jueves, diciembre 12, 2013

El patio de mi casa, Selva Lacandona de closet



Ayer me pasé dos horas podando el patio disfrazado de Selva Lacandona.

O al revés, Selva Lacandona disfrazada de patio.

La Selva no tan domesticada se formó en menos de 4 meses, o 6, el caso es que la buganvilia creció como si estuviera viva, lanzando ramas con espinas de pared a pared, un rosal con una linda rosa también extendió sus ramas sobre el piso.

Y al perro se le fue acortando su espacio vital cada vez más.

Las tijeras de podar, sin filo, las lluvias extensas e intensas, fuera de temporada. Vaya, si tan sólo la maleza se pudiera convertir en comida, jamás habría hambre en el mundo.

Podría seguir escribiendo metáforas y metáforas, hablar de frases de películas como aquella última de Peter Sellers, Being There o Un Jardinero con Suerte ("pésima traducción").

El caso es que después de ver el Patio como parte de aquella serie de documentales como la de La Tierra sin Humanos, que muestra como quedaría el planeta después de que los humanos dejaran de darle su manita de gato, pues.

A las dos horas ya, el triunfo del Hombre contra las fuerzas no tan indómitas de la Naturales había quedado demostrado.

Lo demostraron los rasguños, el sudor y el dolorcillo en mi espalda.

A veces la gente no me da crédito sobre mi persona y los trabajos manuales, piensan que mis manos son sólo para teclados, y que mi trabajo más pesado es levantar la pantalla de la lap, cerrarla y cargarla.

Pero hubo un día en el que me tocó tener 9 años y corría ese verano de 1972 al que he hecho alusión y que mi señor padre por cuestiones de trabajo se pasó ayudando a mi señor abuelo a hacer varias obras en su rancho, llamado Santa Martha.

Nos tocó sembrar, cosechar, cargar, limpiar, barrer, arrear y un gran etcétera.

Luego en 1975 me tocó trabajar en una planta de leche. Me tocó cargar, limpiar,  ayudar a ir por leche, a meter cajas y cajas llenas de 16 litros de leche y meterlas a un cuarto frío.

Lo hice sin chistar. Durante fines de semana y vacaciones, sábado y domningo

Lo del patio fue miel sobre hojuelas.

El perro ya recuperó su espacio. La selva sigue amenazante. 

Estaré al pendiente, no dejarla crecer.

Pasen lindo diciembre.

Pasen excelente día.

Bebidas a discreción.

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