sábado, octubre 03, 2009

Historias Alternativas de una Batalla Ya Olvidada…

El detalle es este, hay algo llamado Historia Alternativa, es una parte de la ciencia ficción que se encarga de analizar las posibilidades de la historia en las que los eventos por decir batallas, guerras, tratados, y demás incidentes del pasado fueron de otra manera, cambiando el resultado del evento en otra dirección con otras consecuencias no tan previsibles que si se encadenan con otros eventos forman un panorama muy distinto al que conocemos.

Algunos dicen que no es ciencia ficción y que sólo son divertimentos poco serios de historiadores también poco serios o de plano de aficionados. De hecho ya hablé yo del tema en un blog que escribí hará tres años que tiene que ver con una historia alternativa relacionada con los aztecas y Cortés en el sentido de que no fuimos conquistados sino solicitados como aliados y de retache, directos a conquistar España y Europa, pero con nosotros los aztecas, tan sanguinarios que éramos. Y para equilibrar esta historia, pues, Inglaterra es la única que aguantaba el Juggernaut azteca. (Juggernaut es una imagen del dios hindú Krishna, y es “una fuerza irrefrenable que en su avance aplasta o destruye todo lo que se interponga en su camino” y en este caso azteca la palabra correcta sería Juggernautl, ¿no?).

Así las cosas, no tiene mucho caso explicar más del tema, pero sí contar que me encontré con un ensayo interesante en la revista Time de Lunes 2 de Noviembre de 1981, titulado Yorktown: Si los Británicos Hubieran Ganado, escrito por Gerald Clarke.

Resulta que los británicos en esa fecha pero de 1781 perdieron esa última batalla de la Revolución Americana y con ello reconocieron que finalmente perdieron las trece colonias, cosa que es trascendente porque dio paso al nacimiento de los Estados Unidos, no poca cosa. Y como decía el artículo conmemoraba el 200 aniversario de la batalla final (parece de película) de la guerra de la Revolución, o sea, otro bicentenario más, ya vemos como son esas cosas…

Tomado de Wiki para mostrar el contexto general:

“En 1781, 8.000 soldados británicos al mando del general Charles Cornwallis fueron rodeados en Virginia, el último reducto, por una flota francesa y un ejército combinado franco-estadounidense al mando de George Washington de 16.000 hombres. Tiene lugar así la batalla de Yorktown. Cornwallis se rindió, y poco después el gobierno británico propuso la paz. Murieron 156 británicos, 52 franceses y 20 independentistas, siendo los últimos en caer en la Guerra de la Independencia.

(¿No fueron muy poquitos? Que mala puntería de todos.)

“En los restantes frentes entre 1779 y 1781, España sitió Gibraltar, una vez más infructuosamente, y se iniciaron una serie de campañas en América contra distintos puntos estratégicos del golfo de México en manos británicas, en la mayor parte de los casos coronadas por el éxito (Pensacola). Por otro lado, una exitosa expedición a Menorca permitió la recuperación de la isla en febrero de 1782. El Tratado de París o Tratado de Versalles se firmó el 3 de septiembre de 1783 entre Gran Bretaña y Estados Unidos y puso término a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. El cansancio de los participantes y la evidencia de que la distribución de fuerzas, con el predominio inglés en el mar, hacía imposible un desenlace militar, condujo al cese de las hostilidades.”

Gibraltar siempre será británico, lo siento, pero así es, así será. Siempre.

Y el contexto particular de la batalla es (también tomado de Wiki):

“La Batalla tuvo lugar en Yorktown, colonia de Virginia, asediada desde hacía varias semanas. Por un lado, tenemos a 8.000 británicos al mando de lord Charles Cornwallis, y por otro, a 9.000 insurgentes americanos, voluntarios de La Fayette, al mando del coronel Armand Tuffin, marqués de la Rouerie, y George Washington, así como 5.000 hombres del cuerpo expedicionario francés del conde Jean Marie Donatien de Vimeur de Rochambeau (11.000 franceses en total).

La flota francesa sostiene el bloqueo del puerto de Yorktown, impidiendo cualquier operación de reavituallamiento británica por mar, mientras que tropas terrestres francoamericanas rodeaban la ciudad.

