martes, diciembre 31, 2013

De frente a 1994 (REMINISCENCIA)

Hola! 

Hoy es 30 de diciembre de 2013. 

No soy dado a reciclar artículos pero acabo de encontrarme este de cuando escribía para el periódico el Norte/Reforma, como verán hace algunos millones de años, ok, no tanto, sólo 20 años exactamente.

Todo lo escrito abajo fue antes de que ocurriera lo de los Zapatistas, lo del NAFTA, lo de Colosio, lo del error de diciembre, y un gran etcétera, ese 1994, año de los más horribles que hayamos tenido, en muchos aspectos de la vida del mexicano cualquiera.

Pero bueno, todo eso ya pasó y esperamos que las desgracias, que sí ocurren, no sean tan seguidas, tan desastrosas, tan duraderas en el recuerdo de la gente como ese año en particular.

El escrito fue hecho cuando lo que se esperaba de 1994 era sólo un año así, neutral, como todos.

Léanlo a discreción, sáltense lo que deseen, que el artículo como quiera, ya está pagado 

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De Todo / Estar de frente al 94

Por Luis García


(01-Ene-1994).-

Es inevitable. Apenas nos recuperamos de las fiestas de Navidad viene la fiesta del Año Nuevo. O sea que ahora es cuando se podrá hacer todo lo que no se pudo hacer durante la Navidad, porque era Navidad precisamente. Y es que es de todos sabido que la Navidad es una festividad religiosa. La fiesta de Año Nuevo, "my friends", es totalmente pagana, dionisíaca.

Para la gente que considera que ambas fechas están demasiado cerca, basta pensar que en la antigüedad el primer día del año era el primero de marzo en lugar del primero de enero. Gente práctica en la antigüedad. Del día de Navidad al día primero de marzo son más o menos 66 días, con lo cual se daba un amplio respiro a los que no les gustan estas fiestas tan cercanas.

Pero hay de todo. Hay gente que por otro lado lo que quiere es precisamente acabar con las mencionadas fiestas de una vez por todas, y por eso sentirían que un lapso tan largo sólo vendría a estropearlo todo, tú sabes el ambiente, lo acelerado de la semana.

Tal como el estar parados en la muralla que divide, el Fin de Año es el momento de ver hacia adelante y hacia atrás y en pensar que llevamos otro año más a cuestas y que nos queda por elemental diferencia, uno menos.

No todo es felicidad en Año Nuevo. Ahí están todas las empresas trabajando en sus cierres y vaya que eso les lleva casi un mes más. Ahí tenemos a los que llevan estadísticas para ver si se cumplió la predicción de la producción de la cosecha récord de azúcar de este año. También es el momento de computar los datos que nos darán el índice de mortalidad anual.

El Fin de Año es también el momento que nos traerá la inflación anualizada real. Y esto se traducirá en cuánto ganas más de lo que ganabas el año pasado. Y peor aún, sabrás cuánto realmente compras menos de lo que comprabas el año pasado.

Afortunadamente, el concepto de "año" es en sí bastante interesante y pródigo en usos. De hecho fue un descubrimiento bastante útil para señalar el tiempo.

Un año es el lapso de 12 meses a través del cual la Tierra se traslada en un redundante movimiento de traslación alrededor del Sol y que nos viene a dejar en el mismo punto de donde comenzamos, figurativamente. Esto hay que agradecerlo a la ley de gravedad y hay que ajustarlo al hecho real de que el Sol está situado, junto con todos sus planetitas, en una orilla de uno de los brazos de la majestuosa Vía Láctea y que junto con ésta nos dirigimos hacia la constelación de Hércules incesantemente, sin parar.

Así que exactamente, exactamente, pasado el año entero no nos encontramos en el mismo punto en el espacio en el que comenzamos el anterior primero de enero, lo cual es interesante para filosofar, pero nada más.

Pero qué rápido pasa el tiempo.

Allá en mi adolescencia, alrededor de 1977, había una revista futurista, llamada curiosamente 1994, la cual, junto con mi adorada Heavy Metal, estaba poblada de fantasía desbordante con tonos de ciencia ficción salpicada de imaginación y audacia.



Bueno, en aquel 1977 faltaban todavía 17 años para llegar al futuro. Y bien, hoy por hoy el futuro está a menos de una semana de distancia.

Parece interesante recordar que hace 10 años fue 1984, el año del Gran Hermano. A 10 años de aquel suceso todavía seguimos tratando de encontrar parecido a nuestra sociedad a la sociedad imaginada por George Orwell, la cual nos parece cada vez más distante y cercana, de una manera contradictoria y al mismo tiempo razonable. Será 1994, o sea, el año que viene, un año que también nos deparará sorpresas inimaginables hasta ahora.

Y así como 1993 fue un año notable en avances, en crímenes, en accidentes, en guerras y en la vida de los osos panda, el año 1994 se caracterizará por ser un año completamente distinto y bastante interesante también, tanto en escándalos y tragedias, en triunfos y derrotas, así como en cifras de la producción agrícola de Tanzania.

Además 1994 promete dejar huella quietamente en la naturaleza, cuando se añada otro anillo más de corteza en las Sequoias de California (no, las Sequoias de California no son un equipo de basquet o de hockey, me refiero a esos altísimos árboles milenarios). Y durante todo 1994. Plutón junto con Caronte, sólo se habrán movido indiferentemente un 1/248 más en la ruta de completar su propio año.

Ese sentir elusivo de lo que es el tiempo.

Así que, ¿qué pasa con 1994? Bien, sólo faltarán cinco años para el espeluznante año 1999 de Prince, seis años para el mítico y equivocado 2000, y sólo siete para el primer real año del siglo XXI, el 2001 aquél, lleno de monolitos negros con proporciones cósmicas de 1:4:9.

Hagan sus apuestas. ¿Creen que falta mucho para ir pensando en la Fiesta del Milenio Nuevo? Hace cinco años fue 1989, hace seis 1988 y hace sólo siete, 1987. Seguramente muchos se acordarán de lo que hicieron en aquellos años. ¿Ahora ya ven que no falta casi nada?

Los años pasados aparte de marcar épocas pasadas con gloria y con pena, también nos sirvieron, nos sirven y nos servirán para enmarcar nuestros recuerdos... y siendo así el caso los años que vienen, tales como el próximo 1994, nos servirán para enmarcar nuestras esperanzas.

Y todo lo demás serán dulce sueños.

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Así que ya saben, pasado mañana, 2014.

Hagan los mejores planes, esperen lo mejor, pero como lo dije hace días, siempre tengan su Plan B, tal como pedir un mejor año, aunque el 2014 ya haya empezado.

Hoy llueve anomalamente en estos lares, cuídense, no se mojen, que el día transcurra padre, que beban algo calientito.

(Me reciclaré de nuevo, total, en 20 años nadie se acuerda.)

"Y recuerden: todo lo demás serán dulces sueños."

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