jueves, julio 04, 2013

Tecnología Emocional al Servicio de la Neostalgia






Otra lectura larga, ¿debería sintetizar? 

Acabo de ver anoche una  película llamada The Paper Chase (1973) donde sale el gran actor John Houseman en su papel de maestro de una de esas clases filtro implacable  que ponen cualquier buena universidad que se respete, en este caso, Harvard en su modalidad de leyes. (Ah, tambien salía una jovencita antes de ser La Mujer Biónica, Lindsay Wagner, en una excelente actuación).

John Houseman se decía que tenía la voz de Dios, así de resonancia, gravedad y profundidad tenía. Nada más verlo actuar y escucharlo  es la delicia  máxima de la película en sí.





La película se maneja en el término de las relaciones entre maestros y alumnos. O más bien, entre un Gran Maestro y los demás alumnos que no saben nada de lo que está ocurriendo, aunque la película sigue algunas de las viejas convenciones de siempre: por decir de como el alumno es ayudado por el mismo maestro para seguir adelante al retarlo, para luego darse cuenta que había un pequeño detalle que le causaría depresión a cualquiera a partir del cual tiene que tomar decisiones básicas en su vida. 

Lo que sucede es que esa película me llamó toda la vida la atención: Toda.la.vida. Solo quería ver la actuación de John Houseman a quien lo había visto en Rollerball con su aspecto de patriarca, de un César, incluso. 

Y me llama la atención porque esta película siempre la quise ver y nunca la dieron, ni en TV o en lugar similar.

Hasta que la bajé. Pero no lo griten, ¡pls!

Todo este tema lo traigo a colación porque: 

Benditas estas tecnologías que me hacen abrir y completar cientos de capítulos que se me habían quedado cerrados INCONCLUSOS para siempre y que dudara yo que algún día pudiera completar. Y hablo de libros perdidos (El Zen  y el Arte de la Motocicleta de 1979), de comics extraviados (los de Strange Misteries de 1965), de canciones que nunca pensé en volver a escuchar (Dracula´s Daughter de 1975), de películas raras (Silent Running de 1974), de revistas ya dadas por perdidas (Las de MAD de los 60's y 70's) de series de televisión ya fuera del favor de la nostalgia popular (El Agente de C.I.P.O.L. o Los Campeones o Espías con Espuelas de 1968), etc.

Así, gracias a Internet (con sus tecnologías emocionales) he podido explorar esas historias que quedaron truncas (es decir historias a las que les faltó el seguimiento), que ya fueron resueltas con esas bibliotecas del tema curadas por esos fanáticos que nunca he sabido con precisión que es lo que sacan de ello. (ok, concedo, hay que buscarlas, encontrarlas y accesarlas).

En fin, así ha sido un tema de reconexión con el pasado gracias a la tecnología (y ni digamos de las personas que se recontactan gracias a Facebook, a través de kilómetros y de años y años de pérdida de los pormenores de la gente. ¡He sabido cada cosa!)

Buena película, buena tecnología, buenos ustedes. Disfruten su delicia de café, la  riqueza de su té, la frialdad de mi pepsi light, a la luz del sol, a la luz de la luna, donde quiera, pero que sean para un disfrute total mientras recuerdas y recuerdas y recuerdas... Y revives esa intensidad, tal cual la dejaste que sientes que no pasó un sólo día, desde aquél día... hasta el mismo escalofrío te recorre la espalda, y es esa deliciosa sensación que...

Lindo día.

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