domingo, octubre 23, 2011

De Steve Jobs, consumismo, obsolescencia etc Parte I



La idea es ésta: No somos gadgets ni vivimos por ellos o para ellos, aunque la presión de grupo esté empujando hacia ese sentido.

En estos últimos años, lustros, décadas, nos hemos visto envueltos en el progreso con el tema de hacernos la vida mejor.

Esto se ve por todos lados, desde mejoras de seguridad en los carros, nuevas tecnologías para ver televisión, satélite, cable, sistemas de distribución a través de antenas más pequeñas, teléfonos celulares, computadoras, electrodomésticos más efectivos, medicinas que resuelven ciertas necesidades y mil cosas más.

El punto aquí es que no es malo el beneficio de la humanidad, pero, ¿a qué costo? Y ellos, los que nos dan esos beneficios, ¿realmente lo hacen porque les interesamos como seres a beneficiar, o les interesamos exclusivamente como seres que les entregaremos parte de nuestro dinero?

De ellos obtenemos esos productos tan llenadores en nuestra vida. Y ellos obtienen…  nuestro dinero. Al parecer el intercambio es justo.

Y aún así…

Como todos en este planeta, sabemos que se acaba de morir Steve Jobs. No seré yo quien empiece a desacralizarlo, aunque al principio sí, parece que todos lo quieren hacer santo. No, no creo que lo sea.

Me parece que aquí hay un fenómeno de imitación masiva. Puede ser que haya una cantidad gigantesca de usuarios de Ipod, de Iphone, de Ipad, de Iwhatever. Y sí, creo que él, Jobs, fue un gran tecnólogo además de un gran usuario de tecnología, una persona que sabía lo que el usuario no quería y más aún, lo que el usuario no sabía que quería.

No hay más.


No poca cosa. En 1997 empujó a su moribunda compañía, Apple, a buscar nuevos nichos más allá de la tradicional computadora personal, y los encontró. Tanto en el terreno de entretenimiento de lleno, como en el de las comunicaciones persona a persona. Nadie se imaginó, nadie, que Jobs empujó a Apple hacia esos espacios vacíos, casi casi, ambos dentro de los proverbiales Océanos Azules (de la Blue Ocean Theory), de los que habla la teoría en las que se apoya la idea de que si los mercados están llenos de competencia, el Océano es Rojo por tanta sangre de luchas, peleas, canibalizaciones, entonces la idea es que te salgas de esos mercados y crees el tuyo nuevo o… que intentes cambiar las reglas de esos mercados actuales y de ese modo, crees uno nuevo.

Así lo hizo Apple y lo hizo muy bien, ahora sin pasos en falso, como los que había dado 15 años atrás con la Apple III o con la Lisa, máquinas totalmente fuera de fase en lo que a mercado se refiere. (Y acabo de leer el artículo de que una virtud, ok, otra más, es que él, Steve Jobs, supo aprender de sus errores y lo hizo más receptivo hacia las necesidades de los usuarios, ganancia para todos).


Repito, lo hizo muy bien. Y convirtió a Apple en la compañía más valiosa de todos los mercados ahora mismo. Del mundo. Del Mundo.

 (No sabemos cuánto durará en ese lugar, otras lo han sido y han sido desbancadas y otras más hasta han desaparecido y así será por siempre, sic transit gloria mundi, “así pasa la gloria del mundo” o “la gloria del mundo es pasajera”).

¿Por qué? Porque cuenta con millones de usuarios en todo el mundo en esos ambientes que mencioné, sólo por eso.
Jobs pensó diferente, tal como sugirió el mensaje de Apple en aquellos comerciales en los que aparecían personajes tales como Gandhi, Einstein, Hitchcock, Amelia Earhart, Cassius Clay-Mohamed Ali y varios más. Él mismo pudo aparecer en esos comerciales.

Pero insisto, no fue un santo, ni mucho menos. Habría que ver lo que pensaba de muchos temas más allá de lo que es tecnología en sí.

Y la idea es ésta, un personaje tan emblemático como Jobs, tan llorado por todos, tanto que me sorprende, que mucho pienso como dije arriba: que fue como una epidemia social de dolor, más que un dolor particular por él, como si todo mundo considerara correcto llorar por él.


No que nos mantenga indiferentes, claro, fue como saber en nuestras vidas de la muerte de Henry Ford, o de la de Thomas Alva Edison, o de alguien así. Y quizá la clave también es que hoy en día no hay muchas más personas o personajes a los cuales aferrarse o referirse, todo mundo sabe el nombre de Bill Gates, o el de Carlos Slim, pero dudo que sepan el nombre de los fundadores de Google, por mencionar a alguien.


(Habría que pensar a quién le debemos más, si a Gates, a Slim o a los señores de Google, Sergey Brin y Larry Page.) (Bueno, siempre le debemos tanto a Slim).

En fin, todo depende del magnetismo, de la mística que proyectas, y del carisma que posees, que pastorees un gran grupo de ingenieros, esto último es importantísimo, básico, ese gran grupo de ingenieros a quienes se les exige cada vez más que integren sus productos de modos tan naturales en la vida normal que la gente no pueda imaginarse ya nunca qué era vivir antes sin ellos.

Como digo, eso no es poca cosa.


Y bien todo esto, lo de  los productos ideados para que la vida sea mejor, más sencilla, más intensa o más interesante, y no, no sé si esto sea la parte básica del plan de ser y existir de ellos.
Seamos fríos y pensemos, ¿cuál es la razón de existir de Apple?

No nos engañemos, no es la felicidad de la humanidad, ni que haya menos pobres, ni detener el calentamiento global.

No, la razón de existir de Apple es el enriquecimiento de los accionistas de Apple. No, eso no es malo, es lo más justo del mundo que una persona que le mete dinero y que acepta un riesgo gane algo a cambio.
(La gente nunca piensa mucho en eso: el riesgo, pero es la base del capitalismo en sí, el poco o mucho que está metido en el concepto negocio.

Antes de que muriera Jobs, hace un mes, grabé un video en mi canal en el que hablaba básicamente de 8 cosas que ustedes no sabían de  Steve Jobs. Lo basé en un artículo de una revista de Internet que había salido por ahí no por otra cosa sino porque Jobs se acababa de retirar de la presidencia de Apple.
Ahí hablaba de una cuestión, de que Jobs no creía en beneficencia. Y sus razones tendría, pero no lo hacía, punto.


No es que eso te disminuya como ser humano, creo, en principio, pero hace un poco menos sostenible la idea de que Apple busca el beneficio de la humanidad, y puede que yo sea algo simplista o me pierda de sutilezas, no sería la primera vez.

Por otro lado, el señor Gates será todo lo cuadrado y conservador que se quiera, pero él ya prometió que regalará toda la mitad de su fortuna a causas de filantropía.

¿Que Gates tiene más dinero del que tenía Jobs? Bueno, eso me recuerda cierta historia bíblica que dice que… etc. Sí, la de la pobre que entregaba todos sus ahorros al templo, etc.

En fín.


Ni a la gente viva se le quitan sus méritos. A la gente muerta tampoco.

Finalmente todos somos humanos. Finalmente no todos trascienden.

El señor Jobs trascendió y vaya que lo hizo.

Seguiremos tocando este tema en la próxima entrega.


HASTA AQUÍ LA PRIMERA PARTE


1 comentario:

OR² dijo...

Sí mi estimado Luis, yo tampoco pienso q Jobs sea santo, ni lloré su muerte en particular, ps si quiera dejó de sufrir. Me ha gustado mucho tu artículo, me parece que es mucho más objetivo que la mayoría de lo que he leído ultimamente.
Como siempre un placer leerte!