martes, julio 09, 2013

Ventanas al pasado


Para alguien que le gusta mucho hablar del futuro y que le entusiasma saber lo que viene y que le fascina comentar el porvenir que puede que nos toque, me encanta saber del pasado. Y no soy el único.

Y aquí es donde entra el tema del pasado en muchas de sus manifestaciones, ¿porqué soy así, porqué eres así? (De hecho, si no te llama la atención el tema del pasado, no importa, como quiera puedes leer lo que sigue.)

Aparte de querer tener esa oportunidad que ya había hablado la semana pasada siempre queda querer saber del porqué de las cosas, y para entender el porqué de las cosas inexorablemente examinas la línea del tiempo. Y tratas de atisbar a través de testimonios y si no se puede, a través de fotografías.

Hace pocos días estuve viendo fotografías de Monterrey, ya saben, del viejo Monterrey (una imagen por ahí, panorámica mirando a la sierra de 180 grados, del lado izquierdo se mira el Cerro de la Silla y del lado izquierdo, la salida a Saltillo, en todo el fondo de la gran foto muchísimas casas de los ricos de Monterrey, y del lado derecho, casi con timidez, el Hospital Muguerza); antes me había tocado ver las imágenes del viejo México D.F. (sobre todo las de la Glorieta de Insurgentes, desde antes que fuera Glorieta (del nahuatl "glorietatl", claro), que era cruce solamente de la Avenida Chapultepec y la Avenida de los Insurgentes al filo de la colonia Juárez, vulgo Zona Rosa), y hasta he visto imágenes del viejo Tampico (una foto fabulosa, de 1920 probablemente, donde está un embarcadero en el río Tamesí con edificaciones que venden "Oil Wells Supplies").

Afortunadamente con Facebook se reúne la suficiente gente como para que en ocasiones tengamos la oportunidad de ver de todo. Es lo bueno del FB.

No es poca cosa, nuestros padres anduvieron por ahí, hicieron y deshicieron, fueron sus ires y venires, fueron escenarios de sus tragedias y comedias, por decir pienso en la persona que fue congelada en el tiempo mientras iba caminando y que aparece de refilón en una de estas fotos y que nunca supo que su imagen sería vista por extraños desde una plataforma de algo crípticamente llamada Red Social, la misma idea de explicarle que era esto lo sorprendería, la misma idea de saberse parte de la atención de internautas para él sería apabullante. Así como para nosotros suena absurdo que hoy día nos tomen una foto y ésta sea examinada por no sé que seres dentro de 100 años, en el 2113 y nos miren fascinados, arrobados, preguntándose de como eran aquellos días de vino y rosas que transcurrieron en el 2013.

Hay devoción en todo esto para algunos, indiferencia para otros, y para los demás, cierto interés. El pasado no se mueve, no se inmuta, ya quedó grabado, está para los que queramos gozarlo y querer tocarlo, como si toda la memoria encerrada en nuestro mosaico colectivo tomara forma una vez más y así, hacerlo presente, una vez más.

Y es como la joven que fue grabada en daguerrotipo en 1855 y que permanecerá por siempre en imagen y pasarán los años y siempre será reconocida como una joven bella. Y de manera extraña, la persona que la tomó, la persona que la disfrutó originalmente y yo, en mi siglo XXI, y la que la verá en cien años, tendremos la misma reacción, ¡qué belleza!. 

A través de los siglos, el recuerdo se hace uno.

Pasa lindo día y semana, te lo deseo, de corazón. Café, té, pepsi light, retratando el tiempo en nuestras mentes, sentidos plenos, llenos. Siempre.

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