sábado, junio 30, 2012

Para que veas que onda con tu próximo accidente




Acabo de ver una tabla en donde se ven las cifras tomadas del INEGI y del ITDP (Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo) actualizadas hasta el año 2010 en la que se observa una relación de costos por accidentes automovilísticos en entidades seleccionadas.
De estas tablas se puede sacar información, pero uno no es estadístico o ingeniero en transporte o en diseño urbano o especialista de esos que propusieron o que felizmente gastaron en el SINTRAM (120 millones de los de 1999)  para que sólo dijeran en ciertas épocas sus pantallas electrónicas: “MANEJE CON PRECAUCION CUANDO ESTÉ LLOVIENDO” o algo así (y para que fueran rebasados y no actualizados y los semáforos sigan siendo operados manualmente).
Por otra parte fue Mark Twain quien dijo una vez que hay tres tipos de falsedades: “las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas”. Y esta tabla de conteo de accidentes es eso, una estadística.
Pero vamos más allá, según una definición ampliamente aceptada, la estadística es
“una ciencia formal que estudia la recolección, análisis e interpretación de datos, ya sea para ayudar en la toma de decisiones o para explicar condiciones regulares o irregulares de algún fenómeno o estudio aplicado…  Sin embargo, estadística es más que eso, en otras palabras es el vehículo que permite llevar a cabo el proceso relacionado con la investigación científica…”
Wikipedia dixit.
En realidad esta tabla de la relación de costos son sólo columnas que hablan de lo mismo para cada estado.
Sé que mis procesos de inferencia pueden ser abismales o poco imaginativos o demasiado imaginativos o aventurados o hasta mal encuadrados, pero mal intencionados, no, para nada.
Para que no haya dudas asumamos lo básico:
Que hay 5 columnas a nuestra atención, que tienen los siguientes rubros, a saber:
  1. Estado,
  2. número de accidentes,
  3. muertos,
  4. heridos
  5. y un concepto que se me hizo medio difuso llamado “Costo total (en miles de millones de pesos)” y que me pareció fuera de proporción cuando lo dividimos entre el número de accidentes.
Y hay 6 estados en la muestra, a saber:
  1. Nuevo León,
  2. Jalisco,
  3. Chihuahua,
  4. Estado de México,
  5. Baja California,
  6. Distrito Federal.
Entonces, por favor lean bien las cantidades en la tabla, yo la metí a un “excelazo” e hice unas divisiones por aquí y por allá para saber lo siguiente:
Sabiendo que la tabla refleja un año (el 2010),  me permití obtener los siguientes datos más de los anteriores datos, a saber:
  1. La cantidad de accidentes por día en cada entidad.
  2. La cantidad de muertos por día en cada entidad debido a los accidentes.
  3. El número de muertos por día, que aunque esté fraccionado, me da una idea de cuantos días pasan en promedio para que se dé un muerto (“.5” me da un muerto cada dos días, por decir).
  4. El número de muertos por accidente, igual, me da una fracción (“.15”, me daría un muerto cada 6 o 7 heridos).
  5. El número de accidentes por cada muerto, es decir cuántos accidentes se tienen que dar para que haya un difunto.
  6. Similar el caso de los heridos, heridos por día y heridos por accidente.
  7. Luego, heridos contra muertos, es decir, cuántos muertos hay por número de heridos, pudiendo suponer que los accidentes no fueron tan duros como para matar a los que iban en el coche.
En fin, lo que sigue es lo que salió de un análisis somero que CUALQUIER PERSONA PUEDE HACER con la tablita incluida en la figura.
  1. En número de accidentes por año Nueve León tiene tres veces más que el Estado de México y cinco veces más que el D.F.
  2. Jalisco tiene el doble en accidentes vehiculares que el Estado de México, pero considerando el número de muertos el Estado de México es tres veces más mortal.
  3. En el D.F. es cuatro veces más probable que en Jalisco que quedes herido en un accidente.
  4. En el Estado de México es más probable que choques y mueras.
  5. En Nuevo León es más probable que choques, punto. Cinco veces más accidentes que el D.F. con la mitad de población, diez veces más accidentes, en proporción. (Es el dato más impactante de todos, creo).
  6. Pero eso sí, si te toca chocar en el D.F. tienes más oportunidad, seis veces más, de morirte que en Monterrey.
  7. Finalmente en el Estado de México hay 5 muertos por cada uno de Nuevo León, con la tercera parte de los accidentes.
Conclusiones superficiales:
  1. Chocar en el Estado de México es de lo más mortal:
  2. En Nuevo León hay un muerto por cada 260 accidentes.
  3. En el Estado de México hay un muerto por cada 16.
  4. Se muere menos gente por accidente en Monterrey.
  5. En el Estado de México hay 6 heridos por cada muerto, contra los 58 heridos por cada muerto en Nuevo León; quizá porque los accidentes son de más impacto, o quizá porque se hace menos uso de cinturón de seguridad, o se viaja a más velocidad de lo permitido.
  6. Chocan más en Nuevo León: a diario hay un promedio de 207 accidentes, ¿más negocio para las aseguradoras y las clínicas?
  7. Los hospitales atienden más gente en Nuevo León, lo doble que en Jalisco, con las dos terceras partes de población.
  8. En Nuevo León hay 58 heridos por cada muerto, quizá porque son más choques “de alcance”, menos velocidad, más saturación de autos en las calles. (En diez años el “parque vehicular”, cómo le llaman, ha crecido en Nuevo León en un 70% sin que el número de calles haya crecido en la misma proporción.)
Faltan factores como cantidad de autos por persona, por población, horas de accidente, factores climatológicos, tipo de pavimento, tipo de tránsito, tipo de calles.
Pero estas cifras no llamarán la atención de nadie, ni se hará nada y la gente seguirá muriendo y chocando en las mismas proporciones o similares, las agencias de seguros tampoco tendrán una visión global de nada de esto como para exigir algo a las autoridades correspondientes, ni los municipios verán qué pueden hacer antes de que las calles de las ciudades colapsen como es muy posible que suceda en la ciudad de Monterrey y en la de México, con la cantidad de autos que siguen entrando a su torrente vial cada año.
Sólo nos queda la idea de que hay que cuidarse, que no hay de otra, y seguir manejando todos a la defensiva, hasta que, como bien dice Woody Allen, no quedará más que sacar el carro a la calle sólo para retroceder unos centímetros.
Y con todo, sé de personas que después de que uno les muestre esta tabla, sólo dirán:
“pos sí, lo que pasa es que hay muchos choques, primo…”. 

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