcción en abismo, metalepsis, diálogo con el lector) (en el plano lingüístico: juegos de lenguaje como lipogramas, tautogramas o repeticiones lúdicas);
diversas clases de ambigüedad semántica (final sorpresivo o enigmático), y
diversas formas de humor (intertextual) y de ironía (necesariamente inestable).

Todos los estudiosos del cuento ultracorto señalan que el elemento básico y dominante debe ser la naturaleza narrativa del relato. De otra manera, nos encontramos ante lo que algunos autores han llamado un minitexto pero no ante un minicuento; es decir un texto ultracorto, pero no un cuento ultracorto.

Sin embargo, el elemento propiamente literario -tanto en los minitextos como en los minicuentos- es la ambigüedad semántica, producida, fundamentalmente, por la presencia de un final sorpresivo o enigmático, que exige la participación activa del lector para completar el sentido del texto desde su propio contexto de lectura.

La intensidad de la presencia de los elementos estructurales indicados hacen del cuento ultracorto una forma de narrativa mucho más exigente para su lectura que la novela realista o el cuento de extensión convencional.

Hasta aquí el estimado Maestro Lauro Zavala (compren sus libros sobre cuentos, son esenciales).

Aquí mi cuarta muestra de nanotales o nanocuentos o nanohistorias, o cuentos ultracortos, o como deseen llamarles. (De ninguna manera implico que el señor Lauro Zavala sepa de mis nanocuentos o los avale dandoles algún valor whatsoever tengan estos o que esté yo implicando que el me haya dado algún tipo de respaldo o endorsement, ¿de acuerdo?)

Aclarado lo anterior, gracias por su atención.



76. Cuando la Máquina descubrió que Dios había construido el Universo, hizo otro. Y ya.

77. Las emociones fluyen. Mmm, tú. Yo. Amor. Pasión. Tristeza. Nada. ¿Nos tomamos otro?

78. Volví del otro mundo y ¿para qué? Se murió Bette Davis. Muy tarde. Ahora, regresar.

79. ¡Reinas Negras nos invaden! ¡Atacan! ¡Yo no… yo soy un Alfil Rojo…! ¿No ven? ¡No!

80. Las piedras crecen de nuevo. Como la película, ¿te acuerdas? Son muchas. Ya llegaron.

81. ¿No son demasiadas hormigas? Son demasiadas… ¿no? Oigan, ¿porqué no me contestan?

82. Vestir azul como todos en el planeta era fastidio. Protesté, claro. Por eso estoy rojo. Y feliz.

83. Ya sabes, la lluvia quema. Pero me gusta sentir sus gotas en mi cara. Por eso las cicatrices.

84. No es poético tener tu corazón en máquina. Pintarlo con una flecha a través es complicado.

85. La estación sólo es para mí. Todo metal, tuercas y tornillos. Se está enmoheciendo. Y lloro.

86. ¿Este? Otro de mis típicos ciclos de Deja Vu. ¿Me sacarías de aquí? ¿Éste? Otro de mis típ-

87. Hoy compré dos dragones. Los llevé a mi granja y la quemaron. Demandaré a alguien, sí.

88. Todos eran narcos. Menos yo. Fui el último. Muy tarde. Y nadie me compró. Nunca. Fallé.

89. Se supo que la medida exacta del Metro está mal por un cm. Al instante todo se desintegra.

90. Ya los oigo. Soltaron sobre mí todos los perros. Ni modo, cuesta ser original al suicidarse.

91. Vives quejándote, Lorena. Tendré que desconectarte de nuevo. Así, silencio, bonita, ¿ves?

92. Sí, dije que te amaría siempre. Pero eso no incluía la eternidad entera con entropía y todo.

93. La carta, intacta, cayó al piso. La solución a todos mis “problemas”. La pulvericé y huí.

94. Encontré el Arca de la Alianza. ¿Que qué hice? Lo que cualquiera. Hice copias y las vendí.

95. Soñé que la vida era servir. Y de pronto me encontraron y me llevaron de nuevo a prisión.

96. Pensé que cambiaría mi oficina. Que iba a abolir hasta los oficios. Pero me abolieron a mí.

97. Traté de meterme sólo un rato en la memoria maquinal. Pero algo pasó. ¿Gustas un bit?

98. ¿Dices que sientes amor? ¿Y qué pasa si tomas la otra? ¿Odio? Sí, pero, ¡tómalo con calma!

99. ¿Ves las cucarachas? Vienen por mí. Suben al cuerpo y lo devoran. Raro. ¡Te treparon a ti!

100. Me soñé muriendo. No hice caso, pues descubrí que el sueño era de un amigo. Y ya murió.

1 comentario:

Errantus dijo...

Interesante forma de relato ultracorto. Los míos no son tan breves. Me han gustado bastante. Creo que te visitaré seguido.

Curiosamente llegué aquí gracias a Facebook.