jueves, enero 09, 2014

Interlocutores Suficientes: German Dehesa y Enrique Canales





Hoy es de esas veces que no hay mucha provocación de hacer algo, más que lo de al final...

Y sí, hoy me tardé 



¡Pero no importa! 



La falta de interlocutor.

Hoy recuerdo mucho a Germán Dehesa, murió en septiembre de 2010, ya tres años hace. Parece tan poco tiempo. Lo leíamos mucho, lo leíamos seguido. Era muy intenso el señor Germán, dicharachero, la verdad, harto divertido. Imperdible, finalmente. 

Eso sí, si su prosa era entretenida, en televisión era muy aburrido, digo, lo pongo para que vean que soy objetivo y de ninguna manera lo hago menos. Hay gente que es buena en lo que hace. En radio era todavía más suelto.

El señor Dehesa no era bueno, era excelentísimo. ¿En qué? En hablar de cultura, de lo que lo rodeaba, en hablar de los sucesos cotidianos, en hablar de lo que acontece en su entorno directo, de sus esposas, de sus hijos, en hablar de su microcosmos que era un reflejo del macrocosmo en el que todos vivimos, padecemos, gozamos. En hablar de sus anécdotas, de sus visiones, sensaciones, emociones y sentimientos, todo esto era Germán Dehesa y era sin igual.

Y por si fuera poco, era interlocutor suficiente.

Dehesa hablaba y la gente le escuchaba. Amigos o enemigos por igual. Tenía ese sentido de gravitas, aún y que hubiera trazas de vanidad, frivolidad, Germán Dehesa hablaba por todos cuando se quejaba de tal o cual personaje, llámese como se llamase, del partido que fuere.

Dehesa era interlocutor.

De presidentes, de dirigentes, de políticos, de empresarios. No dependía de ellos para vivir. No hablo de que eso sea bueno o malo, él sólo exigía lo que es. O lo que debe ser. Y lo sabía expresar.

Por otro lado está Enrique Canales.



Enrique Canales era de Monterrey, murió en Junio de 2007. Su familia de Cerralvo o de Agualeguas o de por ahí. Era muy tosco para hablar. A veces pienso que muy exagerado, muy over-the-top, pero no malintencionado. No me gustaban sus pinturas, ni sus esculturas, sentía que se repetía mucho, pero de lo que nunca me cansé era de leer sus columnas o de verlo en TV.

Tenía su estilo, ya lo dije, toscón, y siento que era a propósito. 

Pero lo que hablaba era muy interesante, hablaba de México como verbo, Mexicar, así se llamaba su columna, y tenía otra, muy interesante para los involucrados en el tema, llamada Administración de la Tecnología..

Enrique Canales era de principios firmes y se le daba la retórica, estuvo en Vitro y se metió de lleno en temas no sólo de Tecnología e Innovación, sino de Filosofía de la Tecnología e Innovación.

Deploraba Canales las maquiladoras y la tautología, unas porque nada más preservas la tecnología de otras naciones y la segunda porque es la que más usan los políticos, decir las cosas obvias, y siempre sin decir el cómo lograrlas, de lo cual luego llegará su momento de comentarlo. 

Canales era interlocutor suficiente.

De candidatos, de gobernadores, de empresarios de altísimo nivel, de funcionarios, de catedráticos, de rectores. Nunca dependió de su permiso para hablar. El sólo exigía lo que es. O lo que debe ser. Y lo sabía expresar.

Ya no quedan muchos interlocutores.

Casi nunca hablo de política porque es un asunto de nunca acabar.

Porque nadie hace caso. Porque todo está tan pulverizado o particularizado que no podemos lograr mucho porque ellos, los políticos, saben manejar sus temas y quedan los señalamientos en el aire, en el limbo. No puedes contra un político, usan su verborrea de manera impresionante. Se escudan en esas tautologías que son su modus vivendi. Lo único que puedes hacer contra ellos es no votar por él. Pero lo hacemos votando por un menos peor. Y ellos saben que miles de otros sí votarán por él y se pueden dar el lujo de perderte.

No comenzaré con los corajes que todos podríamos enumerar. Los locales, los estatales, los regionales, los nacionales, los mundiales.

Los políticos saben que a su favor tienen que somos maleables y que somos no participativos, menos involucrados y que el tiempo corre a su favor. 

Tenemos todos asuntos mas urgentes en casa o en la oficina, que en el pavimento de Boulevard Acapulco.

Tenemos mas tema con los hijos, que con el presupuesto de publicidad extralimitado del Gobernador. 

Tenemos más problemas con la tarjeta que con el tema de qué bien se organizan con los impuestos para los ingresos los de Hacienda, tema en el que son implacables, despiadados, ultraorganizados, pero cómo son ineptos, fútiles, blandos, oscuros, descuidados, para los egresos hacia las partidas de las Secretarías, Gobiernos de los Estados y grandes corporaciones llenas de fiscalistas.

Ni para qué hacer corajes.

Faltan interlocutores. 

A los sucesores de German Dehesa y de Enrique Canales, los esperamos.

Ya es viernes, vísperas de sábado. La publicaré en un rato y la republicaré el lunes, por no dejar.

Cuídense.

El año, señores, señoras, señoritas, jóvenes, ¡ya empezó!

1 comentario:

Luis Van dijo...

Yo no me perdía las columnas de ambos en el Reforma. Se les extraña.