jueves, diciembre 11, 2008

LA ILUSION VIAJA EN AUTOBUS


Eso de viajar en autobús para llegar a la ciudad más poblada del mundo es de llamarme la atención. En un año he hecho ese viaje de 100 km de ida y 100 km de vuelta más de 150 ocasiones. 30,000 kilómetros.

 Y también he hecho en este año muchos viajes de México a Monterrey y viceversa, nocturnos, para aprovechar el tiempo. 8 viajes. 1000 km de ida, y 1000 de vuelta. 16,000 km. En total 46,000 km. Por tierra.

 Hace 25 años un viaje en autobús era eterno, era el non plus ultra de una tortura autoinfligida por necesidad por horas. Y más antes, ni baños tenían… Mente sobre materia. El autobús hacía una parada de pronto y a buscar los baños para… y a subirse de nuevo. ¿Faltó alguien? La viejita aquella… ah… ¿nos devolvemos? ¿alguien se dará cuenta? Pues el yerno se quedó callado…

 Un autobús es como estar en una caja con espejos como antenas de insecto que viaja a más de 100 km por hora de momentos por las autopistas de México. Caja de la cual no puedes salir. A la cual el conductor pone su música en los viajes largos nocturnos, ranchera y religiosa (si es que eso se pueden imaginar) a todo volumen para no dormirse. Esos son viajes de pesadilla, no pedazos. Eso y más si te toca una señora detrás de ti diciendo “Ay, Dios, ay Dios, voy a vomitar, me siento mal… ay, Dios…” pensando que nadie la escuchaba. De inmediato levantas tu asiento de su posición recargada y estás alerta por más de los doscientos kilómetros siguientes. Brrr.

 Muchos lo saben, cada tanto pasan una película en el autobús. Esa es una costumbre que no existía hasta hace unos años en el sentido de entretener a los viajantes como un servicio que nada les costaba a las líneas de autobuses.

 Recuerdo mis primeras veces, hace 9 años viajando a Guadalajara desde Monterrey. ¿Una película de Cantinflas? Sí. Ahí sí supe que era el sentirse prisionero en un autobús.

 Sin escapatoria.

 En otras más me tocó ver los primeros infomerciales de Vamos México de Marthita, y ahí sí, chútatelos. A fuerza.

 Y el tiempo pasó.

 No sé si he visto de todas las películas. En ocasiones agradecía irme en un autobús a las 6:57 AM  sin que nos pusieran película en todo el camino. Todo el mundo dormido. Me ponía a leer agradablemente.

 Porque he visto, ufff. ¿De lo peor? Tengo amnesia selectiva. Pero he estado recordando por ejemplo, El Efecto Mariposa 2. El Todopoderoso. Dobladas al español. Puaj. Terribles. Los Invasores de Cuerpos con Nicole Kidman. Una de Rob Schneider que juega beisbol con niños.Varias veces. Completas todas.

 Y por otra parte no todo es malo. Vi Casino Royale, la de Daniel Craiguna vez. La vi completa. Vi La Reina con Helen Mirren. Pero no vi el final. Vi Hero, la película china aquella ultragenial, la de los colores. Pero no vi el final. He visto películas francesas, una árabe que no recuerdo su nombre. Hace poco vi Gone Baby Gone, (Adios, Pequeña, Adios), de Ben Affleck, protagonizada por su hermano, Casey, muy buena, muy intensa. Pero no vi el final. En esa mañana de Gone Baby...  vi Mr. Brooks, la película con Kevin Costner y William Hurt, que al menos fue interesante. Pero no vi el final.

 Y todavía recuerdo la mañana que pasaron una película japonesa, acerca de un accidente de una niña que fallecía en un accidente en que un tráiler golpeaba brutalmente el automóvil donde ella viajaba. Uff, espantosa película. Se trataba del papá reviviendo el accidente una y otra vez viajando en el tiempo pudiendo impedirlo en cada ocasión y sin conseguirlo. Típica película de terror japonés.

 El único problema era que la intensidad del accidente se transmitía a la idea de que viajábamos en esa caja con ruedas a 100 kilómetros por hora… ¿y si sólo hubiera un carro con una niña por ahí a la espera y en lugar de tráiler fuera… un autobús?

 Y ya para terminar. La duración de las películas que eligen para ponernos a nosotros su amena audiencia totalmente cautiva. Para viajes que varían en el mismo trayecto una hora: de una hora y media a dos horas y media. ¿Qué criterio eligen para poner películas? Cortas o largas. Sepa. En ocasiones éstas se acaban mucho antes de llegar, en ocasiones nunca sabemos el final. Por más que las veamos varias veces. Que suerte, ¿no?  De las mejores nunca vemos el final. Y de las peores las vemos varias veces.

 Recuerdo a aquel chavo que llevaba un PSP con un episodio de los X-Files en él.

 Cómo lo envidié.

 Gracias a los dioses por los reproductores MP3. Y a que tenemos batería suficiente. Y a que llevamos libros para leer. Y cuadernos en qué escribir.

 Apenas vamos en la caseta. Faltan chorrocientos minutos para llegar… Y ésta película, ya la vi…

 

1 comentario:

Yanitzia Canetti dijo...

Una delicia, Luis. Ya pasaré más a menudo por acá.
Abrazos,
Yani