jueves, enero 02, 2014

El 80-20 de nuevo, puesto en perspectiva laboral...



Estuve tentado, se los juro, de reciclar otro de mis artículos, y para acabarla de amolar, era otro de hace 20 años, de julio de 1993 (qué culpa tengo yo que todavía siga siendo relevante el mentado artículo y si le dudan en cuanto a su relevancia, me lo pueden checar en: http://technotitlan.blogspot.mx/2007/07/del-ritmo-secreto-de-las-cosas.html ), pero dije, nooooo, esa es una mala costumbre, no se vale reciclar, a lo mucho se puede RE-FE-REN-CIAR y no más... 

No se vale preservar malas costumbres.

Algunas al menos.

El punto es que, bueno, me cayó un libro que tiene que ver con el 80-20, otra vez. Este tema del 80-20 tiene sus rollos estadísticos, probabilísticos y así. 

No me meteré en honduras. Que alguien que le quiera dar su sesgo lógico, claro, elegante, que lo haga.

Yo, lo que es yo, le daré el mío propio.

Resulta eso, que la naturaleza tiene patrones de conducta, tiene ritmos, tiene sus ciclos, sus sentidos. (Nada que ver con numerología o la gran Pirámide o cosas de esas, ¿ok?)

Por ejemplo las esferas, los planetas que giran alrededor de su eje, son eso, esferas, no perfectas, pero esferas a fin de cuentas. Temas de la Gravedad en extremo y tiempo, muuuuucho tiempo.

O la simetría en sí: muchos seres de la naturaleza conocida son iguales de un lado que del otro. Hay sus explicaciones, claro, pero no deja de llamar la atención.

O la forma de los huracanes, de las galaxias, o de cuando cae un poco de leche en el café formando en su superficie cálida también una espiral hacia dentro. Las formas se repiten una y otra vez, lo que cambia es la escala. Y el tiempo, muchisisisisismo tiempo.

También nosotros somos los que damos sentido a algunas cosas (nuestro afán humanocéntrico total), al definir un espacio de tiempo como día, como hora, como minuto, o longitudes, o pesos, o masa, o el tema del número, unidad, la misma base de numeración (el tema de los diez dedos de las manos, de ahí nuestra numeración en base al número diez, no sé qué hubiera pasado de haber sido los seres humanos de diecisiete dedos).

Volviendo pues:

El principio del 80-20 dice QUE UNA MINORÍA DE CAUSAS, ENTRADAS O ESFUERZO USUALMENTE CONDUCEN A UNA MAYORÍA DE RESULTADOS, SALIDAS O RECOMPENSAS. Esto significa a grandes rasgos, que el 80% de lo que logras de tu trabajo, lo obtienes gracias al 20% de tu esfuerzo.

(Y sólo usaré ese ejemplo, si no, el señor Zuckerberg cobrará por centímetro cuadrado estos espacios de comentarios, (cómo si no le ayudaramos involuntariamente en su labor de agregarle sabor a esto, caramba!))

O sea que 4/5 partes de tu esfuerzo es IRRELEVANTE. 

Si esto es cierto, significará que el 20% (72 días) de los días del año formarán el 80% de lo que SE LOGRARÁ DURANTE el año y que los restantes 80% (283 de los otros días) por decir, me darán SOLO el 20% de la productividad del año.

En otras palabras, las 4/5 partes de todo, serían mejor dedicadas a otras cosas de otro tipo, que no se relacionen con el core business de uno, ¿ok? O ampliarlo en funciones, o no sé.

Lo cual quiere decir que mejor me dedique a buscar donde estarán esos 72 días de ser posible, porque, ¿para qué perder el tiempo con misterios? 

Hay que bajarle a la entropía.

Lo más interesante de esto, es que todo lo anterior es CONTRAINTUITIVO. Se dice que la gente trabaja al 100 para conseguir el 100. Y no, quizá con unas pocas llamadas lograste desenmarañar el nudo que atoraba la facturación o la entrega o la fabricación o el pago o sea lo que fuese lo que aceita esta gran nación, bueno, esas llamadas, ¿fueron de esfuerzo similar a todo tu día de trabajo? ¿Se pueden equiparar? 

Ni modo, así es esto en el siglo XXI, pagan por tiempo, no por logros. Pagan por que estés sentado, no por la inspiración o por la resolución de problemas o por buscar nuevas oportunidades.

Pero bueno, el siglo XXI, el real siglo XXI, llegará pronto.

A buscarlo, porque para que nos busque está canijo...

Buena tarde, y abriguense, que se pondrá frío...

Porque los quiero, por eso, porque así soy y porque sé que este año será nuestro, oh sí!

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