viernes, febrero 28, 2014

Más virtud, menos talento...



Hace años fui a una conferencia en la que habló un político profesional de esos que tanto abundan en México.


Mucha excelente entonación, timbre, voz, claridad. Mucho talento.

Pero un sofista total.

Corría 2004.

Habló con aparente respeto del presidente Fox, de sus buenas intenciones, pero dijo, era un presidente al que le faltaba un poco de perversidad, palabras más, palabras menos.

No dijo “malicia”, dijo “perversidad”.

Que para ser presidente se debe ser un presidente perverso.

Me dejó sorprendido.

Lo dijo con un aire de conocimiento y de seguridad que helaba las venas.

Mucho talento el señor.

Nunca nos hemos entendido con la virtud. Decimos que la aceptamos, pero no la buscamos.

Habló de nuestro país, uno, del que he escuchado que tiene miedo a la verdad, a la medición, a los exámenes o evaluaciones, a que salga si eres bueno o si dejas a deber, a la que prefiere la laxitud, la “¿no nos podemos arreglar?”, la “dile a de la entrada”, por sobre la “salgamos temprano”, o “hay que ahorrar para afinar el carro” entre muchos ejemplos.

Si esto es porque desde el principio no tenemos dinero para pagar la multa, o porque nos la buscamos por imprudencia, acelerando por donde no debemos o porque despreciamos la ley, o porque de plano nos enfrentamos con tanta traba ante tanto trámite, tanto que parece que la ponen para impedirnos avanzar y que por eso tenemos que recurrir a esa área gris, bueno, eso es parte de la perversidad general en la que vivimos o caemos.

O tal vez sea la “malicia necesaria”. Las "reglas de la calle", que algunos les dicen... "Afuera no vale la inocencia, no sobrevivírías..." dicen por ahí.

No que no tengamos fuerza de voluntad o de libre albedrío, digo, podemos decir que no y no entrar al área gris.

Ningún país es perfecto, ni su gente, ni sus leyes, pero algo que he visto es que todos queremos vivir mejor, y que todos queremos que nuestros hijos vivan mejor también.

Pero, hay que convencernos, eso no ocurrirá en los países que permiten niveles de corrupción medianos o altos. No sé si eso sea equivalente a países perversos o maliciosos en su día con día.

Por otra parte, uno se cansa de escuchar que necesitamos empezar en la casa.

Y estoy seguro que así lo hacemos muchos.

Pero al parecer no es suficiente.

¿Un ejemplo? Dos, tres, mejor:

En los setentas hubo una campaña contra la contaminación por vaga que haya parecido, (y como si no fueran los causantes de ella en grandes proporciones camiones, industrias, autos y varios protagonistas más) y que se llamaba, “Contra la contaminación contamos contigo” y por otro lado en ese sentido estaba la de “Adopta un árbol”, a favor de no tirar basura, afín a la primera.

En los ochentas estuvo la de “¡Amanda, ciérrale!”, para lo del cuidado del agua.
Millones de niños escuchamos esos comerciales en radio y televisión. Millones. Cientos de veces.

Cuarenta y treinta años después la cosa sigue igual.

Seguimos con problemas de contaminación, seguimos viendo tiraderos de basura donde no deben haber, seguimos viendo personas que tiran sus desechos en todos lados.

Y todo eso en contra de lo anterior lo enseñan en la escuela. En todos los años escolares.

¿Será que todo es una gran broma? ¿Una gran farsa?

¿O será que todo es que hay dos esferas mentales de existencia claras:

Una “fuera de casa”, en donde estoy en la escuela y hago como que escucho y afirmo que seré un buen ciudadano y demás y que luego expreso muy convenientemente lo contrario en el exterior, donde se debe de decir, donde se pone a prueba y en donde soy de dientes para afuera.

Y una “dentro de casa” o “dentro del carro” o “dentro de mi mente”, equivalentes las tres, en donde olvido lo escolar y donde hacemos lo que se nos antoja y para cuando nadie ve, cuando todos se van, convengo que es en ese “afuera” en donde no me importa seguir las leyes de la civilidad por inútiles o imprácticas.

No sé.

Sólo sé que necesitamos menos malicia, menos perversión.

El político profesional ese, tan talentoso, sigue saliendo en televisión nacional.

Más virtud, menos talento.

Lindo martes... 

Y hoy tengo curso....

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