jueves, noviembre 28, 2013

Cómo fuimos engañados... y seguimos siéndolo...


No nos dimos cuenta tampoco, y ellos lo siempre lo supieron, lo sabían, lo saben , lo sabrán: hemos sido máquinas, nos programaron para gozar una música sí, otra no. Nos hicieron el soundtrack de nuestras vidas según necesidades de mercado estacionales cuando llegaron los promotores de las compañías de discos y de ese modo decidían quien sí entraba en listas y quien no.

Llegaron los ejecutivos y todo eso quedó en slides y presentaciones profesionales, se hicieron políticas y se realizaron grandes tratos, el riesgo fue menor, la ganancia mayor.

Hicieron sus top forty o 40 principales (¿dónde he oído eso?) y ninguna otra canción más entraba a disposición del publico, mas que las que ellos decidían, cuando ellos lo decidían.

La máquina de hits funcionó, hasta cierto punto.

Y aun sigue funcionando entre tanta piratería y demás derivaciones.

Igual pasa en el cine, ¿qué funciona, qué no funciona? 

Decisiones tomadas en salas de consejo. Scripts puestos a discusión, saben de antemano que solo habrá dos superhits, 10 hits y como quiera hacen las demás 90 películas mediocres. Guardando o acordando grandes presupuestos para efectos especiales (decenas de millones de dólares) porque saben qué sólo eso les da el glamour para la creación ya no de cine, ya no de películas, sino de eventos.

¿La Televisión?, ni se diga. En el país, había una televisora y mediocre, hubo luego otra y ya tuvimos dos mediocres, si hubiera una tercera, seria igual, a menos que sea... cultural.

Y todo ello, excepto la cultural, en base a decisiones tomadas en ratings. Ratings tomados en base a cuadros precisos de miles de personas promedio confeccionadas con sumo cuidado.

¿Los libros? 6 consorcios no de editoriales sino de "medios" a nivel mundial, ya no librerías de un solo dueño sobreviviente, cadenas de las  mismas. Mas decisiones a nivel mercadotecnia, según lo que rija el mercado:, magos, vampiros, chicas con arco, mujeres con fantasías eróticas grises.

Tantas veces que nos creemos los arquitectos de nuestro propio destino, pero no  precisamente en la sección gustos.

Ahí sí fuimos muy programados. Fuimos estimulados aquí y allá y más acá. 

En fin, los tiempos cambian, pero no mucho, todo lo anterior que comenté hay pizcas de verdad y pizcas de exageración, que cada quien decida qué tanto hay de una u otra. 

O quizá todo sea verdad.

¿Las maneras de salir de esto? 

Tal vez mañana.

Bebidas mas calientes.

Ya se acaba noviembre, ¿qué nada nos puede durar? ¡caramba!

Hay pingüinos afuera. 

No hay comentarios.: