miércoles, enero 15, 2014

La felicidad de todos tan conocida... y las Mariposas...





Así, hay que entender que la felicidad es algo alcanzable, es temporal, es intermitente, es inesperada, es indiferente a si la mereces o no. No la da el dinero, no la da la salud, no la da el amor, no la da la edad, no la da la ignorancia, no la da la sabiduría... ¿o sí?

O será una combinación, o serán estados de creencia, o serán estados de actitud, o serán estados de virtud, o serán estados de aceptación, o serán estados de interpretación...

O será un estado del alma, o será un estado químico producto de la combinación de serotonina, dopamina en medio de tanta sinapsis entre caminos cruzados eléctricos, divergentes y disonantes de las mismas neuronas frente a estados externos ambientales y estados internos de percepción.

Así, te hace feliz una canción, ya lo he dicho, la visión del ser amado, el recuerdo de las mejores experiencias, vistos desde el mundo de cada quien.

En la experiencia humana la felicidad ocurre y mucho, y su contraparte, la infelicidad, también. Nosotros estamos en ese mar de experiencias e interpretaciones naturales, autónomas, que están lejos de nuestro control.

Ahora, las actitudes, por ejemplo, la del positivismo, la del optimismo forzado, la confianza que Dios te ama, ¿eso ayuda a la felicidad?

Ahora, si incluimos el optimismo, con ese pensamiento positivo de que mis acciones llevan, si lo pienso con suficiencia, a la felicidad, puede que alguien lo haya logrado, pero puede que muchos no, y no porque no sepan como hacerlo, sino porque a alguien más le tenía que tocar algún día, el serlo. 

No todos serán, seremos felices en esta tierra, al mismo tiempo. Mi felicidad es a veces la mortificante infelicidad de alguien más.

¿Pero por cuanto tiempo todo?

La felicidad no puede ser  eterna. Tiene que haber periodos normales, periodos de descanso de tanta felicidad, es como lo que dicen de los aumentos de sueldo, si un día te suben el sueldo y eso te hace feliz, estarás feliz solo por tres meses y al cabo de ese tiempo solo querrás otro aumento de sueldo...

No sé en qué debe basarse la felicidad o cuanto es bueno o cuanto es malo o cuanto es suficiente o cuanto es insuficiente.

O si la da el dinero o la salud o el trabajo o el que no se muera nadie cercano a ti, pero que si te pones a ver, la muerte siempre le toca a alguien cercano de alguien más, espero.


O no sé si pero bien puede ser que...

...la felicidad la da un carro nuevo o una novia nueva o mirar a un viejo amor, o si la da el fuego de la chimenea, o un gatito lindo en una cama todo despatarrado, o un perro viejo otrora hermoso que lo ves luchando por seguir viviendo con toda dignidad y que logra otra semana más de vida.

O si es leer a Cortazar o a Nabokov o a Flaubert o a Tolstoi o a Borges o a Murakami o a Quezada o a King o a Ibarguengoitia o a Montaigne.

O escuchar a Mozart o a Beethoven o a Beatles o a Dylan o a los Stones o a Pedrito o al Three Souls o a Gershwin.

O si es Floyd o si es Zeppelin o si es Queen o Kiss. 

O probar una nieve Dairy Queen, o un Gansito o ese platillo de tu abuela a tus 10 años. O ese vino, o ese pastel, o ese brindis ese día ese lugar esa noche esa explosión callada o estrellada o intensa o extensa.

O si es encontrar la librería perfecta o la tienda de zapatos correcta.

O si es el encontrarte un billete de 200 pesos hoy, o recordar el encuentro de 20 pesos en el muy ayer.

O que la chica admirada o el chico soñado del pasado te haya sonreído una sola vez. Y que hoy improbablemente lo siga haciendo.

O si es la armonía.

O sí es el silencio.

O si es la esperanza.

O si es el calor.

O si son los hijos.

O si es el sol.

O si es el recuerdo.

O si es el futuro.

O si eres tú.

O si soy yo.

O si somos los dos.

O si son ellos.

O si es Dios. O si es la existencia, O si es la vida o el universo encendido ardiendo de galaxias, nebulosas y estrellas, planetas y lunas, y sondas y satélites y nubes y cielo y lluvia y calor.

O si la felicidad es mariposa que está en ti cuando la ves, vuela.

O si la felicidad es saber que la mariposa voló de tu hombro en silencio y que un día, no muy lejano, saber, intuir, asegurar por ninguna razón consciente, explicable, cognitiva, estar seguro, segura, que a él regresará, con el tiempo, cuando menos lo esperes.

Feliz tarde. Sí, feliz.


(Para mí es saber que llegaste a leer hasta acá. O si es que te haya gustado más de lo que esperabas. 

Porque todo, todo puede pasar en este Universo, sólo es esperar a que este reacomode sus partículas en patrones discernibles a como lo espero mientras lo espero. 

Poca cosa. Aunque pasen todos los dodecasixtillones de segundos de la Arena del Tiempo entero. Cada uno de ellos, uno tras otro.)

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