martes, diciembre 31, 2013

De Frente al 2014



Pues como el día de ayer fue frente al 1994 hoy es frente al 2014.

Y ya saben, promesas, resoluciones, todo frente al plazo nuevo, la hoja nueva, el óleo listo, la tabula rasa a la que se refieren tanto. Todo listo para escribirlo todo en limpio.

Así funcionamos, rompemos hojas, borramos archivos, tiramos bocetos, repetimos los ensayos, tachoneamos, queremos que las cosas nos salgan bien.

A veces lo logramos y a veces no.

Como dije ayer, o como dije hace 20 años, el 1ero de enero juega en nuestras mentes como un punto de comienzo más que el de nuestros mismos cumpleaños.

Puede ser que eso sea porque así lo jugamos todos juntos. Así todos nos vemos en la misma línea de salida. Miramos a la misma meta. (Supongo, ¿conquistar el año? ¿sea lo que eso signifique?)

A estas alturas del partido ya entendemos que no hay fórmulas generales para todos, es más, que quizá nunca las hubo.

No es desengaño, es aceptación. Cada uno que haga lo que entienda por el plazo nuevo ante nosotros, cada quien, como siempre, que haga lo que sea según los dictados de la propia conciencia.

Hablé hace poco del pesimismo, del optimismo.

Seamos optimistas, los entornos cuentan, ya lo dije ayer, sólo esperemos lo mejor, y quizá que impere una dosis de prudencia, y preparémonos para lo peor.

Y no, no es ser pesimista, mejor que pequemos de realistas que de idealistas que esperan el mundo de caramelo.

Nadie esperaba que este fin de año fuera lleno de lluvia, a eso me refiero, no cambies tus planes, adáptalos, no reniegues, acéptalos, no te quejes, lucha contra esos cambios. Sólo nunca te rindas. (O lo que quieras, no voy a estarte viendo.)

¿Preverlos? Hay doctorados tratando de explicar estos asuntos mundanos, de prevenir esto, de calcular aquello, tú con tu moneda al aire y su resultado quizá consigas los mismos resultados.

El mundo es tan complejo que todavía falta para entenderlo.

La misma observación del mundo lo cambia a su vez.

Dos cosas antes de terminar el año:

La vida es como un río, nunca es la misma que está ante ti, es sólo similar.

No te quieras acabar el próximo año de golpe, usa la técnica del Pan Bimbo: lo venden en rebanadas, porque así es más fácil comerlo, compartirlo, acabar con él ordenadamente, en lugar de tarascadas, en lugar de morder aquí o allá sin ton ni son.

Un panecito a la vez. Uno a la vez.

Y tres: Gracias por leerme y ponerme atención. A cada uno de ustedes. Muchas gracias por todo.

No sé como venga mañana, pero en algún lugar saldrá el sol.

El mismo sol de siempre, indiferente a todo, pero que de alguna explosión nuclear en su interior consumiendo hidrógeno y entregando cenizas de helio nos da ese calorcito rico, la energía que sí mueve a este mundo.

Nada más se quite la lluvia, claro.

Construyamos los recuerdos de 2014, lo mejor posible, desde el primer segundo del nuevo día.

Ahora sí, todo con medida, cuídense, que no puedo hacer yo todo solo.

Finalmente, sabiendo que la felicidad es intermitente (y así debe ser, para que nos sepa) tengan un, dentro de lo que cabe, un feliz año. Una feliz vida.


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