miércoles, julio 31, 2013

De la Vida de las Life en Español

Raquél

Muchas veces me he preguntado qué hago con tantas revistas, y lo que pasa es que en los 28 años desde que conseguí el grueso de estas revistas Life Life en Español, jamás he, primero que nada, saber qué tantas son, jamás las he contado... es decir, siempre digo que tengo como 100 y 50, o de pronto digo, son como 110 y 80, pero no sé el número exacto.

Así que me di a la tarea de hacerlo, de una vez por todas. Luego me responderé qué hago con esas tantas...

Cierto Presidente
Ricardo Rodriguez, piloto
La Revista Life en Español, quincenal, apareció en 1953 siguiendo los pasos de su revista madre, no hermana, revista madre, Life, semanal, que se publicaba en Nueva York desde 1936. Era la revista Life la que traía al planeta y sus gentes y hechos y ruminiscencias (y reminiscencias, claro) a la gente, a su misma casa, esto fue antes que saliera la TV, y después. Desapareció con la década. 15 de Diciembre de 1969 fue su último número. Su revista madre aguantó 3 años más, terminó en diciembre de 1972. Luego reapareció en 1978, mensual y llegó creo hasta el 2000. Luego fue como un suplemento dominical para periódicos y ya, también terminó.

La revista Life en Español no sé que tanto impacto tuvo, cuantos ejemplares salían, cual era su índice de recepción o de popularidad, sólo sé que mucha gente la conoció por sus abuelos o papás, y así, dependiendo del ámbito generacional donde se haya encontrado.

Yo por mi parte la conocí en el rancho Santa Martha, de mi abuelo, kilómetro 145 de la antigua carretera Monterrey-Reynosa en ese verano inolvidable de 1972, que lo pasamos íntegro ahí debido la diaspora de Tampico a Reynosa que tuvo la familia en esa época. En un rancho sin agua corriente, sin luz, sin gas, en el que el día era el que marcaba la actividad, la noche la cerraba.

Cierto nadador
Había pues, un como almacén cerca de la casa principal, y en cierto lugar de ese almacén todo terroso, a un lado de las herramientas, estaba una caja llena de revistas SeleccionesContenidoSucesos para todos y Life en Español recogiendo polvo. Sólo tenía que buscar un espacio de tiempo, y cuidarme de los alacranes, de la ocasional escondida víbora de cascabel y de lo más peligroso de todo, mi papá o mi abuelo en friega ellos también buscándome con su consabido y siempre tan temido: "¡¡¡¿¿Dónde está Eduardo??!!!".

Para mi, que la lectura era, es, será, mi mas grande vicio (a mi me regañaban por leer, imagínense) fue un hipertesoro. Las leí mil veces. Aún conservo varias de esas revistas, pero no las Life. Esas no.

Comprendí las imágenes que me mostraban, era, cada imagen, como un acceso a un mundo lejano. Vi las maravillas de otros lugares. Vi tecnologías inalcanzables, vi lujos inimaginables, vi aventuras más allá de las fronteras. Vi cosas como el alunizaje que me dejaba maravillado, aturdido, diagramas fuera de mi vida, detalles sin fin en ilustraciones que no podía creer. Vi anuncios con mujeres hermosas vestidas en ropas cósmicas, con los colores más fuera de mi mundo, con autos maravillosos, con modas estrambóticas astrales fuera del universo, o del mío. 

Jackie en Inglés
Jackie en español
Alguna de esas revistas, incluso, ¡hablando de educación sexual a los niños! ¿Conque semillitas y como plantitas sembradas en la panza de la mamá, eh?

Afuera de esa caja sólo había espuelas, monturas, reatas, lámparas de petróleo. Adentro de la misma, un mundo de fantasía, computadoras con cintas magnéticas, paraísos en islas lejanas, castillos, niños privilegiados que vivían sus vacaciones en el Adriático y que usaban minimotos para trasladarse en sus caminos privados, grandes ciudades con banquetas inmensas para transeúntes todos formales los hombres vestidos de saco y corbata. 

Afuera del almacén había una sequía, y había que traer agua para las reses. Arriba de todo, el sol. Yo adentro devoraba ilusiones.

El dios de MTV
Pasado poco tiempo ya estaba en la escuela, en Reynosa, en 5to de primaria. El mundo seguía su marcha. Mil cosas ocurrirían, pero para contar eso, ya habrá tiempo.

Pasando los años, yo ya vestido de saco y corbata y trabajando con computadoras con cintas magnéticas (todavía) me tropecé con una dolencia y fui a una farmacia y no venía al caso pero debajo de las cafiaspirinas y similares había montones de revistas. Pregunté casi temblando por ellas y me dijeron el irrisorio precio. Irrisorio, sí. Poco faltó para el infarto. Otra cafiaspirina, no vaya a ser, por favor, ¿sí?

Sí, de esas Life en Español, de esas Saturday Evening Post, de esas Life gloriosas. Fue, otra vez, un hipertesoro.

Pero ya no me separé de ellas. Corría 1985, pasarían mil cosas más. Y no, hasta ahora no las he contado.

De la Tierra a la mera Luna
Temo por ellas. No las puedo regalar, no las puedo prestar, bueno, sí he regalado algunas. No las puedo prestar porque no regresarán igual, no las puedo donar porque todavía las disfruto mucho. ¿Que queda? Escanearlas. Eso queda. Sí, algún día donarlas. Ya veré. Algún día.

Ahora que si tan solo consiguiera un scanner de tamaño doble oficio y tiempo, mucho tiempo para hacerlo y...

Pasen un día maravilloso, no he acabado de contarlas, apenas si las he separado, inglés y español. Y me faltan muchas.

Mientras tómense un café, un capuccino, un té helado. O una coca cola light, ¿yo?, mi pepsi light... ahora que, respecto a esas semillitas y esas plantitas, seguiré investigando... y les cuento.


Cierta educación sexual
Ciertos músicos

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