miércoles, enero 15, 2014

Desde Hugo, Paco y Luis, pasar por Selecciones, llegar a Michel de Montaigne y regresar!





Todas las respuestas.

De pequeño era muy curioso. Quería saberlo todo. Respuestas, ideas, cuestiones,  quería interpretar al mundo. No parecía muy complejo y pensé que era sencillo saberlo, conocerlo, sólo era cuestión de saber preguntar y lo demás, cuestión de tiempo. Pan comido. Miel sobre hojuelas.

Debía haber un libro con respuestas. Con las preguntas correctas.

Disney lo ponía así: Era obvio que yo leía desde mis 6 años Historietas de Walt Disney de Editorial Novaro en donde aparecían todos los personajes famosos del bueno de Walt (quién sale ahora como personaje a su vez en la película de Saving Mr. Banks, la historia de la pelea por los derechos de Mary Poppins, por su autora, P.L. Travers, actuada por Emma Thompson, contra Disney, protagonizado este por Tom Hanks y que a ambos les sale muy bien!). 

El punto es que en la mencionada revista, unos de los más recurrentes personajes del comic eran los sobrinos del Pato Donald, Hugo, Paco y Luis y que eran los inteligentes de la familia, para no hacerles más largo el cuento, ellos eran Castores (exploradores tipo los Scouts) y los Castores en caso de duda, o de NECESIDAD DE RESPUESTA, tenían un libro al cual recurrir, lo cual sucedía muchas veces.

Ese libro era el Manual del Pequeño Castor, y lo traía todo, nombres de plantas, de nubes, de cómo hacer nudos, de cómo seguir mapas, de cómo hacer señales, de todo, no dudo que ahora traería el cómo formatear discos, cómo programar una App, cómo invertir en la Bolsa de Valores, cómo no salir embarazados y cómo sacar el mejor fondo de tu AFORE favorita.

La clave de todo se me hizo clara, la luz se hizo en mí alma, la solución para mi curiosidad, para mí, era conseguir el libro deseado. 

El que trajera TODAS LAS RESPUESTAS.

Pasando los años tuve contacto con los Scouts de verdad y su libro traía muchas cosas pero no TODAS LAS RESPUESTAS.

Y yo quería TODAS LAS RESPUESTAS.

No para usarlas de inmediato, no para saberlas, o leerlas, sino, para en caso de necesidad, las supiera, saber qué hacer, tal vez es era el problema, mi miedo profundo a no saber qué hacer en alguna circunstancia, y para eso, necesitas algo que tenga TODAS LAS RESPUESTAS.

 Una vez más pasaron años o no sé, esto del tiempo es taaaan elástico, y leí algo de Selecciones  del Reader's Digest, la revista que ya sabemos, pasó sus mejores años hace ídem y no mucha gente se enteró.

Había, o hay, una sección que decía, "Instantáneas Personales". Y en una de tantas instantáneas, se hablaba de un tipo que llegaba a una librería y avisaba que le iba a tocar andar de guardabosque en algún lejano lugar apartado de la mano del Señor y que iba probablemente a quedarse varios meses aislado por culpa de la nieve y que aparte de comida, se tenía que llevar algo para el espíritu, un libro que tuviera TODAS LAS RESPUESTAS (y antes que me digan de la Biblia y eso, creo que ya llevaba una).

El libro que trae TODAS LAS RESPUESTAS, según el bibliotecario, es los Ensayos de Montaigne.

Cuando los caminos se templaron, bajaba al pueblo, estaba en la taberna o algo similar, y en toda las discusiones, el señor este decía: "¿Mujeres? Montaigne dice...". "¿Envidia? Montaigne afirma que...". "¿La maldad humana? Montaigne comparó..."

¡Para todo tenía RESPUESTAS!

Eso me impresionó.

Y no haré aquí el análisis literario del señor este, quien en 1571 en delante creó el género literario de los ensayos, o como alguien ya lo ha dicho,que es como hablar de los blogs, y de hecho muy bien se dice que él sería el abuelo de los bloggers.


Wiki dice a la letra: " Escribe Montaigne que «Quiero que se me vea en mi forma simple, natural y ordinaria, sin contención ni artificio, pues yo soy el objeto de mi libro». El proyecto de Montaigne era mostrarse sin máscaras, sobrepasar los artificios para desvelar su yo más íntimo en su esencial desnudez."

Humanista y escéptico, el señor Montaigne escribió de muchos temas, de muchísimos, había viajado, era de dinero, tenía su hacienda y había leído también muchísimo, todo lo clásico, lo griego, lo latín, todo, y podía dar mil opiniones, mil ejemplos, mil observaciones, mil comparaciones, mil contrastes, mil juicios, mil conclusiones, mil de todo lo habido y lo no habido y por haber.

Desde que leí eso en Selecciones, quise los libros de Montaigne, de hecho, admiro tanto al señor que le puse su nombre a mi protagonista en mi novela de Technotitlan: Año Cero

Finalmente tuve los libros, ¡que maravilla! No, no necesito exactamente saber de los caníbales de no sé donde o de costumbres de cacería o de las batallas de tanto tiempo  intrascendentes algunas, olvidadas las otras, pero lo que sí aprendes o tratas o intentas o te atreves, es eso: la capacidad de razonar, de concluir y de varias habilidades que mencioné arriba...

Por otra parte, insisto, se necesita quien hable de esta época, quien lleve el registro, quien haga las comparaciones, y que quede en la memoria de la gente, por escrito, el tipo de vida que llevamos con sus hechos horribles y logros admirables... Y comparar, concluir, juzgar lo juzgable, reflexionar, interpretar, Y lo bueno es que muchos ya lo hacen, pero nunca será suficiente...

No es lo mismo el siglo XXI que el siglo XVI, pero es todo lo que tenemos, así que, ahí afuera no solo hay dragones, hay preguntas mil, unas son intrascendentes y otras, las más importantes de la humanidad.

Tener la edad que tengo me permite al menos ya saber que no hay libro suficiente. 

No, los ensayos de Montaigne no son el libro de TODAS LAS RESPUESTAS, pero si lo sigues, lo lees, podrás HACER al menos LAS PREGUNTAS ADECUADAS y con el tiempo mirando atrás, tendrás la intuición de empezar a contestar de manera suficiente si no todas, sí LA MAYORÍA DE LAS PREGUNTAS para después gozar en lo que nos quede de existencia, de LOS REALES MISTERIOS: el amor, la vida, la muerte, el todo, la nada, el tiempo y el infinito.


Demasiado por hoy...


Feliz tarde...


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