lunes, julio 29, 2013

Dos historias

Hoy son dos historias.

Mario. Hace muchos años conocí a Mario. Locuaz, dedicado, enfocado. Me lo presentó otro Mario amigo mío. Ambos son amigos de aquí en FB, pero dudo que lean esto. Lo conocí en una función especial de estreno de una película de ciencia ficción muy querida por sus fans, incluyéndome, hace ya muchos años.


Pasó el tiempo, pero lo vi después en otras circunstancias. Lo vi en una carta. Resulta que la información y actualidades necesarias alimento de curiosos como yo, de lo que sucedía allá afuera, sólo se obtenía en forma de revistas gringas especializadas. 

Un día compré en Sanborns, sumo refugio por entonces, único portal dimensional al infomundo de aquellas épocas, una revista llamada Starlog. En ella venía el editor comentando los sueños de un muchacho de Monterrey, tierra lejana de Los Angeles, uno de los centros del mundo. El sueño del muchacho este era figurar un día como un Lucas o un Spielberg. 

El editor se lamentaba de que el chico no podría lograrlo por estar donde estaba, pero celebraba el entusiasmo de él y la actitud de los padres del muchacho, que lo apoyaban sin condiciones, al contrario de lo que sucedía en USA, que los padres no apoyaban de esa manera a sus hijos. No recuerdo como supe que se trataba de Mario.

Con el tiempo Mario se hizo periodista y se hizo amigo del editor de la ahora extinta Starlog (creo) y sé que ha llegado muy lejos: ya quisiéramos muchos haber conocido o entrevistado a tantos héroes del cine, de los de delante de las cámaras y de los de detrás de las cámaras.

Francisco. Es amigo de otro buen amigo, y cuando lo conocí se me hizo sencillo, taciturno, calmado,  muy enfocado en lo que hacía. Se dedicaba a no sé qué, estudió no sé qué. Pero leía comics y los hacía, no recuerdo si los escribía o si también los dibujaba. Nos entendíamos, vaya, en lo que era suficiente. Y hacía figuras. Creo. Sí, las hacía.

(Sí, puedo ir con mi amigo que anda por aquí en FB y consultarle para corregir detalles, pero es mejor así. )

En aquellos tiempos de preinternet-uber-alles (o sea, internet sobre todo) era capaz de buscar y encontrar páginas censuradas de comics japoneses, como es el caso de Ghost in the Shell, cuya versión occidentalizada era eso, una versión occidentalizada.

Un día Francisco me pidió una opinión acerca de una historia, algo acerca de una motivación para hacer un twist especial en una de sus tramas de sus comics. Eso me gustó, lo hice y nunca supe si lo llevó a cabo.

Me desconecté un poco y con el tiempo volví a ver a mi amigo y le pregunté por Francisco. Me respondió que andaba haciendo proyectos muy interesantes con la industria del comic en USA, iluminando páginas en su estudio. Eran comics importantes.

Me volví a desconectar otro tiempo y de nuevo volví a conectarme de nuevo (cómo cuesta eso) y volví a hacer la lista, aquél, el otro, aquél de más allá. ¿Y Francisco? 

"Haciendo proyectos confidenciales en el cine allá arriba de la frontera".

Lo mandé felicitar de todo corazón. Buen muchacho. Ya luego supe donde andaba. 

Por cierto, me gustó mucho Pacific RimTitanes del Pacífico. Excelente trabajo, Guillermo del Toro y su equipo de arte conceptual, derroche de imaginación, homenajes, influencias. El segundo en los créditos, Guy Davis (sus trabajos en Alien Sandman Mistery Theatre, son clásicos), no recuerdo al tercero, y el primero en los créditos, muy poco después de la larga lista de actores, nuestro amigo Francisco.

Sí tienes el arte en tus manos, sí tienes el enfoque, sí tienes la fuerza, chance salgas en periódicos, entrevistes a leyendas, o serás parte de una.

Buen café el del día de hoy, buen té, buena coca cola light, buena pepsi light.


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