jueves, junio 20, 2013

Pensar acerca de la fotografía.



Pensar acerca de la fotografía.
Ayer hablé de la grabadora, de las fotografías guardadas y del temor acerca de si un día ya no las tocaremos y peor, si un día estarán guardadas no sabemos donde. Fotografías que nunca serán tocadas. Vistas sí, pero nunca tocadas. Si esto es el cielo o el infierno o el purgatorio cada quien lo sabrá a su debido tiempo.

Ahora es la fotografía en sí la que me llama la atención, la que captó/tomó/robó de la vida misma un instante, una ventana y que por magia técnica está registrada, grabada en un cuadro de centímetros por centímetros, y que de algún modo sigue ahí en nuestra mente, en algún cajón emocional de nuestro ropero mental.

Y son fotos que para nadie más tienen sentido, que serán para los demás sólo otra imagen entre otras más, pero para nosotros, la vida nuestra, la que le da sentido, la que le da significado, la que la completa de extraña forma.

Es la tierra prometida que abandonamos y a la que queremos volver a llegar, tiempo del que no tenemos mucho, y que al querer que regrese sólo queremos llegar de nuevo a asir, mirar, atestiguar, a que nos roce, sólo eso, a sólo un roce, a esa sensación de seguridad, de control, de que el destino era sencillo, de que el cielo no guardaba tormentas, de que el bosque no tenía sombras, de que siempre habría salud.De que siempre estaríamos todos.

Promesas endebles. Promesas sin sustento. Promesas que son llevadas cuales palabras, en el viento.

Y lo que ocurrió cuando la foto se fue y nunca volvió. Cuando la foto se la llevaron. El cuadro vacío en el viejo álbum que en silencio nos reclama su ausencia. Cuando la foto, una que nunca supimos, aparece de la nada, producto del destino y se nos presenta ante nosotros descubriendo maravillas. La visión se nos quiere salir del cerebro y tratamos de interpretar lo que está ante nuestros ojos y episodios viejos de nuestra vida adquieren nuevo olor y textura, tiempo y espacio, momento y distancia. 

Y una nueva verdad aparece...

Y la fotografía querrá ser tocada y guardada y llorada. La fotografía, esa impresión vieja, será recuerdo vivo.

Y será mía por siempre. Y con suerte los hijos de uno la querrán. Y entonces será suya por siempre.

Y cuando pasen las décadas de ese siempre, la imagen ya desvaída, arrugas en las orillas, quizá con manchas misteriosas, seguirá cobrando vida cada vez que sea tocada, y seguirá siendo mirada con respeto, con alegría y pensando, tal vez, sólo tal vez, que armonía y tranquilidad y paz se trasminan todavía, de esos viajes reales en el tiempo, estampas temporales capturadas con técnica e ingenuidad, guardadas con reverencia, admiradas siempre con amor.

Ya es jueves 20 de Junio y pasada media noche será el solsticio de Verano. Adiós a la primavera 2013. Pasen excelente día, rico café... delicioso té...

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