viernes, enero 24, 2014

Springsteen, Los Lobos y yo...





No puedo creerlo, no puedo creérmelo. No pensé que escribiría de Bruce Springsteen, pero, sí, lo estoy haciendo. 

Y no sólo hablaré de él. Lo prometo.

Supe de él por las portadas de la Rolling Stone allá por 1978, cuando veía la mentada revista en el viejo Sanborns de Morelos. Ni idea de quién fuera. Y su nombre aparecía de vez en vez en alguna de las revistas, y libros sobre todo, de música que leíamos por ahí, ah, y lo mencionaba en novelas Stephen King.

Para esto nosotros estábamos muy metidos en el rock total, heavy metal, hard rock, y un poco menos en el pop (lo confieso, me gustaba mucho la música disco, pero eso, dejémoslo para otra confesi-crónica).

Y Bruce lo escuché, creo en 1980, con Hungry Heart de su disco The River. Una canción muy pop, oh, sí.

Pasan dos, tres años y consigo, creo, el de Nebraska, el de Born to Run, el de Darkness at the Edge of Town, el de Ashbury Park. Y empezó atraerme la profundidad de las letras de sus canciones (muy del tipo de Bob Dylan): Born to Run, wow, Rosalita, uf, The River, Fire, The Ghost of Tom Joad, Growing Up, Johnny 99, Highway Patrol

Llegó 1984 y la supernova de Born in the USA, que llevó el mito a niveles impresionantes, a incomprensiones y a sencillas indiferencias como si fueran los estereotipos comerciales sospechosos usuales, como si fuera la mercadotecnia planeada quien lo había creado.

Con el tiempo siguió creando y cantando y estando en el escenario. 

Una Superbanda.

En fin, el punto es el documental sobre él: Springsteen and I, Springsteen y Yo, en la que un grupo de fans platican de sus experiencias con Bruce, con sus canciones, con su presencia en el escenario, en sus conciertos, en su misma vida.

Gente que llora, que reflexiona, que evoca, que se confiesa con sus canciones, sí, sé que el idioma nos limita, pero créanme, hay mucho de cierto en lo que escribe, en sus valores universales de amor, odio, desesperación, ansiedad, angustia, dolor, pasión, incertidumbre, humanidad.

Le ha cantado a los veteranos, a los inmigrantes ilegales, a los amorosos, a los inadaptados, a los abandonados, a los pobres, a los que la sociedad deja de ver. Conciertos de tres horas y media. 

Entrega total, pasión, energía y alegría al mil. 

Rock and roll, forever.

Y ya no le seguiré, esto parecerá una elegía de algo. Digo, no es necesario decir mucho más para expresar mi admiración al tipo y a su banda.

Bueno, en ese video habla de varias anécdotas impresionantes.

Y una de ellas fue como sigue:

Una pareja de los últimos asientos, a mero arriba del Madison Square Garden, era al principio de cuando abren las puertas. Resulta que está esta pareja y se acerca un tipo barbudo y con pantalones cortos y les dice: "Hey, ¿desean ser ascendidos?" 

Ellos responden: "¿Qué? ¿Cómo?" 

Él les dice: "A ver sus boletos..." Él saca los de él y dos pulseras y dice: "Dénme los suyos, les daré los míos".

Ellos obedecen y él los toma, les entrega los nuevos y les pone la pulsera y les dice: "Son de mero enfrente del escenario, mucha suerte...", y les advierte "No,no me den dinero. Miren, vayan y no digan a nadie lo que ocurrió aquí, no me señalen, no lo comenten, sólo vayan a sus lugares, y sí, trabajo para Bruce. Mucha suerte."

Obvio, ellos impactados, pues, no encontraron solos el lugar, y sí, alguien de seguridad les dijo y sí, estuvieron en mero enfrente de un conciertazo de Bruce Springsteen y la Banda de la Calle E.

Inolvidable, ¿no? 

Bueno, como les dije, no sólo iba a hablar de The Boss y su excelencia de cómo se porta con su raza.

Resulta que en 1997, algo así, me enteré que Los Lobos iban a venir a Monterrey y pues nada más sabiendo dónde iban a estar, en el Escena, allá por Ocampo, quise ir. 

Me dejé ir en lunes y fui a preguntar por los boletos: carísimos, no sé quien los pudiera pagar. 

Bueno, ya saben que Los Lobos es una excelente banda de mexicoamericanos que es mas conocida por su versión de La Bamba, para la película basada en la vida de Ritchie Valens del mismo nombre. 

Hablé con una chica, me dijo que yo era el primero, me preguntó que si eran mi hit, le dije que tal vez no, pero que estos chavos eran geniales. Bueno, el caso es que compré 4 boletos.

Los Lobos nunca fueron famosos como otros grupos, pero siempre fueron favoritos de su público, quizá escaso, y de los críticos, siempre. 


Yo tenía tres discos de ellos, How Will the Wolf Survive?, La Pistola y el Corazón y el de Kiko (el de Wolf... trae una canción, entre varias de rock y rockabilly, que se llama Serenata Norteña y que la letra dice: 

"Serenata norteña / Al estilo Nuevo León / Que también en Matamoros / Por Reynosa y Río Bravo / Son de pura tradición... 

¡¡¡Río Bravo!!!

Yessss, Los Lobos nos mencionaron! (y de ahí soy, obvio!)

En la fecha indicada ahí estábamos en una zona no tan privilegiada, pero suficiente, pegados a la pared derecha, esperando el concierto, y no, no había mucho ambiente que digamos. Muchos tomaban, lo normal. 

Quizá esperaban sólo escuchar La Bamba, qué sé yo.

Y estaba ya a punto de empezar el concierto cuando se acerca una persona: que lo había mandado la chica, que si queríamos cambiarnos... que sí, enfrente del grupo, que había una mesa para 4 personas, ¡que nos moviéramos pero ya!

Ni tardos ni perezosos nos cambiamos en la oscuridad por las sillas, mesas, por la gente, y en eso un amigo de uno de mis amigos lo reconoce, ambos son de radio, mi amigo es ya un clásico reconocido, y le grita: "¡hey... vente, acá hay lugar!" Y mi amigo le responde con una sonrisa: "gracias, pero vamos enfrente".

Y enfrente estuvimos y gozamos la leyenda de Los Lobos. Sus éxitos, David Hidalgo, César Rosas, inolvidables. Rock, rockabilly, huapango, son, acordeón, corridos, fabulosos.

Tal vez Los Lobos no sean Bruce Springsteen y la Banda de la Calle E.

Pero la experiencia, mi hermano, la experiencia: son honesto rock and roll y tú lo sabes. 

Perfectamente lo sabes.

Los Lobos, Springsteen, su público, tú y yo.

Rock and Roll, forever.

Lindo viernes y lindo fin de semana... a ti y a mi y a todos.

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