martes, julio 23, 2013

La Luna, 44 años después...



Es una tristeza que a mucha gente todo esto de la astronomía y la era espacial le tuvo, le tiene, le tendrá, sin cuidado, bueno, no a todos, no siempre. Pero así como que mucha preocupación al respecto, pues no.

La Luna siempre ha estado ahí, y pues el que sea "de alguien" a nadie le pega o afecta ahora, pero en aquellos años era lo único, era el prestigio mundial, era lo único que importaba, y en esos años sesentas, en los que yo era un niño y que sólo supe algunas cosas, pero no todas, y muchas de ellas me he venido a enterar después, de la magnitud de lo que se jugaba.

Y no que fuera de alguien en caso de banderita puesta en terreno arenoso color luna y todo, pero sí, era importante llegar a ella antes que el otro bando... Que si los rusos, que si los americanos y que ahora, somo se presume, serán los chinos. 

Pero ahí está ella, la Luna, 44 años de haber sido pisada por primera vez por hombres como uno.

Los que sabemos un poquito de ciencia sabemos que está ahí por la fuerza de gravedad que la Tierra ejerce sobre ella. 

Al final, tampoco agrega mucho al significado, al sentir, a la esencia.

¿Significa algo ahora saber que el hombre ya estuvo allá y regresó?

La luna sigue sacando suspiros de los enamorados, de los soñadores, de los poetas. Maravilla que esté ahí, y que la veamos cada tantos días. A veces llena, a veces menguante, a veces creciente, a veces como una rebanada fina de plata, a veces como una sonrisa de Gato de Cheshire, el de Alicia.

La volvemos a ver y tratamos de entender qué espera, qué significa, cómo es que aparece como reloj, cada tanto y porqué sigue atada a la Tierra (aún con eso de los temas de la gravedad y demás). ¿Qué han pensado todas las generaciones de humanos pensantes al verla? ¿Qué pensó el primer hombre?

De ahí llegamos a la permanencia. A la esencia del tiempo y de los siglos y de los milenios y de los millones de años. Que somos una especie, los humanos, con poco tiempo todavía sobre esta tierra torturada y que no sabemos que ocurrirá en un millón, en mil, ni siquiera en cien años.

Pero que esperemos seguir aquí y mirar la Luna siempre. 

Los enamorados la seguirán viendo y suspirarán con ella.

Y los poetas seguirán hablando de la lluvia de rayos de plata que vienen de la Hermana Luna, cómplice de sus sueños. Todos la seguiremos viendo con el sentido de la maravilla, del respeto por la grandeza, bueno, muchos la ignorarán, lo se. ´

Cada ocasión en su redondez. Cada vez en su fase cual sea esta. Siempre que podamos. Siempre que sepamos donde mirar.

Porque sabemos que un día no estaremos nosotros, pero la Luna, en su grisura y majestuosidad, siempre estará ahí...

Un cafecito astral, lunar, significativo, recordando a los Hombres en la Luna, los reales y los ficticios que hicieron no poca cosa. Nos dieron ilusiones de un día no estar en nuestra ella sí, Madre Tierra. 

Primera etapa en nuestro camino hacia las estrellas.

¿O una coca ligth? ¿o un té? ¿O mi pepsi light of the dark side of the moon



Rico Lunes, día de la Luna.

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