El ejército francoamericano asedia la ciudad tras haber tomado las fortificaciones y bastiones que debían defenderla. El general británico que mandaba las tropas sitiadas en Yorktown, lord Cornwallis, se rinde, pretendiendo encontrarse enfermo, y envía a uno de sus subordinados a remitir su espada a los vencedores.”

…Pero este artículo del Time lo pone todo al revés, que los británicos la ganaban. Y el ensayo al que me refiero lo trata como si se conmemoraba una oscura batalla de las tantas que el gran Imperio tenía y que rutinariamente ganaba alrededor de todas las épocas y todos los lugares de este nuestro mundo pequeño en el que vivimos.

El ensayo destaca varios de los hechos que están en la memoria y se conmemoran, si pongo el caso México, bueno, tendríamos que pensar que hubiera pasado si el Iturbide jamás se hubiera puesto de acuerdo con Guerrero para consumar la Independencia de México, que caramba, un día como hoy, 27 de Septiembre, pero del año 1821. Y no sólo quedarnos en eso, sino el que hubiera pasado, después. Si por cansancio los españoles, los realistas, los mexicanos y los insurgentes hubieran dicho, ya, ya, ya, lo que sigue. Son detalles que sólo pueden resolver los que están muy apegados al conocimiento de la historia y saben las variables en las que nos movemos. O más bien, en las que pudimos movernos.

De eso se trata en parte esto de la historia alternativa y tiene su lado, cuando estás haciéndole al prospectivo, o al analista situacional, o al futurista, no es que te pongas a adivinar y a colocar escenarios sin ton ni son (escenario: terrible palabra que no es correcta per se, pero que ayuda a nuestros propósitos en los que uno empieza a analizar las condiciones en las cuales puedes moverle al control del uno a diez, en cuanto peor-mejor, de entre lo imposible, posible, probable, razonable y a combinarla con otras palanquitas y así obtener decenas de esos escenarios en los que se desechan varios y nos quedamos por decir con tres o cuatro o cinco, no más), y de ahí a prepararnos para poder tener los posibles rutas de acción con los cuales podemos anticipar de donde vendrá el golpe.

Analizar estas historias alternativas nos dan esa visión de poder estudiar qué factores influyeron y qué de ellos podrían repetirse. El ser humano siempre hace lo mismo utilizando las herramientas en su contexto histórico.

Así las cosas:

En México no toda la gente está consciente de las fechas, de la historia, sólo de las fechas obvias, las que marca el calendario, las demás, si no son asuetos, poco importan, es parte de la idiosincrasia del país. Cosas de la memoria selectiva en la que el Gobierno como entidad que es la que marca lo que debe enseñarse, conmemorarse y lo que no, tiene mucho que ver.

Pero volviendo al ensayo. Este es contado desde el punto de vista de un inglés, por supuesto. Menciona que la más importante batalla de la historia de su nación es La Batalla de Yorktown en Octubre de 1781.

“La batalla en cuestión fue peleado por un lado por los británicos comandados por Charles Earl Cornwallis que derrotó a fuerzas mucho más grandes de los franceses y de los americanos rebeldes en los que se tomó prisionero a su comandante, George Washington.

“Con la captura de Washington llevado a Londres y colgado como traidor, la rebelión colapsó y nadie tuvo la estatura o el estómago para empezarla de nuevo…

Aquí hay un detalle, en México, con la captura y posterior ejecución de Hidalgo y Allende y demás, uno hubiera pensado que la Independencia ahí quedara, que la paz hubiera llegado a la colonia, pero increíblemente, ahí estuvo Morelos en el sur, que, como poéticamente se ha dicho, mantuvo la llama de la independencia contra todo pronóstico, durante varios años más. Y cuando faltó Morelos siguió Mina, y después Guerrero. Y después…

“Ese viejo bribón, Benjamín Franklin, quien persuadió al rey Luis XVI para poner a su tesoro en bancarrota en la causa rebelde, se quedó en Paris, para perseguir jovencitas y volar cometas durante tormentas eléctricas.

“Thomas Jefferson, el más grande de los propagandistas de la época también se refugió en Europa, con su amante negra y continuó sus fechorías por otros 43 años.

Sé que pudiera ser difícil un poco entender el contexto de este ensayo, pero créanme, Jefferson es un super héroe. Un personaje histórico que ya hubiéramos querido muchos en este planeta. Y sí, se cuenta que tuvo su amante negra y que la familia blanca de Jefferson, ya lleva varios años reuniéndose con la familia negra de él, todos unidos por su tatara-tatara-abuelo. Y eso no lo disminuye como gran héroe.

“Una vez que los líderes de la rebelión fueron ejecutados o dispersos, el gobierno británico admitió sus errores previos –tácitamente, por supuesto- y buscó reparar los viejos errores. El rey Jorge III, que se había quejado de que se volvería loco si sus colonias americanas se perdieran...

(En la vida real, la película de George III, The Madness of the King George, Las Locuras del Rey Jorge, así fue tal cual, sus locuras están muy claramente descritas. No es poca cosa perder unas trece colonias así como así. No ocurre todos los días. Démonos cuenta, eran las mejores colonias de América entera, las que prometían los mejores recursos, sin tantos indios que mat… asimilar. ¿Canadá? Mmm, Canadá era, es eso, Canadá.)

…reganó sus espíritus y ánimos, y probó ser un monarca bondadoso. No más de un tercio de los colonos habían apoyado la insurrección y en cualquier situación, seis años de riego de sangre y de privaciones fueron rápidamente olvidados en la era de buen sentimiento que siguió a la guerra.

Eso es lo bueno en este caso. Alguien que no guarde rencor. Por algo este rey se volvió loco. Tampoco eso sucede muy seguido.

“Las colonias fueron colocadas bajo un gobierno unificado por primera vez, y una nueva capital fue establecida en el río este de Manhattan, en los campos fértiles de Brooklyn. Algunos la querían poner la nueva capital muy al sur, en los bancos del Potomac, pero cabezas más sabias decidieron que nunca prosperaría en esos lugares calientes y llenos de niebla. Seguramente asentado en Brooklyn, el nuevo gobierno lentamente evolucionaría en una democracia parlamentaria tal y como la conocemos el día de hoy, con la independencia plena llegando sólo hasta el año de 1843.

“Antes de que eso ocurriera, sin embargo, los británicos realizaron en 1833 algo magnificente: ellos abolieron la esclavitud, aquí, como en todas partes de su imperio.

“Gente de cabeza caliente en el sur, los cuales dependían de esa terrible institución, amenazó con una segunda insurrección, pero el peso combinado de las provincias del norte y el ejército británico y su flota fueron suficientes para congelar esa indignación sobrecalentada.

Aquí comienza lo interesante:

“No todo lo que hicieron los victoriosos británicos fue tan sabio, y si ellos no hubieran sido tan miopes en algunas maneras, América sería un país más grande de lo que es. No queriendo ofender a los indios, o interferir con su lucrativo comercio de pieles, Londres continuó prohibiendo asentamientos al occidente de los Montes Apalaches. El Acta de la Barrera de los Apalaches fue tan frecuentemente ignorada, pero sin embargo desaceleró el desarrollo del Lejano Oeste, la vasta área entre los Apalaches y el río Mississippi. Solo hasta en este siglo tenemos Illinois, Michigan y Wisconsin, por ejemplo, que tuvieron poblaciones lo suficientemente grandes para calificar para provincias; hasta 1908 tuvieron gobernadores de territorios nombrados por la oficina del Primer Ministro en la Avenida Flatbush, que, como todos saben, es la principal avenida de Brooklyn, enfrente de la isla de Manhattan, capital de América Británica.

Se dice que los británicos son tan decentes, (okey, en el contexto general no cínico de lo que es decencia, estoy leyendo ahora mismo un libro llamado Secretos: una Memoria de Vietnam y de los Documentos del Pentágono, escrito por Daniel Ellsberg, que habla de lo "decente” que puede ser un gobierno con sus gobernados, en este caso el gobierno norteamericano con su pueblo en los años de la década de los sesentas (y cincuentas y setentas), pero hablaremos de ello en su momento), entonces, los británicos son (o eran, que sé yo) tan decentes, lo que se dice decentes, relativamente claro, que si en la India, los gobernantes hubieran sido franceses, españoles o mexicanos, el llamado Problema Gandhi solo hubiera durado dos días en la primera vez que lo metieron a la cárcel, y no se hubiera sabido ya nada más del señor, y por consiguiente hubiera sido inimaginable que la Joya de la Corona o sea la India, jamás sería entregada a él y a su gente en 1947. Y de hecho poco después fue alguien de su gente quien lo mató.

