viernes, febrero 28, 2014

De Gravedades y de Cuarón...


Hoy me levanté con la novedad de que Alfonso Cuarón y su película de Gravity triunfó en los premios Británicos de cine llamados BAFTA.

Definitivo, es de orgullo saberlo, es de sentir gusto por la afinidad que tenemos con el señor.

No hay tema negativo aquí, la cosa es sencilla, el señor, su hijo Jonás y el director de fotografía Emmanuel Lubezki son mexicanos, criados acá, con la sensibilidad deacá, y por decir "acá", quiero decir, México, sus nopales, sus pirámides, sus sombreros, sus burritos, sus enchiladas, su sensibilidad del Trópico de Cáncer alrededor, arriba y abajo, pero por ahí, en otras palabras, de lo tropical y todos los lugares comunes habidos y por haber.

Ves la película y ves maravillas. Ves una técnica impecable, estudiada, desorientadora, inesperada, conjunto de sucesos que además de la hechura, te capturan, es decir, no sólo técnica, sino es la misma historia la que lo logra.

Un estupendo triunfo, ahora se espera el triunfo mayor del cine, comercial o no, estemos de acuerdo o no, pero son los Oscares el premio gordo. 

En fin.

Pero el señor no sólo es Gravity, es también Hijos del Hombre, es Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, es Y Tu Mamá también, es Grandes Esperanzas y es la Princesita y es Sólo con tu Pareja.

La labor de un director es quien tiene la visión integral de la película.

El cine es arte e industria, es dinero, es negocio, excepto en pocos casos. Si no hace dinero, eres excelente, pero, maestro, no puedo darte dinero, no eres viable, los aplausos y los bravos de los críticos no pagan las cuentas.

(Y aquí hay que pensar en películas que cuestan 200 millones de dolares que divididos en 120 minutos son a un millón 666 666 dólares el minuto. 27,777 dólares el segundo, unos de los combustibles más caros que ves que se estén quemando literalmente frente a tus ojos.)

No hablaré de dinero, sirva lo anterior para explicar el tema de lo que es industria del cine allá de aquél lado de la frontera.

Yo disfruté mucho Solo con tu Pareja, con Daniel Gimenez Cacho y Claudia Ramirez, para mí una de las mejores comedias del cine mexicano, llena de estilo, llena de detalles, que aún satisface después de 23 años.

Y disfruté también mucho, La Princesita, llena de sensibilidad con su escena de las figuritas hindúes en movimiento debida a su imaginación. Una joya realmente que perdura al paso del tiempo.

De Guillermo del Toro, la acción y lo que logran grandes efectos, imaginación desbordada y desbocada, cuadrando en grandes historias, de Alejandro Gonzalez Iñarritu con sus dramas desgarradores que ponen a prueba el alma de los seres humanos, pero yo me quedo con Alfonso Cuarón, la sensibilidad al pendiente de los sentimientos, de la luminosidad del alma, de la fuerza del espíritu, de lo esencial del ser humano.

Así pues, no sé si es un logro para México, pero sí para él y sus industriosos artistas, sean del país que sean.

Feliz lunes, feliz semana.

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