jueves, noviembre 21, 2013

Fahrenheit 451, sin el fuego...


Ayer escribí o más bien transcribí, un artículo de Gabriel Zaid sobre el estado de la cultura y los universitarios qué apareció el pasado domingo.

Y ayer en la mañana escribí sobre el cambio, que sucede y no nos damos cuenta.

Así, se puede ver esto:


"Otras dos encuestas de Conaculta permiten hacer comparaciones: la análoga de 2012, que tiene el mismo título, y una anterior de 2003: la Encuesta nacional de prácticas y consumo culturales. 

En 2003, el 37% de los mexicanos dice que nunca ha estado en una librería; en 2006, lo dice el 40%; en 2012, el 55%. 

En 2006, el 13% dice que nunca ha leído un libro;en 2012, el 35%."


¿Qué ocurrirá en 2018?

¿Cuántos irán a una librería para entonces? 

¿Cuántos dirán (o sea, aceptan frente a un encuestador) que nunca han leído un libro?

Ese cambio no nos va a gustar. Nuestro alrededor es cada vez más complejo.

¿De qué sirve que tengan Internet en sus smartphones si se usa sólo para actividades cotidianas, como amplificadores y extensiones de su diaria plática, información inmediata, dudas de direcciones y usos triviales y hasta frívolos?

Lo anterior no es malo, lo malo es que sea para lo único que requieren esa extensión de sus ojos y oídos, pero no necesariamente de su mente.




¿Será parte o condición de la generación del "lo merezco todo, lo merezco ya" (agreguémosle: "lo merezco lite, lo merezco resumido"?

La gente, por lo mismo, no se da cuenta de ese lento desliz hacia el no leer libros, del no querer adentrarse en la reflexión o meditación.

En Farenheit 451 de Ray Bradbury, el gobierno procuraba destruir los libros, el que fuera descubierto escondiendo libros estaba fuera de la ley por estar prohibido, había programas de televisión inmersivos que atrapaban la imaginación de la gente. No recuerdo bien, si el gobierno hacía eso para tener un control mayor sobre las personas.

(si quieren saber más de Bradbury y su Farenheit 451, pueden ver aquí.)

En la vida real, esa con la que te topas al dejar de leer estas líneas, el gobierno no procura hacer nada, los libros simplemente están fuera de la vista de la gente, porque ellos lo permitieron, hay un internet que es usado para ser inmersivo y que atrapa la imaginación de la gente. El gobierno no hace nada para evitarlo porque así consigue un control mayor sobre las personas.

Y hoy es 21 de noviembre y los vientos fríos empezarán a correr pronto.

Y a pesar de lo anterior, soy optimista.

Debe haber un cambio y debe irradiar a partir de cada quien.

Y no rendirse ante esa realidad anticultural, porque es eso, anticultural, jamás rendirse, jamás aceptarla.

Pasen buen día, a pesar de esta reflexión...

Las bebidas calientes... también a la vista.

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