miércoles, julio 31, 2013

¿El Fin de la Long Tail?

Perdón por ser reiterativo pero acabo de leer hace poco que Robert Galbraith escribió una novela equis y la publicó, en dos meses sólo alcanzó a vender 500 ejemplares.

Se parece a muchos casos que son harto conocidos, el destino es similar para muchos, por más que se trabaja sólo se alcanzan a vender pocos ejemplares, ¿porqué? por la oferta, la poca promoción, el momento que se vive en cuanto a cuestión de temáticas, el espíritu de los tiempos (zeitgeist) o qué sé yo. Hasta han de ser causas la misma competencia, o a los diversos momentos estacionales que se viven durante el año.

Pero de la nada (ajá) salió el rumor que se extendió como fuego de pradera: Robert Galbraith no existía, era el seudónimo de J.K. Rowling, quien había hecho otra novela fuera de las sagas de fantasía.

La Sra. J.K. Rowling hizo lo que muchos escritores o compositores o novelistas: dudosos (temporales) de su calidad de creadores, sacan al público alguna de sus obras sin que nadie sepa quien la hizo, le ponen un seudónimo sólo para ver qué sucedería, cómo se comporta en el mercado, o de cuántos venderá sin la aparición de su poderoso nombre o de su poderosa imagen.

A veces hay suerte y les va modestamente, como fue el caso de Paul McCartney en los sesentas, así mismo lo hizo George Harrison, y bueno, eso es asunto de ellos, los grandes creadores y sus inseguridades.

En el caso de Paul no sucedió gran cosa, ni el de Harrison. Luego esas estrategias se hicieron públicas y quedaron más como estrategias mal planeadas o mal pensadas que fueron retiradas en su justo momento para poder ser incluidas en algún disco o así. O para causar daños a final de cuentas.

En el caso de libros es un poco diferente, pero se te da la oportunidad de escribir bajo un seudónimo, ¿quién lo hizo? Stephen King, principalmente. De sus obras más conocidas así, Misery.

Y ahora en estos tiempos la gran escritora, J.K.Rowling había vendido sólo 500 libros en 3 meses, tal como mencioné arriba. 

Inmediatamente se hizo el cambio de datos, de etiquetas y al poco rato sí ocurrieron cosas: se hicieron tirajes que iban de 10,000 hasta 300,000 ejemplares y ahora está esta su novela en primer lugar de Amazon, ni más ni menos.

Un caso al revés: El Hombre del Yelmo de Oro en su momento valía una fortuna, nada más se supo que no había sido Rembrandt (de quien se había pensado que era su pintor durante tres siglos y medio y en realidad fue uno de sus discípulos) su valor bajó hasta la décima parte. 

¿Pero el arte está en la pintura o el pintor? El nombre pesa, oh, sí.

En fin, ¿qué impacto tiene esto? Que el libro de Rowling no impresionó por sí mismo gran cosa, que algún gran libro sí se puede estar perdiendo de su gran mercado y que nosotros los escritores independientes tenemos mucho que hacer, así que ustedes sigan apoyando al escritor local, no vaya a ser que se pierda el mundo o al menos el hispano, al menos el del país, al menos el de la cuadra en donde vive, de una gran novela, de un gran escritor.

Ah, o tal vez será la verdad absoluta tal y como Mick Jagger dice en su canción del mismo nombre: es El Cantante, no la Canción.

Así las cosas, pasen excelente jueves, con un rico té, un rico café o un no tan dulce refresco de dieta...

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