miércoles, junio 19, 2013

La cultura de la obsolescencia planeada por todos tan temida.



La cultura de la obsolescencia planeada por todos tan temida. 

Ya me estoy acostumbrando a que me quede con cajas de cassettes sin atreverme a tirar, a cajas de videocassettes que no puedo deshacerme de ellos y con una pequeña caja de diskettes que me acabo de encontrar. Pasan los días y descubro que esta lap con ya sus años ya acuestas, no tiene unidad de diskette, y al darme cuenta, como shock de consciencia a la yugular, ¿qué guardé en el último diskette que tuve? Y no, no lo extrañé, aquí estoy tan tranquilo y sobreviviendo.

Detengámonos por un momento en el caso del cassette. Las antiguas máquinas portátiles grabadoras que traían un micrófono que tu papá conseguía y en donde se ponía a grabar tu voz y la de tus hermanos. 

La cual también fue la primera grabadora con la que grababas canciones del radio, ¿acaso las que nunca pensaste escuchar después?  Y luego hasta hubo las que ya tenían radio integrado: fue una pequeña epifanía ver que podías grabar canciones, al locutor y hasta los comerciales, ¡desde el mismo radio!

O recuerda la grabadora en la que tuviste que hacer un trabajo de examen final de escuela. Por aquello de la música a ser incluida para hacer un trabajo con transparencias que te costaron una lana el revelado, el famoso Kodachrome. ¡Pensar que cualquier hijo de vecino te arma hoy en 15 mins y gratis lo que a nosotros nos costaba un buen dinero y como dos días de trabajo!

Recuerdo que la grabadora hacía un sonidito especial al empezar a grabar y un sonido tosco, abrupto al dejar de hacerlo. Recuerdos especiales.

Y lo más raro, luego escuchábamos nuestra voz y se oía espantoso, era la primera vez que parecía que nos desdoblábamos y nos podíamos ver tal como éramos, más como una especie de experiencia extrasensorial, ¿esa era nuestra voz de verdad? Se oía raro, extraño, alien. 

El comienzo de nuestra desplome total de la poca autoestima restante. 

Pero también sobrevivimos a eso, como sobreviviremos cuando todo esté en la Nube, como sobreviviremos cuando olvidemos el password que sirve para accesar nuestros recuerdos que ahora serán transformados en gigas de bits y bytes resguardados en discos duros de teras y teras y serán administrados en cientos de servidores que descansaran en oscuros pasillos fríos que parecerán cámaras mortuorias del mismo futuro conectados sin ton ni son aparente por fibras ópticas del infierno.

Y pienso en mi mamá, que me dice todo el tiempo: "A mí traéme las fotos que pueda ver y hojear una y otra vez en los albumes para luego enseñarselos a las vecinas, tú llevate tu máquinita, a mi traéme las fotos". 

Y así lo hice, así lo he hecho, y así lo haré, mamá...

Delicioso café, delicioso té... delicioso día...

No hay comentarios.: