viernes, diciembre 27, 2013

Efectos de la Música en el recorrer y transcurrir de nuestros días, mención especial a Mozart

Cuando no sepa de qué escribir un 27 de diciembre de 2013, siempre quedará la salvación: Luis, ¡escribe de música!



Los efectos terapéuticos de la música son conocidos, para el que la canta, por decir, y sobre todo para quien la escucha.

Realmente es el cambio de humor total, el que puede producir: la misma armonía, el mismo afortunado acomodo de las notas en la mente de las personas receptoras, por lo que no es raro que una melodía en especial le guste a millones de personas por todo el planeta.

(Bueno, a mí me pasa, escuchas Walking on Sunshine, de Katrina and The Waves y realmente sientes el sol y te avivas y te levantas o te llenas de dopamina, ¡qué sé yo!)

(O escuchas (I can't get no) Satisfaction de los Stones, inmediatamente sale una sonrisa, bueno, son mis gustos, istedes deben tener una canción similar, ¿sí... o no?)

Podría poner una lista como de 20 o 30 canciones identificadas con su momento, no me tanteen: :D

¿Seremos tan predecibles? 

¿O será que la música es tan poderosa o tenemos todos acomodados en el cerebro un mecanismo de reconocimiento básico en quien sabe dónde que dice, o que decimos: ¡esa canción, es fabulosa, ponla de nuevo!"?

En la película de Amadeus de Milos Forman, de 1984, Mozart termina de presentar Las Bodas del Fígaro, el Emperador se acerca y lo felicita y le dice: "¡Mozart, mis felicitaciones, ¡estuvo estupenda! Sólo qué... mi joven querido, no lo tome a mal. Su trabajo es ingenioso, Es una obra de calidad, es sólo que simplemente hay demasiadas notas, eso es todo, corte solo unas pocas y quedará perfecta". 

Mozart se asusta, intrigado, le responde: "¿Cuales, su majestad?". El Emperador termina: "Usted sabrá, señor Mozart!"

Bueno, se dice que la muerte de Wolfgang Amadeus Mozarte a los 36 años es la más lamentable de todas las muertes tempranas de los hombres ilustres, si es que eso se puede medir de alguna manera. Todas las maravillas que pudo extraer del universo y traducirlas a notas y llenarnos de éxtasis musical.

Así las cosas, la música, las canciones, lo que nos evocan, la melodía: tristeza, alegría, meditación, fuerza, sensualidad, reposo. Todo no es más que vibraciones extrañamente colocadas en el aire y que nos hacen voltear hacia la fuente del sonido, con lo que nos queda la melodía almacenada en el cerebro durante épocas y que por algún extraño embrujo nos hechizan de por vida.

Personas, momentos, tiempos, sucesos, lugares, la música nos acompaña y benditos sean los oídos, los míos, los tuyos, que celebran los sonidos de las notas, sean suficientes, o no, tal y como pensaba el Emperador frente a Mozart.




Oh, sí.

Pasen feliz 27 de diciembre, no se encariñen mucho con el 2013, he escuchado que... ya está llegando a su fin...


Saludos y no se mojen...

Bebidas calientitas a discreción.

No hay comentarios.: