jueves, diciembre 26, 2013

Los muchos libros...


Tengo/tuve un amigo que un día hace muchos años traía un llavero que decía "El que se muera con más juguetes gana".

Más de lo obvio revela que hay una necesidad como de acumulador, de "hoarder", de decir lo quiero, lo quiero ya. Lo necesito. Pero en libros. 

En algunos son juguetes, otros son pues... otras cosas.

En mí son libros. Libros, más libros.

Y cuando viajas o vas de aquí a allá quieres tener tu mejor colección a la mano, puesto, que la puedes necesitar, uno no sabe si querrás leer algo de Rayuela de Cortazar o lo último de Malcolm Gladwell o repasar los Ensayos de Montaigne.

El caso es que me agencié de una miniminimini tablet punto más que una Maizoro. Android y toda la cosa a la que requerí porque deseo tener una biblioteca ambulante con libros disponibles para cuando lo requiera.

Y tengo poco más de 24 horas con ella y  ya saben, probando la pila y todo eso.

El caso es que la empecé a poner libros y está muy lejos de ser llenada, y ya llegué al conundrum, al dilema: ¿A qué horas planeó leer todo eso?

El tiempo se acaba, ese es el recurso que descubres que se vuelve escaso, el tiempo para leer.


Ni modo, acabo de encontrar la manera de traer más de 200 libros en mi mochila. Más de 50,000 páginas que créanme, vale la pena leer.

Ahora a buscar el dispositivo para que me de tiempo para leer, hojear, recrearme, gozar, con las lecturas, las que no he leído, las que deseo leer más.

En fin, ahora a pensar que no me suceda lo que a Burgess Meredith en el episodio clásico de la Dimensión Desconocida, en la que el señor, ya grande, con lentes gruesos y toda la cosa, se metía en problemas porque siempre había querido leer, y resulta que por los consabidos azares del destino es el único sobreviviente de un ataque nuclear, ya cuando se descubre solo, pero con comida, pero solo al fin de cuentas, y a punto de suicidarse de tanta soledad insoportable, recuerda los libros de la Biblioteca Central de Nueva York, va para allá, los acomoda todos, había recobrado la voluntad de vivir! Pero el destino es moral, es terrible, implacable, inexorable: que en una de esas rompe sus lentes y así, frente a tanto linro, pero sin posibilidades de leerlos, mira al futuro, con desolación total.

Eso sucede, en la dimensión desconocida: Tiri-tiri-tiri (o como sea la consabida onomatopeya de la musiquita :D )

O como dijo una señora española ya de cierta edad: "Mi abuela decía, para cuando tuve para comer chicharrón, ya no tenía dientes...".

A buscar tiempo, es lo que necesito, tiempo, tiempo, tiempo...


Mas bebidas, calientitas pues, pasen un lindo día, con tiempo, pls, de calidad y  DE CANTIDAD, ok?

Buen martes!

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