“Otra desafortunada consecuencia de la Acta de la Barrera fue animar a los franceses en tratar de empujar su frontera al este del Mississippi. El emperador Napoleón había sido tentado para vender todas las posesiones del Nuevo Mundo, por menos de 3 millones de libras, pero Jefferson, ese consumado revoltoso, lo convenció de guardar sus 828,000 millas cuadradas para poblarlos ellos con los labriegos sin tierra de Francia y del sur de Europa. Si no hubiera sido por Jefferson, América, nuestra América Británica, podría haberse extendido del Atlántico a las Rocallosas. Hubiera sido tan grande como México, la cual heredó de España no sólo el sudoeste sino casi todo el oeste de la divisoria continental.

¿Qué es la divisoria continental? Tiene que ver con la línea imaginaria que marca las sierras principales del continente americano y con el sistema natural de irrigación de los ríos, si quieren saber más del tema, consúltenlo en Wikipedia, pero el detalle es que en México we don´t give a damn about it, así que sólo queda como asunto a detallar que al anglosajón sí le es importante y ponen placas conmemorativas y todo, quizá sea como nosotros pensamos acerca del Trópico de Cáncer, que en las carreteras sí le ponemos una placa distintiva, al menos me tocó ver una de ellas en la carretera que va de Ciudad Victoria a Mante, quizá sugerida por algún apasionado anónimo a la geografía, supongo, mmm, habría que averiguarlo…

Y la justificación de ésta adaptación de ensayo es por ese reconocimiento de México como todavía poseedor de esa masa impresionante de territorio de eso que todos reconocemos como letanía escolar: Texas, Nuevo México, Arizona, California, Nevada, Colorado, parte de Utah y parte de Oregon. En resumen, un territori-al-al-al-al-al, gigantesco de recursos de extensiones de praderas, desiertos, cañones, costas, montañas, valles, Disneylandia, San Francisco, Silicon Valley, Hollywood, Los Álamos, El Álamo, Houston, Dallas y McAllen.

Aquí es donde entra el opio de imaginarnos la conjugación de los verbos correspondientes, el que sería, lo que pudo ser, lo que hubiera sido, lo que no se dio, etcétera. Sí, es un opio. Te ciega de momento. Nubla el pensamiento. Quieres que ese mejor escenario posible sea el que te esté sucediendo, y tratas de asir en el vacío que ese haya sido; peor, que ese esté siendo.

Pero la idea de mostrarlo así aquí es natural para el que juega con estas cosas e irremediablemente te va llevando a pensar en cómo se originan, en meditar como un pequeño incidente conduce a un final de batalla diferente, a un final de guerra distinto. En cómo están flotando a nuestro alrededor millares de puntos pequeños de decisión, de inflexión, que pueden cambiar destinos de personas o países.

No estoy seguro si la batalla de Yorktown haya sido tan importante en ese sentido, si los colonos americanos ya la tenían ganada de antemano, si la guerra de las colonias americanas ya era un caso perdido para Inglaterra, si ya estaba el todo o nada, si la derrota fue la gota que derramó el vaso. Si ya todos estaban cansados. Si el concepto estratégico de trece colonias perdidas ya estaba en la mente de los ingleses (hubo un intento de reconquista de parte de ellos en 1812 que fracasó y que se arregló todo en un tratado en Europa que regresó las fronteras y capturas y conquistas a como estaban antes y que selló la alianza y amistad entre Estados Unidos e Inglaterra desde entonces por los tiempos por venir incluso hasta ahora, Siglo XXI) Pero de que fue un punto de inflexión a partir del cual sucedieron cosas, lo fue.

“Sólo el conde de Liverpool, que era por entonces el Primer Ministro Británico, puede ser responsabilizado por el fracaso de comprar Florida y las tierras a lo largo de la Costa del Golfo, a las cuales los españoles, tan dificultosos como siempre, pusieron el precio de un millón de libras en 1819. Si Lord Liverpool no hubiera sido tan tonto y ceremonioso esa península favorecida por el sol sería ahora una provincia americana temerosa de Dios y respetuosa de las leyes, en vez de ser una mediocre dictadura que sólo exporta drogas, enfermedades y depravación.

De entre todos los escenarios posibles de una Florida independiente, ¿no se les pudo ocurrir algo más sano? ¿Sólo ellos los entonces White Anglosaxons Protestants pueden traer paz, tranquilidad y seguridad a un país? ¿No estarán ellos, ellos como analistas WASP por excelencia o yo mismo, como lector habitante de país extercermundista-pero-globalizado-to-be, cerrados a otras posibilidades? ¿No se les ocurrió que el país independiente de Florida pudo traer las mismas virtudes republicanas (en el sentido de república) con mínima corrupción y mínima tolerancia a la falta de respeto por las leyes…? Se vale cuestionar…

“Bien, de acuerdo, de vuelta al Mississippi, donde los franceses y los británicos emplazaron una guerra constante a lo largo de las orillas del río. De hecho en la batalla final de la Guerra del Mississippi tomó lugar tan tarde como en el año de 1865. Sólo entonces en la batalla de Prairie du Chien, ciudad al sureste de Wisconsin, donde los ejércitos combinados americanos y británicos bajo el mando del General Sir Ulises S. Grant, persuadieron a los franceses y a sus aliados indios que se quedaran de su lado del río.

Hábilmente, el escritor Gerald Clarke, evoca los estruendos de combate que hubo casualmente en las épocas de la Guerra Civil Americana de 1861 a 1865. Y curiosamente le da a los indios una gran zona en donde se quedaron a salvo. Ya lo dije, los ingleses son todos unos caballeros.

“Después de eso, Paris pareció perder interés en su tercio del continente de Norte América, y con la bendición francesa, la nueva nación independiente de Louisiana alzó su bandera en Julio 14, día de la Bastilla, de 1870. Aquellos días de disputa han sido olvidados y ahora América y Louisiana son vecinos amigables. Nuestra población es de 75 millones de habitantes, de acuerdo al censo de 1980, sólo 7 millones menos de los que habitan Louisiana y su protectorado indio, Amerinda. Nuestro producto Nacional Bruto es sin embargo, considerablemente mayor, 439 mil millones de libras, comparado contra su combinado de 369 mil millones de libras.

Para esto la Lousiana sí medía todo eso. Y sí, los franceses pecaron de tímidos, o quizá estaban demasiado metidos en lo suyo, con sus guerras napoleónicas incendiando por toda Europa, como para preocuparse de sus colonias americanas, a las que estas tampoco el clima les ayudaba mucho, Nueva Orleans estaba (está) cerca de pantanos, marismas y ciénagas, además de la misma desembocadura del Mississippi en el golfo de México. No un lugar muy atractivo para colonizar. Y ni hablar de huracanes, ¿verdad?

“Ambos hemos sido leales a los países que nos nutrieron y nos protegieron de la rebelión y de otras locuras. Ciertamente América, como Nueva Zelandia, es frecuentemente acusada de ser más británica de lo que es Gran Bretaña, mientras Louisiana, como Quebec, tenazmente desea regresar a una anterior y en muchas maneras Francia más agradable. Ningún ingles podría mostrar más emoción sobre un juego de cricket que el americano promedio amante de los deportes, y el comienzo de la Serie Mundial de Cricket la semana pasada fue un ritual nacional para muchos americanos. Louisiana, a su vez, ha retenido ese descuido aparente, ese encanto algo curioso que asociamos con todas las cosas francesas: una buena comida, una buena conversación y un agradable menosprecio por las convencionales morales. También retuvo algunos desafortunados recuerdos de su herencia de frontera salvaje. A diferencia de América donde las pistolas fueron hechas ilegales, Louisiana permite a un niño de diez años, tener un revolver, nadie está seguro en sus calles.

“Ambos de nosotros hemos mostrado nuestra lealtad a Europa en maneras materiales tambien, y cuando Alemania amenazó a Bretaña y Francia con guerra en Agosto de 1914, tanto las capitales de Brooklyn y St. Louis en conjunto fueron corriendo a brindar apoyo a sus madres patrias respectivas. Esa muestra de fuerza fue suficiente para persuadir al Kaiser Guillermo II para que se retirara, y Europa, como ustedes saben, ha seguido en paz desde entonces.

Una vez más, aquí empieza lo interesante:

“Lo mismo no puede ser dicho de Asia, por supuesto, donde el conflicto intermitente entre dos grandes imperios autocráticos, Japón y Rusia, ponen en peligro al mundo entero. Después de que rompió su aislamiento autoimpuesto en el siglo XIX, Japón probó ser casi invencible. Sin ningún país en el área lo suficientemente fuerte para hacerle frente en su camino, Tokio ganó su presente dominio sobre el Pacífico, invadiendo las islas hawaianas en 1910 y forzando a un México débil a ceder las Islas Catalina enfrente de la costa del sur de California, en 1913.

Primero la pregunta, ¿porqué un México débil? ¿Porque estábamos en una revolución? ¿Madero hubiera actuado débil aún frente a una amenaza exterior del tamaño de un Japón avasallante? ¿Cómo hubieran actuado nuestros revolucionarios caudillos, frente a una amenaza exterior? ¿Los hubiera unificado contra el masiosare el extraño enemigo?

Para esto las Islas Catalina, lo leí en algún lugar, en la historia real, no fueron como se dice, negociadas, como para ser trasladadas al dominio de los Estados Unidos a partir del 2 de Febrero de 1848, cuando fue suscrito el Tratado de Guadalupe-Hidalgo en la ciudad de México a resultas de la Guerra Mexico-Americana de 1846-1847. Esas islas Catalina fueron entonces invadidas sin permiso de nadie, a partir de esas fechas por nuestros grandes amigos, los norteamericanos.

Punto interesante siempre para recordar, y sólo para agregar un poquitín de drama a la historia alternativa, el día 10 de febrero de 1848, según unos, o el 24 de enero de 1848, según otros y por tanto todavía dentro de legítimo territorio mexicano, encontraron pepitas de oro no muy lejos de San Francisco unos obreros que construían un molino en Coloma. De ahí se corrió la voz y se desató la gran fiebre de oro que dio origen a los 49ers, a los que viajaban a California en aquél año de 1849 (el equipo de futbol americano llamado así llegaría cien años después).

Pero el asunto es qué hubiera pasado si hubieran sido mexicanos los que descubrieran el oro en territorio mexicano… uno se pregunta… si otra historia nos cantaría…

“Santa Catalina es ahora el Hong Kong japonés, un centro de actividad industrial cuyo aire contaminado lleno de smog ensucia los cielos de otra manera claros del Los Angeles tranquilo y siestero. Derrotada por Japón en la batalla del estrecho de Tsushima en 1905, Rusia fue forzada a rendir su América Rusa algunas veces conocida por Alaska. Ahora, bajo su agresivo nuevo Zar, Nicolas VII, parece determinada a reganar el territorio conquistado y a empujar al mundo en lo que podría bien ser la primera guerra mundial.

Así las cosas, México, el débil México, (¿siempre sería débil? ¿Eso es hablar de sucesos que son estimulados por un carácter nacional o colectivo o más bien son dependiente de otros sucesos, disparadores por decirles así, dignos de análisis de historia alternativa ellos mismos?), repito, el “débil” México tiene delante de sí al Hong Kong japonés. ¿Habría lugar para Tratados de Libre Comercio? ¿Habría situaciones de migraciones descomunales año tras año, hacia esa isla? ¿Hacia Alaska? ¿Hacia Amerinda, Louisiana? ¿La situación económica de México siempre estaría sujeta a vaivenes? ¿Estudiaríamos francés en nuestras aulas? ¿O Japonés?¿Habría un contexto de Guerra Fría mundial que haya podido mantener el interés extranjero al reconocer a un Partido en México por tantos años y que haya logrado mantener el poder monolítico y el control corporativo sobre su gente tantos años?

“¿Que tiene que ver todo esto con la batalla de Yorktown?, preguntarás, ¿Quién puede saberlo de seguro? Todo lo que puedo decirte por seguro es que si el general Washington hubiera ganado aquella ocasión a Cornwallis, los pasados 200 años hubieran sido muy diferentes.

Oh, sí.

“Lo cual me trae a la siguiente tarea para la siguiente semana. Escriban en cuatro cuartillas, o 1,200 palaras, una historia de unos Estados Unidos independientes. Usen su imaginación, y sean guiados por una sola regla. Nada es inevitable.

Así termina el ensayo de Gerald Clarke. Bastante interesante. Estimulante, divertido, inútil, complaciente, arrogante, precipitado, irreflexivo, genial.

Para esto, este anuncio del año pasado, molestó a mucha, mucha gente. Las historias alternativas puede que no sean agradables a muchas personas.

Aún después de 162 años de los hechos, la gente es sensible.

Ah, la memoria colectiva, me encanta.

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