jueves, diciembre 26, 2013

30 years ago today! Ser ingeniero de sistemas en tiempos del caos...

Ayer fue un día especial, 11-12-13, no se olvida...

Y hoy hace 30 años tuve mi examen profesional, por tanto estrictamente soy ingeniero de sistemas de jure desde entonces. Lo único que puedo decir es que, pues, me ha tocado ver la tecnología avanzar y avanzar y avanzar y como dije hace varios días, vivir de cierto modo ese aspecto del shock del futuro de mirar pasar el cambio demasiado rápido demasiado pronto.

Son olas de tecnología, son olas de aplicaciones, son olas de cambios constantes, desde que ya no te llega el recibo a tu casa porque te llega con correo electrónico, desde que te conectas en conferencia y no pagas la llamada a nadie en particular, desde que ves el clima al instante cuando lo quieres ver, desde que ves una serie de televisión en tu propio aparato portátil el momento en que lo quieres ver.

La tecnología ahí está y estará, constantemente en forma de presiones de mercado, en el que tienes/debes que/de comprar lo nuevo, porque no te puedes quedar atrás. No señor, no puedes quedarte atrás.

La labor mía en particular, como ingeniero de sistemas es haber colaborado con empresas a que se vayan desarrollando una pulgada a la vez, quizá en ayudar a crear aquél programa en COBOL que ayudó a un control particular, a ayudarle a una empresa de contadores cómo hacerle para trabajar con una computadora portátil de por aquél entonces de 2,000 dólares con su sistema de cobranza, en decirle a un camarada que un pequeño cambio en su polaridad de su antena satelital le ahorraba una cantidad de dinero sustancial, en venderle a aquella empresa local dedicada al comercio al parecer pequeña, hace 20 años un todavía pasmoso millón de dólares en tecnología satelital, en haber ayudado a cambiar el punto de vista sobre procesos de control, de infraestructura, desde equipos multiplexores, de videoconferencia, hasta hoy mismo de metros y metros de fibra óptica la cual se vende como si fuera tubos de ferretería.

No, no es mi curriculum. Es mi pequeño pequeño pequeño granito de arena a la comunidad en la que vivo, a la que pertenezco.



Las tecnologías a veces nos rebasó.

Y "el se los dije" (tengo al menos una prueba reconocida de una de estas frases) ya no tiene sentido.

Soy ingeniero porque me pareció lo correcto en aquél año de 1979, desde la prepa. Pude haberme equivocado, pero siempre busqué el lado humano de la tecnología, ayudar a que ese shock del futuro, demasiado rápido, demasiado pronto, fuera menos estressante, más terso.

No, nunca fue por la tecnología en sí, por algo escribo sobre ella, por algo me imagino futuros, prevengo algunos, porque creo firmemente que la tecnología forma nuestras vidas, sin que nos demos cuenta, nos erosiona de manera silenciosa, estridente otras, a veces viejas y tradicionales formas de hacer las cosas, nos crea nuevos paradigmas bajo los cuales viviremos. Nos planta semillas de árboles de ramas y de sombras insospechadas.

Así las cosas, hoy es 12 de diciembre, hace 30 años fue mi examen profesional, muchas memorias, muchas divertidas, muchas no tanto.

Recordando a colegas, compañeros, a maestros, desde aquél entonces formé parte de un viaje, del cuál, espero, todavía no se acaba.

Pasen un excelente día 12 de diciembre de 2013.

Todas las bebidas, con moderación, no exageren, ¿ok?

Desde acá, se les cuida desde este espacio lleno de sombras y luces y maravillas a mi alrededor, a mi vista, hacia las colinas y cerros y lunas y soles y más allá...

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